La naturaleza humana al máximo; una chica que empieza a despertar sexualmente y todas las vivencias que encaminaron mis pasos hasta mi primer relación sexual con una persona muy especial.
Metí mi lengua a su boca forzandolo a jugar conmigo, él trataba de seguirme el paso pero era clara su inexperiencia, baje su bóxer liberado al fin a mi nuevo inquilino, el olor que desprendía era abrumador, pose mi mano en en su hombría y comencé a masturbarlo...
La experiencia y el morbo que me ocasionaba la situación me tenía a mil, aún no cabía en mi cabeza como terminé en el cuarto de un motel con la polla de mi cuñado dentro de mí...
El roce con mi clítoris hacia que las embestidas nuevamente llamaran a un nuevo orgasmo, mis gemidos eran ahogados, era una muñeca para estos machos, usandome a su placer...
Jamás me había sentido tan deseosa de ser follada, este hombre había liberado algo en mí que desconocía por completo, que me acompañaría por el resto de mi vida y sería el inicio de estar montada en cada trozo que me pusieran enfrente, poseer cada polla, rindiendolas ante mi...
Mis gemidos no tenían un control, solo me dispuse a disfrutar de esa polla que me estaba partiendo en dos y era riquísimo, su trozo topaba hasta el fondo de mi vagina, haciendo que un rico orgasmo se hiciera presente...
Los nervios me carcomían tenía mucho miedo de lo que estaba haciendo, pero al igual las ansias me tenían presa de esa precoz sensación en mi vagina, no sabía que hacer, mi zorrita cada vez se ponía más y más caliente, me sentía muy agitada así que sin pensarlo más me empecé a desabrochar el brasier.