Capítulo 1
Capítulo 3: El punto de inflexión.
Mi madre estaba atravesando sus últimos 50’s (tenía 59) y aunque resulte difícil de creer no lucía como tal, realmente su cuerpo, su rostro y su vitalidad no iban más allá de una mujer de 45 años ella siempre fue muy come años y siempre aparento ser al menos 10 años menor de lo que era así que para mí estaba en la flor de su atractivo físico.
Mi relación con ella había sido cada vez más distante debido a mi constante intento por al menos verla desnuda (que ya hace años no dejaba que la vieran ni siquiera cuando salía de bañarse) el pudor entre ella y yo ya era total, evitaba a toda costa verme desnudo por más que intentaba que se diera aquello “por accidente” y nuestros juegos de siesta habían quedado hace años atrás como una anécdota y la gasolina para mis fantasías mientras me masturbaba oliendo sus calzones que cada vez me gustaban más. Comencé no solo a fantasear con su vagina pero ahora con su ano; moría por saber qué tan cerrado era que tan arrugado o apretado, quería incluso saber si cabria al menos mi meñique en él porque estaba seguro que jamás había sido usado ni ella jamás había tenido el deseo que se lo estrenaran.
La relación con mi padre estaba totalmente rota (como si alguna vez hubiese estado bien) eran (dicho por ella) “compañeros de vida” por ende era lógico que hace muchos años ella no había sido tocada por ningún hombre y quizás nunca había sido tocada sintiendo ella placer. En la iglesia mi madre conoció a una amiga millonaria, ella hizo que se empoderara le regaló ropa de marca moderna nada sensual o que enseñara de más un día llegó de la peluquería radiante, se había pintado el pelo a un tono casi pelirrojo se la veía aún más joven de lo que siempre se la veía, la ropa nueva ceñida que hacía resaltar su figura elevaban sus nalgas y marcaban sus caderas, yo me puse a mil.
— mami que hermosa estás!!! Solté con gran asombro y felicidad que disimulaban bien mis ganas de poseerla.
— Gracias hijo no sabes lo feliz que he sido, Ariana ha sido una bendición tan grande me llevo a un spa, nunca me habían dado masajes o cortado el pelo, amo este cambio de look y la ropa incluso….
se detuvo pensando dos veces si continuar el relato llevada por la emoción o si sería demasiado imprudente lo que estaba a punto de decirme.
— ¿incluso? insistí…
— Bueno hicieron algo que nunca había hecho quizás desde hace más de 20 años…
— qué cosa mami? Dime por favor. Dije con desesperación.
— me rasuraron allá abajo… dijo poniéndose roja como tomate y bajando la cabeza lo cual me excitó aún más…
mis ojos casi se salen de órbita podría jurar que incluso empecé a salivar moría por pedirle, rogarle, incluso exigirle que se levantara el vestido que tenía puesto se bajara los calzones y me enseñara mi tesoro preciado, por un lado tenía algo de tristeza porque adoraba su vagina velluda pero por otro lado era mi oportunidad de oro para por fin apreciar el pedazo de arte que tanto había estado en mi mente todos estos años y en su máximo esplendor, cada detalle cada milímetro sin obstáculos. Lamentablemente para la mala racha y rechazos de años que había tenido decidí solo soltar un:
— aaahhh si? Y cómo te sientes?
— Diferente, dijo casi susurrando.
— pero fresca, me hacía demasiado calor abajo ya y me dijeron que era hasta antihigiénico seguir así.
mi mente voló nuevamente al exquisito olor de su vagina que percibía en sus calzones todos estos años y que de seguro si clavaba mi nariz dentro de ella sería incluso mejor. Era mentira lo de anti higiénico mi madre siempre había olido delicioso.
— Pero bueno, continuó. Basta de detalles, a comer
y ahí quedó nuevamente el asunto. Los meses siguientes intentaba toda costa tener al menos una mirada a mi tesoro antes de que volviera a crecer aquella barrera de pelos guardiana de la razón de mis pajas. Ella también se protegía de ser vista mucho más que antes hasta que pasados unos 3 meses surgió algo inesperado.
Yo regresaba de la universidad. Y mi madre llegó a casa completamente fastidiada del trabajo. Apenas llegó a la cocina se sacó la falda de su uniforme y quedó delante mío solo en sus calzones negros, desgastados que hacían que salieran disparados sus, nuevamente, ya crecidos en su totalidad vellos vaginales. Se paró frente a mí muy abierta de piernas y mientras resoplaba y soltaba un par de lágrimas me dijo:
— Perdóname que me veas así pero no puedo más, nunca más me vuelvo a dejar depilar allá abajo”
— ¿Qué pasó?. Le dije entre asustado, excitado e intentando mirarla a los ojos sin que mis ojos se desvíen a su área vaginal que nunca antes había estado tan abierta dentro de esos calzones y menos así de cerca y delante mío.
— Al parecer mientras me hicieron eso toparon una verruguita que tenía entre mi popó y adelante, me ardía un poco pero me dijeron que era normal porque no me había rasurado en años, pero con el pasar de los meses y que volvió a crecerme todo ya no solo me ardía sino que empezó a salirme pus de ahí y un muy mal olor desde hace días; hoy me levanté con un poco de fiebre y mucho dolor ahí intenté verme pero por los vellos no podía y me salía mucho líquido amarillo así que fui a la ginecóloga y se me había infectado, me curaron y me pusieron una inyección dolorosísima
Yo estaba absorto con su relato, imaginaba todo lo que me narraba y en vez de asustarme o darme asco empecé a ponerme más duro que nunca. Mi madre se fue girando lentamente con dificultad y las piernas aún muy abiertas
— De paso me pusieron mal la inyección y me dejaron una bola en la nalga. Suspiro.
— a ver, por esta vez te voy a permitir que toques dame tu mano
Yo extendí la mano como resorte y ella la dirigió a su nalga derecha mi pene ya no podía ser aguantado por el boxer que cargaba puesto y comenzaba a asomarse un poco de mi prepucio fuera de él, después de tantos años volvía a tocar la nalga de mi madre así sea por examinarla, efectivamente sentí una bola en su glúteo pero para mí fue lo de menos, apreté con mi mano su nalga tratando de abarcarla desde la base y levantarla de manera que quizás mi dedo índice tuviera suerte y se encontrara con algún pequeño contacto de mi tesoro deseado ahora bastante comprometido.
—Auch! Se quejó, despacio ¿no ves que me duele demasiado?”
— Perdón. Dije casi jadeando
— En fin, no me puedo ni sentar, no quiero almorzar me voy a bañar y ponerme una pomada que me dieron y acostarme por favor encárgate de todo, tu papá llega bien noche (como de costumbre)”
Mi madre abandonó la cocina caminando como vaquera mientras se quejaba despacio yo libere mi pene de mi boxer porque me dolía de lo aproximado que lo tenía, lave los platos lo más rápido posible para correr a mi cuarto a pajearme con el deseo que hace tiempo no lo hacía, la vagina de mi madre había estado más cerca que nunca de mí y su relato me había dejado más excitado que nunca. Corrí con mis boxers bajados los suficiente para que mi pene y mis bolas estuvieran totalmente libres, avance por el pasillo de mi casa que conducía a mi cuarto teniendo que pasar por el de mis padres con la gran sorpresa que debido a la molestia mi madre no había cerrado ni la puerta de su cuarto ni la de su baño, estaba Parada desnuda en su habitación con la puerta del baño abierta de par en par para reflejarse en el espejo que estaba incrustado en dicha puerta con una pierna levantada y apoyada encima de un banco y su mano izquierda separando completamente su maravillosa y perfecta vagina con dos de sus dedos y la otra untada de una crema tratando de llegar a su perineo y curar su herida. El reflejo del espejo me permitía ver todo, el interior enrojecido interior de su vagina su agujero perfecto pequeño apretado también irritado y que esta vez por fin estaba desprotegido por sus guardianes velludos incluso podía divisar levente su diminuto anito.
Mi pene dio un respingo empezó a latir y no pude evitar agarrarlo como nunca y comenzar a pajearme viendo aquel maravilloso momento que había deseado por tantos años; el único estorbo era que estaba lo suficientemente lejos y ella en una posición que me Impedía ver un primerísimo plano de esa escultura deliciosamente perfecta pensé que si me acercaba más se daría cuenta así que me conformé con ese momento comencé a masturbarme con tanto deseo, tanto que se escapó un “que rico mamá” lo suficientemente audible para sus oídos, ella giró su vista hacia la puerta manteniendo su postura y me vio a mi totalmente empalmado brotando abundante líquido seminal de mi pene mientras no podía dejar de masturbarme con un deseo sobrenatural.
Mi madre pegó un grito de horror
— DANIEL DIOS MÍO QUE ESTÁS HACIENDO!!!!
Lo suficiente para hacer que el semen que tenía ya en la punta de mi pene listo para salir disparado como nunca antes se me regresara y yo, aún empalmado y con toda mi verga arropada con mi mano saliera corriendo a mi habitación y me encerrara.
Fueron no más de diez minutos que estuve encerrado en mi habitación a solas pero para mi fueron años, quizás hasta una década…. la culpa me carcomía, la ansiedad me hacía pensar en los peores escenarios posibles, yo siendo expulsado de mi casa, mi padre moliéndome a golpes y lo que más dolor me causaba imaginar, mi madre no volviendo a hablarme el resto de su vida, a mi, su único hijo. Entre en una crisis indescriptible, ahogue mis sollozos en la almohada que años atrás me quito la “virginidad” imaginando que era mi madre de pronto la puerta se abrió, di un salto de susto mi madre entro a mi habitación, tenía aún el pelo húmedo y un camisón viejo mucho más abierto abajo que los demás quizás para tener fresca su zona afectada yo trate de secar mis lágrimas y continué en posición fetal sin poder ver a mi madre, mi madre suspiró aún en el umbral de la puerta, dio un paso adelante y cerró la misma…
— Daniel… dijo en un suspiro entre lastimero, preocupado y aun amoroso conmigo…
— ¿que acabas de hacer?” un silencio tenso invadió mi habitación y antes que yo abriera la boca ella continuó…
— Quiero comprenderte antes de sacar cualquier conclusión de lo que acaba de pasar… creo que ya no podemos hacernos de la vista gorda pero esto… esto es… es algo serio… Daniel yo soy tu mamá mi hijito… y esto…
— ¡Ya lo sé!. Con mi voz totalmente quebrada…
—Creeme que lo se mamá y siempre lo he tenido presente, tu eres mi madre y yo soy tu hijo… pero…
— ¿pero?, dijo mi madre como si estuviese esperando algo más que la hiciera entender que todo esto es un terrible y hasta gracioso malentendido.
— ¡Pero TE AMO! Solté con un completo desahogo mientras temblaba y mis lágrimas caían a montones.
— yo también te amo hijo, eres todo para mi, lo más deseado, luche tanto por tenerte y…
— Pero yo te amo no solo como mi madre, te amo como mujer, estoy enamorado de ti, siempre lo he estado, solo que de pequeño creí que era una admiración inocente y ahora… o bueno desde mis 12 años… ahora…
Mi madre se puso roja como nunca antes pero no era del enojo, estaba totalmente seguro de aquello trato de cortar el tema
— Daniel, por favor…” pero ya no había vuelta atrás era ahora o nunca, me incorporé, la tomé del rostro y le dije con toda la firmeza del mundo.
— Mirame tu me diste a luz y me conoces mejor que nadie, dime si estoy mintiendo cuando te digo que te amo no solo como tu hijo… mamá soy desagradable para todo el mundo
Mi madre agito la cabeza intentando decir que no lo soy pero yo, enajenado por mi arranque de sinceridad y desahogo no la deje hablar.
— si lo soy, para todas las chicas de mi edad lo he sido desde el colegio, mi vida de adolescente fue un infierno porque nadie me comprendía, nunca he tenido una novia porque nadie me ve con amor… excepto tu… creeme que no me ha importado no ser llamativo para las chicas de mi edad porque siempre me di cuenta que eras tu, y se que muy en el fondo no me ves solo como tu hijo porque para toda madre su hijo es guapo o bueno, etc… sino que en serio me ves, en serio siempre me haz notado y me ves como un principe asi como yo, muy a diferencia de mi padre te veo como una princesa… te veo como la mujer mas hermosa de la faz de la tierra y nada se compara contigo, se que cada vez que nos acostábamos tan cerca que nuestras pestañas se juntaban sentias lo mismo, que yo siempre seria el amor de tu vida y se, que en principio crees que es lo que toda madre siente, que es el amor “normal” o convencional que una madre siente por su hijo… pero ¿y si no es asi? porque yo te noto mamá, se la musica que amas, noto cuando te sonrojas, lo tierna que eres las veces que haz intentado ser sexy, he contado cada una de las pecas de tus mejillas y tus hombros, y es obvio que conforme ese amor por ti ha ido creciendo a la par que ambos hemos ido creciendo… mi cuerpo ha deseado más que solo un idilio de amor, porque mamá… si para mil y un mujeres soy invisible… no me importará porque se que solo para ti no lo soy, no cambio nada de ti, no quiero que seas ni sensual, ni te arregles, no quiero nada, ni que te depiles y te hagas daño por tratar de ser vista porque yo te he visto siempre desde que tengo uso de razón, a ti y solo a ti… Ahora dime si después de todo esto que te he dicho estoy mintiendo o estoy equivocado de que te amo?”
Mi madre temblaba, lágrimas comenzaron a salir de su rostro a montones, de pronto lo único que hizo fue tomar mis manos que aún seguían en su rostro, las bajo lentamente hasta posarla en sus piernas… se fue acercando lentamente a mi hasta que nuevamente estábamos apunto de estar pestaña con pestaña, con la excepción que ambos comenzamos a estirar nuestros labios para encontrarnos con el otro (o eso yo creí)… de pronto un estruendo nos sacó de ese trance… la puerta, mi padre entró encolerizado por algo que le sucedió en su trabajo, mi madre dio un salto. “Tu padre” susurró con terror… se levantó dándome la espalda y abrió la puerta rápidamente para recibirlo, cuando estuvo a punto de dejarme solo me dijo “necesito que por ahora dejemos este tema, te pido comprensión y paciencia así como la he tenido yo contigo, cuando sea el momento indicado te lo haré saber y retomaremos este tema ¿está bien?” yo asentí ansiosamente y también intrigado… “solo quiero que sepas que todo estará bien hijo ¿si?” sonrió tranquila y yo asentí… luego salió de la habitación, este fue el día en que todo cambio para mi.