Buenas tardes, por motivos de privacidad voy a utilizar nombres falsos. Ahora mismo tengo 26 años pero está historia se dió cuando yo tenía 20. En ese momento yo era un chico atlético y de una estatura media. Desde hacía años se había despertado mi interés por las mujeres pero debido a mi falta de labia no había tenido mucho éxito (solo había tenido una relaciones sexuales con una novia que me duró poco tiempo), vivía en la ciudad junto con mis padres y cada poco tiempo iba de visita al pueblo donde estaban mi abuela y mis tíos ( los padres de mi prima). Mi prima Laura tenía 18 años a punto de cumplir 19 y desde pequeños habíamos tenido una relación de amistad pero lejana. Ella era una chica criada a la vieja usanza, iba a cavar la tierra con su madre, apenas tenía amigas en el colegio y era muy reservada por tanto no teníamos una gran relación. Era una chica morena de una complexión media pero lo que más destacaba de ella, eran las grandes tetas que tenía para su edad, las cuales se podían notar a pesar de que ella usaba siempre ropa muy larga para tapar su cuerpo.

Este encuentro se dio en casa de mi abuela, yo había ido a dormir a su casa como hacía cada poco. Al entrar me dijo mi abuela:

– Hoy viene tu prima a dormir, tus tíos se van de viaje y ella no quiere ir.

– Pero solo está libre la habitación de las gemelas le contesté (era una habitación solía dormir yo, la cual tenía dos camas de 90 separadas por un pequeño espacio entre ellas).

– Bueno, cada uno duerme en su cama, preparare las dos para la noche- dijo mi abuela.

Yo me fui al bar a tomar un par de cervezas con unos amigos hasta la noche, cuando llegue a casa iba un poco caliente por las cervezas. Allí estaba mu abuela y mi prima preparando la cena. Pase por mi prima y la saludé con un leve » que tal» ella me sonrió y me dijo

– Bien, Ya te ha dicho la abuela que hoy íbamos a dormir en la misma habitación no? Espero que no te moleste.

– Mientras no me pongas en la televisión una película de amor o romance no hay problema.

Después de cenar decidí ir a la cama ya que al día siguiente tenía pensado ir a jugar un partido, de allí a un poco entro mi prima, llevaba un pijama gordo de animales.

– Te gusta mi pijama? Me pregunto

– Tiene buena pinta y de dar calor.

Ambos nos metimos en nuestras camas pero de allí a un rato paso algo inusual.

-Oye, te importa si unimos las camas? Es que tengo los pies congelados me dijo ella.

-sij problema, pero no te pegues mucho porque sino me los vas a congelar a mí.

En ese momento unimos las camas y mi prima se colocó a mi lado mientras veíamos una peli de acción. De repente ella me empezó a hablar.

-Nunca le he dicho esto a nadie, pero creo que se nota. Me siento muy sola y rechazada por la gente, es como que fuera invisible y nadie me habla. Ya no quiero decir en el mundo del amor donde nadie me hace caso ni de rebote.

Me eché a reír por ese último comentario y le solté

– A ver Laura, es que tú tampoco te das a conocer, siempre estás muy resguardada con tus pantalones anchos y tus jerseys de punto que parece que tienes 60 años y te lo digo desde el cariño. Me parece que tienes mucho más potencial del que realmente muestras en todos los sentidos.

– En todos los sentidos? Incluso en el sexual? Preguntó ella.

– Desde hace unos años he notado que mi cuerpo ha cambiado y que mis necesidades de mujer aumentan.

-Es normal Laura, al final todos tenemos deseos y a estás edades pues es lógico que nos llame la atención nuestro y cuerpo y el de los demás.

Tu te haces eso? Ya sabes tocarte y todo eso? Pregunto

Si, claro. Como todo el mundo y el que te diga que no miente. Es una cosa natural.

Yo es que nunca me he tocado, alguna vez me he frotado un poco pero me da mucha cosa.

No me había dado cuenta pero en medio de la conversación nos habíamos ido arrimando y yo me estaba empalmado ( he de presumir de que tengo un miembro que a pesar de no ser muy largo si es muy ancho y venoso, algo que le encantaba a mi exnovia) . Para intentar disimular me acomode el miembro con la goma del pijama ya que estaba con el cilo de mi prima pegado a mi.

En ese momento mi prima se dió la vuelta y nos quedamos cada a cara.

Sabes, a veces sueño con que algún hombre viene, me toca las tetas y ahí abajo, es un sueño cada vez más frecuente y cuando pasa ss me ponen los pezones muy hinchados.

Me fije en ella y vi un par de pezones enormes totalmente tiesos que ni el pijama lograba ocultar.

– Quizás tú podrías ser ese hombre y hacerme sabe lo que se siente.

Me acerqué a ella y empecé a frotar sus pechos, dios mío esas tetas eran enormes, mucho más grandes de lo que pensaba.

Ella empezó a gemir en voz baja y se pegó todavía más a mi. Para ese momento mi miembro estaba como una roca y ya se había librado de la goma del pijama. Lo tenía clavado contra el abdomen de mi prima.

– Parece que a tu amigo de ahí abajo le gusta lo que tocas madre mía cómo está.

En ese momento nos besamos, empezamos a cruzar nuestras lenguas mientras notaba el cuerpo de mi prima temblar. Empecé a apretar sus pezones y ella empezó a jadear más fuerte. Mientras nos besábamos ella empezó a temblar como una loca y de repente puso su cara contra la almohada para tapar el gemido.

Dios mío, me acabo de correr – dijo ella mientras jadeaba.

Había sido increíble, había dejado toda la sabana llena de flujos.

Nunca había visto algo así Laura, por favor déjame bajar y comértelo.

Sin darle tiempo bajé y me encontré de lleno con su pantalón de pijama empapado, lo baje y para mí sorpresa no había ropa interior. Tenía un coño llenito de pelo lleno de flujos, no pude aguantar más y comencé a lamerlo. El sabor era increíble me sentía en el cielo mientras chupaba su clítoris el cual estaba como una campana. Ella gemía con la almohada en la boca como una loca, sus uñas se clavaron en mi cuello y empecé a notar de nuevo las contracciones, seguí lamiendo lo más rápido que podía y de repente un chorro de flujo fue directo a mi cara. Subí y me coloqué a su lado.

Dios mío, no sabía que podía tener más de un orgasmo y de esta manera, me tiemblan las piernas del gusto – dijo Laura.

En ese momento nos volvimos a liar para que ella probase sus propios flujos.

Quiero que me quites la virginidad, quiero que seas tú y ahora por favor.

Vale, pero igual te duele ya que es bastante gorda, ponte tú encima y así vamos poco a poco para no lastimarte.

Se coloco encima mía, yo saqué mi miembro dejándolo totalmente al descubierto.

Si que es gordo, no se si me va a entrar – dijo Laura.

Se colocó la punta justo en la entrada, notaba como ella temblaba pero no dudo y empezó a meterla. La sensación fue increíble, notaba su interior totalmente apretado.

Al principio ella puso cara de mucho dolor y apretaba los dientes, yo notaba como esa vagina hacía contracciones alrededor de mi miembro lo cual me estaba volviendo loco.

Estoy lista, metela toda metela ya- dijo Laura.

Así fue, introduci todo el miembro de un solo golpe, ella soltó un grito ahogado en incluso alguna lágrima. En ese momento empezamos a bombearnos y su cara dolor paso a ser de gozo.

Sacate la parte de arriba, déjame ver esas tetazas le dije.

Dejo a la luces esos enormes pechos que dios le había dado, no estaban nada caídos y eran preciosos. Su bamboleo con cada embestida era hipnótico. Se los agarre con ambas y manos y empecé a pellizcarle ambos pezones.

Al poco tiempo del sexo note que ella empezaba a temblar de vuelta, su coño empezó a palpitar lo cual hizo que yo estallara en su interior.

En ese mismo momento ella se reclinó en mi pecho.

– Es lo mejor que me ha pasado en la vida, estoy agotada dios.

– Laura, me has hecho sentir en el cielo, seguiría así hasta que me durmiera, pero tenemos que volver a separar las camas y cambiar las sábanas antes de que se de cuenta alguien.

Separamos las dos camas y nos volvimos cada uno a la suya, no son antes volver al liarnos y meterle un par de chupadas más de si coñito palpitante.

Al día siguiente nos despertamos y fuimos a desayunar como cualquier cosa.

Quiero que me folles más veces- dijo Laura en bajito.

No tengas duda de que lo hare- respondí.

Desde ese momento planificamos encuentros bastante a menudo. Lo bueno de un pueblo es que tiene sitios recónditos como los montes donde poder meterse y hacerlo.

Pasamos meses follando cómo animales y cada vez los encuentros eran más frecuentes.

– Creo que me estoy enamorando de ti, dijo mi prima. Ya no es solo el sexo, que es increíble sino que te echo de menos todos los días.

– Lo se Laura y yo a ti, pero esto es imposible de revelar lo que podemos hacer es, para poder estar días enteros juntos. Programar viajes familiares entre los dos e irnos a diferentes lugares donde no nos conozcan y actuar como una pareja.

Nuestro primer viaje fue a Viena, donde estuvimos diez días. El morbo de hacernos pasar por pareja hizo que lleváramos lo nuestro a otro nivel. Empezamos a hacerlo en baños públicos, en el baño del metro. Hasta un día nos escondimos en el cuarto de calderas del hotel y ahí nos encontró el bedel estando Laura a cuatro patas y yo dándole como si no hubiera un mañana. Nos echaron del hotel pero no tuvimos problema en encontrar otro y seguir nuestros planes.

Esto se convirtió en una relación estable durante tres años , momento donde decidimos que cada uno debía tener su pareja «normal».

A día de hoy no lo hemos hecho nunca más, pero se nota que cada vez que nos vemos hay una tensión sexual muy grande. No se si volveremos a follar alguna vez pero algo dice en mi interior que volverá a pasar.