En mi casa vivimos mis padres y yo, que soy hija única.
Mi padre y mi madre trabajan por turnos de mañana y tarde en un hipermercado y siempre que pueden hacen que no coincidan sus turnos, para estar uno de los dos en casa conmigo. Esto lo hacían cuando era pequeña y aun lo siguen haciendo, aunque yo ya sea mayor.
Nuestro piso es un pequeño apartamento de dos dormitorios, un cuarto de baño, cocina y salón.
Lo más crítico es el cuarto de baño, que lo tenemos que compartir, por lo que, muchas veces, sobretodo a primera hora de la mañana es habitual que coincidamos dentro de el, mientras uno se ducha y otro hace alguna otra cosa.
Lo bueno es que es bastante grande, el inodoro está en una especie de apartado qué permite usarlo sin que te vea la otra persona que esté dentro y entre el lavabo y la ducha hay bastante espacio, como para que pueda secarse uno al salir de la ducha, sin molestar al que se esté afeitando o peinando en el lavabo.
Lo más habitual es que coincidamos mi madre o yo con mi padre, porque, tanto ella, como yo, pasamos más tiempo delante del espejo y mi padre se ducha mientras tanto.
Lógicamente todos tratamos de ser lo más pudorosos posible, dadas las circunstancias, para no mirarnos más de lo estrictamente necesario.
Pero no siempre es posible evitar vernos desnudo los unos a los otros, cuando salimos de la ducha, para secamos con la toalla, que lógicamente están colgadas fuera de la ducha.
Esto, entre mi madre y yo ocurre con mucha frecuencia, porque al ser las dos mujeres, no hacemos nada por evitarlo, con lo que ambas estamos acostumbradas a vernos totalmente desnudas, sin ningún problema y incluso, cuando coincidimos la una ayuda a la otra a darse crema por la espalda.
Mis padres tampoco tienen ningún problema en verse desnudos, como es lógico, así que el único problema real es cuando coincidimos mi padre y yo, sobretodo desde que me hice mayor.
Ahora ya con 20 años, tratábamos de coincidir lo menos posible, solo cuando era absolutamente necesario.
Pero digo que tratábamos de no coincidir, porque, últimamente, desde hacía unos días, hacíamos todo lo contrario.
Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, tanto mi padre como yo, no solo habíamos dejado de evitar coincidir dentro del baño, sino que ambos aprovechabamos cualquier oportunidad que se nos presentaba para coincidir, sobretodo cuando estábamos solos, porque mi madre estuviera trabajando.
Para mi todo había cambiado desde un día que, cuando entré a meter unas toallas limpias, coincidió que mi padre salia en ese momento de la ducha y lo vi completamente desnudo.
Fue solo durante unos segundos, porque deje las toallas, le pedí perdón y salí disparada del baño.
Pero durante esos segundos fue inevitable clavar mi vista en sus atributos masculinos, que eran lo que más destacaba de su cuerpo.
Y, a pesar de que, evidentemente, su verga estaba en reposo, era lo suficientemente grande como para llamar mi atención.
En realidad yo solo vi su mata de vello negro y un enorme bulto debajo, colgando.
Está visión produjo en mi una especie de excitacion y sobre todo mucho morbo y ese morbo fue el que me creó la necesidad de volverlo a ver, pero con más detalle.
Y así comencé a aprovechar cada vez que mi padre entraba a ducharse, para en cuanto oía que cesaba el ruido del agua, entrar con cualquier escusa y intentar pillar a mi padre desnudo.
Las dos primeras veces que lo hice, mi padre trato de taparse sus partes de forma instintiva, por el lógico pudor, con lo que no conseguía verle casi nada.
Pero la tercera vez, se ve que mi padre había llegado a la conclusión de que no podía ser casualidad que yo entrará de forma tan seguida cuando el se estaba duchando, así que ese día, ya no intentó taparse, sino que siguió secándose la cabeza y la cara con la toalla, dejando sus atributos totalmente visibles y, como además se ve que a él la situación también le debía de haber producido cierto morbo, su verga no estaba totalmente en reposo, sino que la tenía morcillona y aunque yo al verlo de una forma tan explícita, me puse nerviosa y solo lo miré durante unos segundos, antes de pedirle perdón, como hacía siempre y salir disparada del baño, esos segundos fueron suficientes para ver que mi padre estaba muy bien dotado y que cuando tuviera la verga dura debía de tener un tamaño mayor de lo normal.
Ese día fue sin duda el punto de inflexión entre mi padre y yo, porque yo ya estaba decidida a que el próximo día que lo pillara desnudo, no me iba a cortar y lo iba a mirar el tiempo necesario para verle todo bien visto.
Y mi padre por su parte, se ve que había pensado más o menos lo mismo, porque el siguiente dia que coincidimos de la misma manera que la última vez, el me estaba esperando y cuando entré estaba con su verga totalmente dura, apuntando al techo y sus dos enormes testiculos colgando.
Yo, aunque iba decidida a verlo bien visto, al verlo así estuve a punto de salir disparada, pero en cuestión de segundos comprendí que si mi padre estaba así no era por casualidad, así que eso me retuvo y me quedé mirando aquello con la boca abierta por la sorpresa.
Su verga era enorme, tenía su glande totalmente fuera, rojo y brillante y sus testiculos… Uffff
Por un momento dejé de mirar para abajo y mire a mi padre a la cara.
El me estaba mirando con una sonrisa de satisfacción, porque se ve que yo estaba haciendo lo que el había pensado que haría.
Yo me había quedado allí parada y mi padre también, en ningún momento hizo el menor gesto de sorpresa, ni intento de taparse o darse la vuelta, así que finalmente reaccioné, le pedí perdón como hacía siempre y salí del baño totalmente excitada.
Tenía mis hormonas totalmente alborotadas y mi cabeza hecha un lío…
Los atributos de mi padre me habían causado un fuerte impacto, yo ya había tenido relaciones con tres hombres distintos y desde luego, ninguno de ellos tenía una verga como la de mi padre, ni de lejos, o al meno esa conclusión era la que yo tenía en ese momento en mi mente calenturienta.
¡Joder!! Estaba pensando en la verga de mi padre como si me la quisiera comer…
Y ahí me paré a pensar un poco más tranquila… ¡Joder!! ¡Era mi padre!! y pensé que, bajo ninguna circunstancia podía tener sexo con mi padre y además, lógicamente el tampoco querría tener sexo con su hija.
Me quedé con la idea de que ambos simplemente habíamos tenido curiosidad, yo por verle y el por ver mi reacción, vamos que había sido como una especie de juego, un poco fuerte, pero un juego al fin y al cabo.
Pero no tardé mucho en saber lo peligroso que es jugar con fuego.
Sí, el era mi padre y yo era su hija, pero también eramos un hombre y una mujer, eran las tres de la tarde, mi madre estaba en turno de tarde y no volvería hasta las diez de la noche, con lo que estaríamos solos mi padre y yo durante 7 horas.
Todas estas circunstancias fueron las que hicieron posible que pasara lo que pasó.
Estábamos en verano y hacía mucho calor, supuse que esto justificaba que mi padre se hubiera dado una ducha después de comer, pero, después de lo que pasó, tuve claro que mi padre me había tendido una trampa y yo había caído en ella, sin ser plenamente consciente en un principio, porque después, según fueron transcurriendo los acontecimientos, le seguí el juego ya plenamente consciente de lo que iba a pasar.
Estaba sentada en la mesa del salón, trasteando con mi portátil cuando vi llegar a mi padre, venía con los pantalones cortos que usa para estar por casa y una camiseta amplia.
No pude evitar dirigir mi vista a su entrepierna y se le veía un enorme bulto, señal de que seguía estando empalmando.
Esto ya me puso en guardia, así que, cuando se sentó en la mesa, frente a mi, no me causó ninguna sorpresa, a pesar de que el, en esas circunstancias siempre se sentaba en el sofá, supuse que quería hablar conmigo.
Y así fue, la conversación fue la siguiente:
– A ver cariño, ¿Podemos tener una conversación de adultos?
– Pues claro papá, los dos somos adultos ¿no? Así que si tenemos una conversación será entre adultos
– Ok, bueno, pues la pregunta es: ¿Te ha gustado lo que has visto?
– No sé de qué me hablas, papá…
– Pues te hablo de lo que llevas varios días intentando ver y que hoy, por fin, te he dejado que lo veas tranquilamente.
– Bueno, si lo he visto ha sido porque tu querías que te lo viera y por eso me has esperado desnudo a que entrará al baño.
– Pues claro, yo sabía que querías vermelo y simplemente te he dado ese gusto.
– Pues muchas gracias, por satisfacer mi curiosidad.
– De nada, cariño y ¿Es como tu te imaginabas?
– Pues no, es mucho más grade de lo que yo me imaginaba.
– Y eso te gusta o te desagrada?
– Bueno, ni una cosa, ni la otra, solo que me ha sorprendido.
– No te enfades por lo que te voy a preguntar, pero yo ya sé, porque tu se lo cuentas a tu madre y ella me lo cuenta a mi, que has tenido relaciones sexuales con varios de tus novios y la pregunta es: ¿Alguno de ellos la tenía tan grande o más que la mía?
– Jajaja, que preguntita, papá por favor, que soy tu hija y estas cosas las hablo con mamá de mujer a mujer, pero no creo que sean adecuadas para hablarlas con mi padre.
– ¿Y porque no? Solo es una pregunta, por pura curiosidad.
– Valeeee, está bien, voy a satisfacer tu autoestima, sin habértela visto bien, de cerca, creo que la tuya es mucho más grande que la de cualquiera de ellos y desde luego de lo que no tengo ninguna duda es de que tus testiculos son mucho más gordos que todos los que yo he visto ¿Satisfecho?
– Pues sí, muy satisfecho ¿Te gustaria verla más de cerca e incluso tocarla?
– ¿Pero que dices? Papáaaa, que soy tu hija ¿Te has vuelto loco?
– Bueno, no te enfades, es que como me has dicho que no la habías visto bien, pues por mi no hay ningún problema en enseñártela, al fin y al cabo, como tú bien dices, eres mi hija y estamos en confianza.
– Si claro, pero hay líneas rojas que un padre y una hija no deben traspasar, por mucha confianza que se tenga. ¿Y sabes lo que te digo? Que me voy a ir a tumbar un rato a mi dormitorio para descansar.
– Me parece muy bien, cariño
Me levanté y me fui a mi dormitorio, sin duda mi padre se habría dado cuenta de que mi cara debía estar completamente roja, porque yo sentía mucho calor en ella.
La conversación con mi padre me había dejado dos cosas claras, la primera era que mi padre se había montado todo aquello para ver mi reacción, porque se estaba planteando la posibilidad de tener sexo conmigo y la segunda y más sorprendente para mi, era que yo, una vez visto lo visto, también estaba planteandome la posibilidad de tener sexo con mi padre, porque ya no podía evitar el deseo de tocar su verga y sus testiculos con mis manos y ya puestos, sentirla dentro de mi boca y de mi coño, que por cierto, lo tenía bien mojado, por la excitacion de la conversación mantenida con el.
Con estos pensamientos, al llegar a mi dormitorio, estaba convencida que mi padre iba a seguir con su «juego», así que dependía de mi el que ambos consiguiéramos lo que yo estaba segura que ambos queríamos que sucediera.
Así que, sin dudarlo, me desnudé completamente, me metí en la cama y me tapé con la sabana.
Por mi parte yo hice lo que tenia que hacer, para que el «juego» pudiera continuar, ahora ya todo dependía de si mi padre estaba en la onda que yo creía que estaba.
Lo primero que tenia que suceder era que el viniera a mi dormitorio, lo segundo que levantara la sabana y viera que estaba desnuda y eso ya sería algo definitivo para que el se atreviera a cruzar la línea roja y consumaramos lo que los dos estábamos deseando consumar.
Y… Todo sucedió tal cual…
Mi padre entró en el dormitorio, se acercó a la cama, levantó la sabana y cuando comprobó qué estaba desnuda, se desnudó el también y se tumbó a mi lado haciendo la cucharilla, puesto que yo estaba tumbada sobre mi lado izquierdo y sin decir nada acogió mi mano derecha y me la llevó hasta su verga. Ufff
Yo agarré su verga y estaba muy dura y muy caliente y todo mi cuerpo tembló.
Mi padre acercó su boca a mi oreja y me susurró:
– ¿Te gusta?
Yo, tragando salíva le contesté:
– Sí
El entonces, mientras que con una de sus manos había agarrado una de mis tetas me susurró:
– ¿Te gustaria tenerla dentro de ti?
Yo, con la boca seca y el coño chorreando por la excitacion le contesté:
– Sí
Ahí ya mi padre cogió el control, se levantó se fue por la parte de abajo de la cama, abrió mis piernas, me las dobló por las rodillas y por un momento vi como miraba mi coño, luego bajó su cabeza y comenzó a darme lengüetazos en el, abriendomelo con sus dedos, para meterme su lengua dentro… Ufff
No tardé mucho en tener mi primer orgasmo y llenar la boca de mi padre con mi abundante corrida.
El lo chupó y tragó todo, luego se puso de rodillas, abrió aún más mis piernas, cogió su verga con una mano, me la restregó bien restregado por la entrada de mi coño y en cuanto encajó su glande, me la clavó hasta dentro… Yo solté un grito de placer, al sentir todo aquello dentro de mi vagina… Ufff
Mi padre comenzó a follarme en esa posición, mientras que con sus dos manos masajeaba mis tetas y pellizcaba mis pezones.
Luego acercó su boca a la mía y me metió su lengua dentro y yo la mía dentro de la suya y hicimos un intercambio de abundante saliva.
Mi padre me estaba dando la mejor follada que me habían dado en mi vida y además era mi padre y además tenía dentro de mi su enorme verga… Ufff
Esto ya era demasiado para mi, estallé en un nuevo y escandaloso orgasmo y empecé a gritar, ya sin ningún tipo de control:
– Ahahah.. Que gustooooo… Papáaaa… Así… Así.. Follarme…. Sigue follandome asiiiii…
Mi padre al sentir las contracciones de mi vagina en su pene y escucharme decirle esas cosas, de forma muy acelerada me dijo:
– Voy a correrme cariño… ¿Puedo correrme dentro?
Y antes de que me diera tiempo a contestarle empecé a sentir el calor de su semen inundando mi útero y entre gemidos de placer le contesté:
– Siiiiii… Papáaaa… Correte dentro del coño de tu hijaaaaa… Ahahah… Siiiiii… Siiiii
Y vaya si se corrió, sus gordos testiculos no dejaban de botar semen y más semen en lo más profundo de mi cuerpo.. Caliente… Muy caliente… Uffff
Cuando ambos terminamos de corrernos, mi padre se tumbó a mi lado y entre jadeos me dijo en plan de guasa.
– Bueno, cariño, ahora ya la has visto tan de cerca, que la has tenido enterita dentro de ti, así que ya si habrás podido comprobar su tamaño y establecer comparaciones.
Yo siguiéndole la broma le dije:
– Jajaja, pues sí, ahora ya si que puedo decirte sin ninguna duda que tu verga es la más grande que he tenido dentro de mi coño y además, quiero que sepas que desde el primer día que te la vi de pasada ya no he parado hasta no conseguir que me la metieras… Jajaja
– Eso ya lo sé y por eso he hecho yo todo lo que he hecho, porque estaba seguro que tu la querías tener dentro de ti y yo estaba deseando metértela… Jajaja
Bueno, basta de charla, ponte a cuatro que te voy a follar como si fueras mi perrita.
Y dicho y hecho, me puse a cuatro y mi padre me pegó otra follada increíble… Ufff
Yo me corrí otras dos veces, antes de que el volviera a correrse dentro de mi coño…
Volvimos a descansar un rato y ahí le dije a mi padre:
– Bueno, papá, la verdad es que vertela no te la he visto bien vista, te la he medido con mi coño, pero vertela no te la he visto, así que ahora, si te parece bien, te voy a hacer una mamada, para verla bien, saborearla con mi boca y tragarme el semen que aún quede en tus testiculos ¿Que te parece?
– jajaja, me parece muy bien cariño, pero antes dime una cosa, supongo que tienes esperiencía en chuparla, pero, ¿Te han follado alguna vez por la boca?, porque no es lo mismo chuparla, que te follen por la boca.
– Pues no, papá, no me han follado nunca por la boca, solo las he chupao y eso sí, me he tragado el semen sin problema.
– ¿Quieres que probemos?
– Vale, por probar no se pierde nada y será una nueva experiencia para mi y… Por cierto ¿A mamá te la has follado por la boca?
– Pues no, la verdad es que para mí también será una nueva experiencia, porque no he follado nunca a nadie por la boca.
– Y entonces ¿Porque quieres hacerlo conmigo? ¿Es peligroso?
– A ver cariño, se me ha ocurrido porque como entre nosotros todo es nuevo pues quería aprovechar para vivir esa experiencia contigo, pero si tu no quieres no pasa nada, me haces una mamada y ta está.
– No, ahora ya tengo curiosidad y quiero que ambos vivamos esa experiencia juntos, al fin y al cabo no voy a tener la oportunidad de hacerlo con nadie que me de más confianza que tu, ya que sé que tu nunca me harías ningún daño.
– Por supuesto que no te haré ningún daño, en cuanto vea el más mínimo problema lo dejamos y punto.
– De acuerdo entonces, papá, vamos a ello, ¿Como quieres que me ponga?
– Pues mira, cariño, como es la primera vez para los dos, lo mejor es la postura más cómoda y con menos riesgo en caso de que te atragantes.
Tu siéntate en el borde de la cama y yo me pondré de pie en el suelo frente a ti.
A ver, yo te la empezaré a meter despacito, hasta que te entre en la garganta y veamos que respiras sin problema, al menor síntoma de axfisia te la saco y lo dejamos.
Luego, cuando veamos que todo va bien, pues empezaré a follarte, como si la tuvieras metida en el coño
¿Vale?
– Vale, papá… Uy… Que nerviosa estoy.
– Venga, pues relajate y vamos a ello.
Nos sitúamos como había dicho mi padre y en esa postura su verga me caía justo a la altura de mi boca, así que yo agarré su verga y ahora sí, ahora la podía ver bien de cerca, comencé a chuparle el glande que era enorme de un rojo brillante y cuando se lo tuve bien ensalibado yo misma empecé a meterlo cada vez más dentro.
Tuve que hacer varios intentos, porque no lo dirigía bien y me producía axfisia, tosia y mi padre me decía que lo dejáramos, pero yo no quería rendirme, así que seguí intentandolo, hasta que por fin conseguí que entrará por donde tenía que entrar y vi con gran alegría que me iba entrando toda sin problemas.
Eso sí, los ojos me lloraban, pero eso no era ningún problema, así que mi padre ya siguió metiéndomela hasta que sus testiculos chocaron con mi barbilla… Ufff
No me lo podía creer, tenía toda la enorme verga de mi padre dentro de mi garganta, vamos, lo que yo había leído que era hacer una «garganta profunda».
Evidentemente, yo no podía decir nada, así que mi padre al ver que todo iba bien, me agarró con sus dos manos de mi cabeza y comenzó a moverse, al principio despacito y luego fue acelerando poco a poco, hasta terminar follandome por mi boca y mi garganta.
Evidentemente yo el placer que sentía era puramente psicológico, ya que por la garganta no se recibe ningún estímulo sexual, pero el morbo de tener toda la verga de mi padre dentro de mi garganta, me producía una enorme satisfacción y un tipo de placer muy especial.
Pero para mi padre el placer debía de ser físico, porque para el era como si me estuviera follando por la vagina, pero también psicológico porque el ver la cara de su hija con toda su verga dentro de su boca, debía ser algo realmente impresionante.
Como mi padre no quería hacerme ningún daño y aquello había sido solo una prueba, no quiso abusar de la suerte, así que me la sacó, se la empezó a menear muy rápido y empezó a correrse en mi cara y en mi boca.
Yo le cogi su glande con mis labios y chupe sus últimas gotas de semen y luego recogí con mis dedos todo el semen que tenía por mi cara y me lo fui chupando también.
Ahí, fue cuando ya muy cansados los dos, decidimos parar y mientras descansabamos yo le dije a mi padre:
– A ver, papá, te has corrido ya dos veces dentro de mi coño, u sea, que si no tomara algún tipo de medida anticonceptiva, me podrías haber embarazado ¿Te gustaria preñarme y tener un hijo con tu hija? ¿Un nietecito? Jajaja
Mi padre me respondió, siguiendo mi coña:
– Jajaja, oye, pues mira, eso sí que sería toda una experiencia jajaja
A lo que yo le seguí diciendo:
– Pues ¿Sabes una cosa? Que como me imagino que desde ahora en adelante vamos a seguir follando cada vez que podamos, me voy a pensar bien lo del embarazo y si decido quedarme embarazada dejaré de tomarme la píldora anticonceptiva, pero no te diré nada y así, de ahora en adelante, cada vez que te corras dentro del coño de tu hija puedes pensar que me estás embarazando en ese mismo momento, lo que me imagino que te producirá un morbo añadido… Jajaja
– jajaja, mira que eres mala, pero por mi encantado, porque la sola idea de preñarte ya me está poniendo como una moto.
Y tanto, porque mi padre se me tiro encima me la metió sin ningún tipo de preliminares y me empezó a follar como si no hubiera un mañana, diciéndome:
– Te voy a embarazar si o si, así que ya puedes dejar de tomar esa mierda de pastillas…
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