Capítulo 6
Capítulo 6: La Invitación del Diablo
Las cuarenta y ocho horas se extendieron ante nosotros como una llanura desolada bajo un cielo plomizo. El mensaje, con su ultimátum preciso y su tono de fría superioridad, había congelado el tiempo en nuestra habitación. Después de un silencio que pareció durar una eternidad, mi padre, Rodrigo, fue el primero en romper el hechizo de terror. Se levantó de la cama con movimientos lentos, pesados, como si cada músculo le pesara una tonelada. Fue a la ventana y abrió las persianas por completo, dejando que la luz plateada de la luna llena bañara la habitación, iluminando nuestros rostros pálidos y nuestros ojos oscuros por la falta de sueño y el miedo.
—No vamos a llorar —dijo, su voz no era fuerte, pero tenía una cualidad de acero que nos obligó a mirarlo—. El llanto no nos salvará. El miedo tampoco. Tenemos dos días. Dos días para pensar, para planear, para decidir qué diablos vamos a hacer.
—¿Qué podemos hacer? —preguntó mi madre, Claudia, su voz un hilo roto—. Tiene fotos, videos… nos puede destruir. Si no vamos a la policía, nuestra única opción es… es hacer lo que pide.
—¿Dejarlo entrar aquí? ¿Dejarlo que se una a… a esto? —Renata señaló vagamente la cama, el espacio donde habíamos hecho el amor y la guerra horas antes—. Esa persona es un monstruo. U
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