Capítulo 1

Capítulos de la serie:
  • Dos tías puritanas y un sobrino cabrón I

Después de muchos intentos por ascender en mi empresa, por fin llegó ese ansiado momento y justo cuando más falta me hacía. Me acababa de divorciar y estaba un poco “despistado” a mis 33 años. Me vino bien porque el ascenso conllevaba un traslado de tres meses a la central de mi empresa en Barcelona. Lo malo era el traslado, ya que me tenía que buscar piso y a poder ser, por exigencias de la empresa, cerca de las oficinas. El alquiler era lo de menos, la empresa ayudaba con el 60% de los gastos del alquiler. Un día mientras buscaba piso por internet, mi hermana se acordó de dos hermanas de mi madre, las dos vivían juntas, Belén que deberia de rondar los 55 años y Viky que era la mayor y tendría unos 60. Al principio las descarté, llevaba más de 15 años que no las veía, no es que hubiésemos perdido el contacto del todo, porque en fechas señaladas, el típico saludo aun existía. Según me conto mi hermana, ya que en ese sentido soy un negado, mi tía Viky era viuda, sin hijos, pero muy bien situada, ya que tanto el que fue su marido como ella eran profesores en la universidad de Barcelona, bueno ella aún seguía dando clases, y mi tía Belén estaba soltera, también con un buen trabajo, ya que es un alto cargo en la Generalitat. Al final por desesperación, porque los pisos que encontré aun con la ayuda de mi empresa tenían unos precios desorbitados para mí, las llamé, bueno llamé a Viky que era la dueña del piso. Necesitaba por lo menos un tiempo para desde allí encontrar algo más acorde a mis posibilidades, y así se lo hice constar. Desde el principio ya me arrepentí, me sonó cortante, muy cortante, vamos que lo que menos quería era verme en su piso, y no dijo que no, no lo dijo, le debía mucho a mi madre para negarse. Eso si me dio un mes, dejando claro que tener un hombre en un piso de dos mujeres “decentes”, si, así lo dijo, estaba mal. Tuve que aceptar, no podía dejar pasar el ascenso por el que tanto había peleado.

A la semana estaba aterrizando en el aeropuerto del Prat. Por supuesto no dijeron de ir a recogerme, ni a mi pedírselo, solo se limitaron a enviarme la dirección por whatsApp, haciéndome hincapié en que hasta las cuatro ninguna de las dos llegaba a casa. La verdad que no era mal sitio, su piso estaba por el Paseo de Gracia. Como llegué con tiempo, me senté en un pequeño pero coqueto restaurante y caro por lo que descubrí al pagar, a hacer tiempo. A las cuatro y medía estaba llamando al portero, y contestando a la persona que preguntó quién era. Solo la entrada ya decía que tenían que estar forradas, y el encontrarme al portero al que tuve que darle mi nombre antes de que me dejara subir. Era el ático, casi que me doy la vuelta, en su planta solo habías dos áticos. Haciendo de tripas corazon llamé a la puerta, no tardando nada en ser abierta, llevándome la primera sorpresa, me abrió una mujer de unos cuarenta y tantos, algo pasada de kilos, con el típico uniforme de doncella, vestido negro, delantal y cofia blanca, pantys negros y unos zapatos de cordones negros, no era nada fea, pero tenía unas gafas de pasta horribles, y las muy guarras me habían tenido dando vueltas.

-Margarita. -Buenas tardes, ¿supongo que usted es el sobrino de mis señoras?

-Buenas tardes, sí, yo soy ese -lo dije con ironía- ¿están?

-Margarita. -Si, están en la salita.

No dijo nada más, echó a andar delante de mí, lo que hizo que me fijara en su cuerpo, madura y gordi buena, como a mí me gustan, aunque mi cabreo iba en aumento y tampoco me fijé mucho más. En la salita estaban las dos sentadas, Belén al verme entrar se levantó con una sonrisa, más bien farsa, para que mentir, y me dio dos besos, mientras que Viky ni se levantó, pero para chula ella, chulo yo, ni me acerqué me limite a mover la mano, y ya muy cabreado, pero con buena cara, sin pedirles permiso me senté.

-Buenas tardes titas, cuanto tiempo, desde…

-Viky. -Si lo sabemos perfectamente, mira te voy a ser muy sincera y clara, no nos hace gracia que estes aquí, un hombre solo…

-Belén. -Tampoco es para tanto Vi, solo va a ser unos días.

-Vi. -Eso espero, no te lo tomes a mal Raúl, un hombre en casa de unas mujeres solas no está bien visto, por muy sobrino nuestro que sea.

-Si queréis me voy, para que estéis a disgusto y me tratéis como lo estáis haciendo, aquí os quedáis…

Lo dije algo airado y de mala manera y lo suficientemente alto para que me oyera Marga, a la que veía a través del espejo del salón, que estaba pegando la oreja, a la vez que me levanté… No se lo esperaban, porque fue mano de santo…

-Vi. -No, perdona si te ha molestado, no era mi intención, no he sabido expresarme, es que nosotras…

-Si, vosotros sois dos amargadas, muy temerosas de lo que digan, da igual no os preocupéis, ya encontraré donde pasar la noche.

-Vi. -No, por favor perdona mis palabras, además ya te hemos preparado la habitación, si quieres te la enseñamos, dejas la maleta y tomamos café.

Asentí y levantándonos lo tres, las seguí, por primera vez me fijé en Belén, gordita y bajita, con unas tetas y culo enormes, pero con curvas, por lo visto o no era costumbre cambiarse o no les había dado tiempo, llevaba una falda verde a juego con la blusa, esta abrochada hasta el cuello, y unos pantys beige, eso sí, llevaba unas zapatillas de estar en casa. Llegamos al que iba a ser mi cuarto, pasamos por infinidad de puertas, que como supe días más tarde estaban vacías salvo una que era el despacho de Vi. Mi dormitorio era grande, con baño incluido.

-Vi. -Espero que te encuentres cómodo aquí, y que respetes y no alteres nuestras costumbres -su tono había cambiado y mucho- es la primera vez que alguien entra en esta casa desde que falleció mi marido y tenemos…

-Ya lo se tía, tenéis que cuidar vuestro buen nombre, pero quien coño pensáis que soy, os lo repito que si os molesto me voy…

Ya no estaba enfadado, solo quería ver su reacción…

-Vi. -No, por favor no te enfades, tienes que entendernos…

-Que sí, que os entiendo, y podéis estar tranquilas que voy a procurar molestar lo menos posible, y en cuanto encuentre algo me voy.

Bajó la mirada, y no vio mi sonrisa chulesca, tampoco Belén, que no había levantado la mirada en ningún momento. Viki con 62 años, era la más guapa, igual de alta que su hermana, pero con un tipazo, llevaba traje pantalón negro con una blusa rosa clara, e iba descalza.

-Vi. -Puedes quedarte el tiempo que quieras…

– ¿Y vuestras habitaciones? -Vi sorpresa en las dos- perdonar mi pregunta titas, es sobre todo para no equivocarme…

-Vi. -Es la puerta de al lado, dormimos en la misma habitación, en camas separadas -esto último lo dijo sin que hiciese falta- te dejamos que te acomodes, te esperamos en la salita. Marga te ayudara.

No hacía falta, solo era el porta trajes y una pequeña maleta, pero me quería quedar a solas con Marga.

– ¿Siempre son así? -en voz baja- vaya par de amargadas.

-Marga. -No soy quien Raúl.

-No soy un chivato, lo que me digas no va a salir de aquí, como veras no me haces falta para deshacer el equipaje, pero no quiero meter la pata.

Esto último era mentira, pero era una forma de sonsacarle.

-Marga. -Como se habrá dado cuenta, la que manda es Viky, su hermana solo se limita a hacer todo lo que Viky dice, es así desde que se mudó aquí.

– ¿Lleva mucho tiempo mi tía Belén viviendo aquí?

-Marga. -Seis años, más o menos, desde que se puso malo el marido de Viky.

– ¿Y durmiendo juntas?

-Marga. -Desde el primer día, el marido ocupaba esta habitación, -bajando la voz- creo que se murió más por escapar que por su enfermedad. Y es la primera vez que alguien se ha atrevido a hablarle como lo has hecho tú.

-Jajajaja, ya te he visto que estabas escuchando.

Se puso de todos los colores y tartamudeando…

-Marga. -No se lo digas por favor, no dudaría en ponerme en la calle, si le cuento todo lo que he visto y escuchado…

-Tranquila, háblame de ti.

-Marga. -Jajajaja, casada y aburrida, yo no duermo aquí, estoy de lunes a viernes de 9 de la mañana a 8 de la tarde. El trato no es bueno, pero quien se queja, si me despide lo pasaría mal, con un marido y dos hijos que son unos parásitos.

Hay salió mi lado cabrón…

-Tranquila hoy por ti, mañana por mí…

Se lo dije pegándome a ella y con descaró acariciar su culo. Se puso de todos los colores, se tensó, y como esperaba no dijo nada, ella misma se había metido en la boca del lobo. Sin dejar de acariciárselo…

-Uhmmm, bonito culo, lo voy a disfrutar… venga vamos fuera.

La dejé allí paralizada y me dirigí al salón, llegando justo cuando Belén entraba de la cocina con una bandeja con tazas y una cafetera. Lo hice en plan chulo, sin pedirles permiso, ocupé el sillón de Belén…

-Belén. -Quieres café solo o con leche Raúl.

Sin dejar de mirar con chulería a Vi…

-Con leche, este sillón es algo incómodo tía, supongo que el tuyo es más cómodo, ¿me dejas?

Para sorpresa de Belén…

-Vi. -Si claro que te dejó.

Se levantó y con todo el descaró me senté en el suyo…

-Si, mucho más cómodo, ¿te importa que estos días sea mi sitio, tita?

-Vi. – -Con la voz temblorosa- Claro que no me importa, siéntete en tu casa.

-Si os molesto me voy… como me has dicho que tengo que respetar vuestras costumbres…

-Vi. -Bueno Raúl, solo que mi hermana y yo tenemos costumbre de rezar el rosario antes de irnos a la cama, aunque de vez en cuando vienen unas amigas a rezarlo con nosotras, y tampoco nos gustaría que trajeses a nadie -entendí ese nadie por no traer a mujeres- y por supuesto que no fumes, aunque ya me he dado cuenta que no fumas.

-Lo mismo lo rezo alguna vez con vosotras, -esto lo dije con sorna y con toda la intención de que lo notaran, haciéndome reír interiormente al ver como sus caras cambiaban de color- Vamos a tomar el café, me gustaría descansar un rato. Mañana no creo que salga, tengo que terminar unos informes, ¿a qué hora soléis salir?

-Belén. -Yo me voy a las siete de la mañana.

-Vi. -Yo mañana no tengo clases, pero me voy temprano al gimnasio. -Entendí que tuviese esa figura- pero a las diez estoy de vuelta.

-Entonces le diré a Marga como quiero el desayuno.

-Vi. -Me parece bien, ya te he dicho que respetando las normas, por lo demás como si estuvieras en tu casa.

Me tomé el café sin hablar, ellas tampoco lo hicieron, pero de mi boca no desapareció la sonrisa chulesca, lo que las ponía nerviosas…

-Vi. -Te dejamos, nosotras nos vamos un rato, tenemos reunión en la parroquia.

Por eso las dos beatas no se habían cambiado. Eso cambio mis planes, llevaba tiempo sin follar y me la iba a jugar, aunque tuviera que usar el chantaje. Belén recogió la mesa y cuando volvió ya lo hizo calzada y con el abrigo puesto, trayendo en las manos unos zapatos de tacón preciosos y el abrigo de su hermana.

-Esperad titas, en mi casa es costumbre de besarse…

Era mentira, me levanté y les estampe a cada una dos besos, muy cercanos a sus labios, notando ira en Vi, mientras a Belen la noté estremecerse y más cuando sintió mi mano pasearse con descaro por su culo, sabía que ella no iba a decir nada y lo aproveché, al separarme le guiñe, haciéndome reír, porque no me corté al ver como bajaba la mirada roja como un tomate. Las acompañé a la puerta y hasta les abrí la del ascensor y en cuanto se fueron, me dirigí directamente a la cocina, procurando no hacer ruido, no pudiendo entrar en mejor momento, Marga estaba agachada con el culo en pompa, metiendo las tazas en el lavavajillas. Me acerqué y agachándome lo justo para meter mi mano bajo su vestido, subírselo iba a ser imposible con ese culo sin romperlo, y empujándola con fuerza, tanto que una taza se rompió, ya que la puerta por la inercia del empuje se cerró…

-Ufffff, como me pone tu culo…

Una mano la puse en su espalda, mientras la otra siguió su camino a través de sus gordos muslos, encontrándome con sus pantys y sus bragas, aun así metí con fuerza mi dedo gordo en su coño…

-Marga. -Noooo, por favor, no me hagas esto.

-Ufffff, voy a follarte, o ya sabes, ¿Qué pensaran tus jefas de que las espíes tras las puertas y de lo que me has contado de su maridito?

Ya no dijo más… La solté, saqué mi mano de su coño…

-Quítate el uniforme o ya sabes…

Con lágrimas en los ojos se levantó se giró y no sin trabajo se quitó el vestido, dejando aparecer su rechoncho pero nada feo cuerpo, eso sí casi se me baja el empalme al ver las bragas y el sujetador, que aparte de enormes eran beige…No la dejé seguir, me volví a pegar a ella, que se dejaba hacer como una muñeca, y metiendo mi mano entre sus pantys y las bragas, volví a meterle el dedo braga incluida en su coño. Con dureza y mirándola a los ojos empecé a masturbarla, sus palabras de la habitación “casada y aburrida” resonaban en mi cabeza.

-Ufffff, ¿paro? Porque siento tu coño mojarse GUARRA, y eso que están, estas horribles bragas por medio…

-Marga. -Noooo, sigueeee, ni me acuerdo aggggg, ufffffff, vas a…

-Jajajaja, vas a correrte, ufffff, si quieres paro y aquí no ha pasado nada…

En contra de lo que esperaba, o mejor dicho de como esperaba, la muy guarra con sus dos manos y por encima de los pantys agarró la mía y le imprimió más velocidad. La miré, ya no había lágrimas, había excitación, empezó a gemir, cada vez más fuerte y con los ojos cerrados, y menos mal, que los tenía cerrados, porque en el cristal de una de las puertas de los armarios de la cocina vi el reflejo de una cara. Me giré y me encontré con la mirada de Belén, que como supe más tarde había vuelto a por un rosario, jajajaja, le guiñé y llevándome el dedo de mi mano libre a la boca le dije que silencio. Roja como un tomate se fue, dejándome allí con su asistenta, en ese momento pensé en lo corta que iba a ser mi estancia en esa casa, pero de perdidos al rio…

-Marga. -Me corrooooooo.

Mi excitación era enorme, así que sin miramientos saqué mi mano de su coño y aprovechándome de que tras el orgasmo estaba como ida, la llevé a la mesa de la cocina y de mala manera la empuje hasta aplastar sus enormes tetas y su cara en la mesa y con brutalidad tiré de sus pantys, arrastrando a la vez su bragas. Ese fue el momento donde intento volver a resistirse, pero mientras con una mano me sacaba la polla que ya estaba destilando líquido preseminal, con la otra le solté un azote con todas mis fuerzas, que la hizo soltar un grito que aún no se distinguir si fue de dolor o placer, eso sí mi mano se le quedó marcada. Apunté mi polla a un coño que se le veía lleno de pelos y muy descuidado y eso que solo se le veía la parte de atrás, pero los pelos le llegaban hasta su enorme culo, y la penetré, costándome más de lo que yo esperaba, me encontré un coño húmedo, muy húmedo tras su corrida, pero estrecho, muy estrecho.

-Ufffffff, va a ser corta mi estancia pero la voy a aprovechar, ufffffff que coño, agggggg, estrecho, como me gusta, ufffffff.

Me la follé, duro con ganas, sabiendo que después de casi dos meses sin follar, no iba a durar mucho. No pude evitar a la vez que me la follaba azotar su enorme culo…

-Marga. -Siiiii, me corrooooo, me corrooooo otra vez ufffff, no pares, no pares agggggg.

Vaya si se corrió, puso mis pantalones chorreando…

-Me corrooooo agggggg, ufffffff cuanto tiempo, agggggg.

Fue una corrida larga, e intensa, tanto que me dejé caer encima de ella, y por primera vez y no sin trabajo porque estaban aplastados por la mesa, metí mis manos y manoseé sus enormes pechos… Así estuvimos bastante rato, hasta que noté que ella empezaba a mover otra vez su culo e hizo que mi polla volviese a empalmarse sin salir de su coño, esta vez no quería su coño… me salí…

-Marga. -Nooooooo, ufffffff ahora no…

-¡¡¡De rodillas!!!, quiero correrme en tu boca…

-Marga. -Eso es una guarrada, no lo he hecho nunca y no lo voy a hacer…

No se había bajado de la mesa cuando le di un bofetón, jamás lo había hecho, me gusta el sexo duro, fue uno de los motivos de mi divorcio, pero jamás había abofeteado a nadie, y me sentí tan bien que mi polla se puso dura como nunca, así que le solté otro y cogiéndola del pelo, la puse de rodillas…

-Chupa o te sacó así al pasillo.

Palabras mágicas, abrió la boca y se metió mi polla, era cierto que no lo había hecho nunca, poco me importó, era tal mi excitación que sin soltarla del pelo, me la follé por la boca, con más fuerza incluso que cuando me follé su coño. Me dieron igual sus arcadas, sus intentos de separarse, no afloje hasta que noté que me iba a correr, me separé lo justo y sin avisarla, me corrí en su cara en sus pechos que al estar fuera del horroroso sujetador casi daban en el suelo, y lo que más me gustó fue apuntar mi polla y terminar de correrme en sus gafas.

-Límpiala.

Esperaba alguna queja o resistencia, no la hubo, volvió a meterse mi polla en la boca y con mimo, para mi extrañeza la limpió y besó. Me retiré y me senté en la mesa, observándola, haciéndome reír. Las gafas llenas de semen, al igual que sus tetas, el sujetador por encima de estas, los pantys y las bragas en los tobillos, y solo con uno de esos zapatos horribles. Se quitó las gafas que fue a limpiar con el sujetador…

-Con la boca, mi leche no se desperdicia.

Sonriendo, que cambio, sacó su lengua y las limpio, dejándolas aún más guarreadas. Sin levantarse me miró y sonriendo…

-Marga. -Eres un cabrón, me has violado, te has aprovechado de lo que te he contado, pero ufffff, ni me acordaba lo que era un orgasmo y correrme tres veces, ufffff…

– ¿Tres veces?

-Marga. -Uffff, cuando me has follado, porque me has follado la boca, me he corrido -Entendí el mimo al limpiarme la boca- pero ¿por qué yo?, si estoy gorda y no creo que sea tu tipo…

-Jajajaja, no estas tan gorda como crees, solo descuidada, muy descuidada, pero sí que eres mi tipo, me gustan así, mayores que yo, y con carnes.

-Marga. – ¿Y ahora qué?, porque como se enteren mis jefas, estoy en la calle y sabes que no puedo, por eso te has aprovechado.

-Nada, como entenderás no voy a contar nada -evite decirle que Belén nos había visto y que lo más seguro es que los dos íbamos a ir a la calle- además no creo que tarde mucho en irme de aquí, a mí eso de rezar como que no me va mucho, y si te echan, no te preocupes yo te contrataría, no creo que con el mismo sueldo ni las mismas horas, pero algo haría.

-Marga. -Para ser sincera y conociendo como conozco a Viky, esta tarde y tal y como las has tratado, porque permíteme que te diga que te has pasado tres pueblos, pensaba que en cualquier momento te iban a poner de patitas en la calle.

-Sinceridad por sinceridad, me gusta mucho el sexo duro, ya lo has comprobado, pero nunca había hablado así a nadie, pero hay cosas que no sabes, que vienen de lejos, y como me han tratado antes de llegar y al llegar, me ha salido así, y creo que o se han acojonado o se han excitado, jajajaja.

-Marga. -En todos estos años no las he visto con nadie, aquí el único hombre que entrado aparte de ti es el cura de la parroquia y ya te digo que en toda la casa no hay nada, -se puso roja- vamos que no hay consoladores ni nada parecido, y si te has reído de mi ropa interior, como veas la suya, te mueres. Yo para trabajar me pongo ropa interior lo más cómoda posible, y no digo que el resto sea provocativa, nada de eso, pero si con algo de gusto.

-Vamos a hacer un trato, yo necesitaba desahogarme, eran muchos días sin follar, aunque tú por lo que has dicho, son años, jajajaja. Esto no va a volver a suceder -fue a hablar- espera no te anticipes, solo se repetirá si tú quieres pero bajo unas condiciones.

-Marga. – ¿Qué condiciones?

Esa pregunta ya fue una respuesta.

-Lo primero es que te depiles, solo lo he visto por detrás, pero esta asqueroso, y lo segundo es que no vuelvas a usar esa ropa interior, y si en vez de pantys usas medias, mejor que mejor.

-Marga. -No puedo pensar, no te voy a mentir, te diría que si a todo, pero ahora estoy muy vulnerable, déjame pensarlo.

-Ya te he dicho que tú decides, ahora adecéntate, yo voy a darme una ducha.

Me quité los pantalones, estaban chorreando de la corrida de Marga, y con ellos y mi bóxer en la mano me fui a mi cuarto a darme una ducha, dejándola en el suelo de rodillas. Me duché con tranquilidad, llevándome un susto al salir, me encontré de frente a Marga, ya recompuesta, y sonriente…

-Marga. -Te he traído toallas, me he acordado que no las había puesto. Me voy que tengo que dejarle la cena preparada, ¿te dejo algo a ti?

-Lo mismo que le dejes a ellas.

Se fue y me sequé con tranquilidad, me puse un pantalón corto de deporte, bastante suelto y una camiseta, en esa casa hacia bastante calor y con mi portátil salí de mi cuarto y llamé a Marga…

-Por favor ¿me puedes dar la clave del wi-fi o decirme donde la puedo ver?

-Marga. -El aparato ese está en el despacho de Viky.

-Vale, ya lo miro yo.

Entré en su despacho, muy sobrio, eso sí muchos libros, y una mesa de despacho de madera enorme. Vi el router en una mesita justo a la entrada y tirándole una foto al QR conecté mi móvil y mi portátil. Me senté en la mesa del despacho…

-Marga. – -Entrando- Eso no le va a gustar a Viky, no deja ni a su hermana entrar aquí.

– ¿Me ves preocupado?, ahora déjame que tengo que mirar los correos del trabajo y contestar alguno que otro.

Me puse a trabajar, no era mucho, pero si entretenidos, y no levanté la cabeza hasta que…

-Marga. -Me voy, Raúl. No creo que tarden mucho en volver, me las suelo encontrar en la calle, que el señor te pille confesado cuando te vea aquí Vicky, jajajaja, y si mañana no estás aquí, que te vaya bien, jajajaja.

Se fue, y aunque ya había terminado y queriendo tensar la cuerda, chulo que es uno, me quedé en el despacho, no tardando nada en sentir pasos de tacones andando rápido, lo que me hizo pensar que Marga le había dicho dónde estaba, supongo que para curarse en salud.

-Vi. -¡¡¡Qué haces aquí!!!, creo que Marga te ha dicho…

-Para empezar buenas tardes o noches, la educación lo primero -esa respuesta la desarmó- y para terminar, he tenido que trabajar, y es el único sitio que hay en condiciones, pero vamos me tenéis hasta los cojones, mañana mismo me voy, y no lo hago ahora porque es tarde, no os debo nada y no os quiero deber nada, y ahora sal y déjame terminar, llámame cuando este la cena en la mesa.

Esperaba que me mandase a la mierda o por lo menos que me discutiera, pero no…

-Vi. -Perdona, llevas razón.

Y girándose cerró la puerta del despacho y se fue. Eso me dio a entender que había dado con la horma de su zapato, que por primera vez no solo alguien le plantaba cara, sino que también le daba ordenes, y que Belén no le había contado nada de lo que había pasado en la cocina. A los quince minutos más o menos, tocaron a la puerta y se abrió, asomando Belén la cabeza…

-Belén. -Raúl ya está la cena en la mesa.

Solo asentí y me presente en la salita, viendo sobre la mesa una ensalada, fruta y queso, Ellas ya se habían cambiado no sé qué llevarían bajo las batas, que por cierto eran feas, muy feas. Eran finas pero nadas transparentes. Eso sí me di cuenta que a Vi le gustaba ir descalza. Cuando ellas me vieron a mí su cara cambio, casi que se me escapa una carcajada, al verme solo con el pantalón corto, donde se notaba mi polla, que para que mentir, estaba algo morcillona, la camiseta y descalzo. Durante la cena ninguno de los tres habló. Sin decir nada, Belén se levantó y se puso a quitar la mesa, le di tiempo a salir de la salita…

-Ya veo que ella es la que lo hace todo cuando no está Marga e incluso estando ella.

Se revolvió de mala manera…

-Vi. -Eso a ti no te importa, pero esta es mi casa y ella no paga nada por vivir aquí…

-Sabes -la vi en la puerta y como se paró al sentirme- no me gusta la mierda de carácter que tienes, pero no te preocupes yo no soy la tía y no voy a permitir que me hables así. ¡¡¡entendido!!!

Esa última palabra, la hizo bajar la mirada y hasta echarse a temblar… Aproveché ese momento para mirar a Belén y hacerle un gesto para que no entrara.

-Vi. -Perdona Raúl, pero no estoy acostumbrada…

-No estas acostumbrada a que, ¿A qué te repliquen, a qué no hagan tu voluntad?

Era eso, pero aún no estaba dispuesta a da su brazo a torcer

-Vi. -No, no es eso, mira Raúl, tú eres el primer hombre que entra en esta casa desde que falleció mi marido y no…no me gusta, pero tampoco quiero que te vayas.

-Está bien, por ahora me quedo, pero no estoy dispuesto a ningún desplante más, a ninguno, ¡¡¡queda claro!!!

Pegó un repullo…

-Vi. -Si Raúl, no habrá más desplantes, y ahora si me lo permites me voy a mi cuarto.

-No vais a rezar el rosario -lo dije en tono sarcástico, procurando que se diera cuenta- tampoco quiero que cambiéis vuestros hábitos diarios.

-Vi. -No hoy ya lo hemos hecho en la parroquia y así dejo a tu tía que vea uno de esos programas que a ella le gustan. Buenas noches.

-Buenas noches.

Esperé a perderla de vista…

-Ya puedes entrar tita.

Entró y fue a terminar de quitar la mesa.

-No, déjala, más tarde la quitas o que mañana lo haga Marga, vamos al sofá, o ¿prefieres quedarte sola para ver la tele?

-Belén. -Como quieras.

Me levanté y me senté en el sofá, que estaba frente a una tele enorme habiendo una mesa de ropa camilla delante, indicándole, golpeando el sofá donde quería que se sentara, y quería tensar un poco la situación…

-Pero quítate esa horrenda bata tita, que hace calor.

Se puso de todos los colores, y en contra de lo que yo esperaba, y con mucha timidez se quitó la bata, dejando aparecer un camisón aún más feo que la bata, eso sí, se le notaban unas enormes bragas negras y sus tetas libres del sujetador que llegarían más abajo del ombligo lo que hizo que me empalmara y sin ningún pudor y mirándola a la cara, me la puse bien.

-Belén. -Puedes estar tranquilo Raúl, yo no voy a decirle nada a mi hermana.

– ¿Y qué le ibas a decir tita? ¿Qué me has visto follarme a Marga o qué tú te has quedado un buen rato mirando sin decir nada?

-Belén. -Es que me he asustado Raúl, nunca…

-Nunca has visto a nadie follar, porque no me creo que no hayas follado nunca.

-Belén. -Las dos cosas, con este cuerpo quien se va a acercar a mí.

Me quedé de piedra, porque para nada era fea, sí que estaba rellenita, pero muy apetecible. Noté su respiración agitada…

-Y dime tita, ¿Qué te ha parecido, ¿te ha gustado?, porque has estado un buen rato -eso fue un tiró al aire, no sabía el tiempo que había estado- ¿te has excitado como ahora?

-Belén. -Que dices Raúl eso no está bien, y ahora…

-Calla, no sigas, estoy seguro que si toco tu coño -me miró horrorizada- esta mojado, jajajaja. Ponte de pie.

-Belén. – ¿Qué dices? ¿estás loco?

Sin levantar la voz pero con una firmeza que hasta a mí me extraño…

-¡¡¡Qué te pongas de pie!!!

Temblando y casi llorando se puso de pie.

-Así me gusta, que entre tu hermana y tú me tenéis hasta los cojones. ¡¡¡Abre las piernas!!!

Para mi asombro, porque esperaba o que me soltase un bofetón o que saliera corriendo se abrió de piernas. Mirandola a los ojos, fui subiendo el camisón hasta que aparecieron sus enormes tetas caídas, que tapaban el principio de una enorme braga de algodón negra. Remetí el camisón en la braga y con decisión metí mi mano por un lateral de la ingle, hasta llegar a un frondoso y peludo coño, que por cierto estaba chorreando, me costó llegar al clítoris, que cuando conseguí pellizcarlo, estaba bastante escondido en unos grandes labios, ocurrió algo que ninguno de los dos esperaba. Se corrió tan fuerte que una mano se la tuvo que llevar a la boca para que su hermana no la oyera y con la otra se agarró a mi cabeza. Fue algo increíble puso mi mano, mi brazo chorreando, parte del sofá y el suelo. Con cuidado porque no paraba de temblar, me eché a un lado del sofá y la senté, además lo hice encima de su corrida.

-Belén. -Perdona, Raúl, no sé qué me ha pasado, te he puesto perdido.

-Tita, ¿de verdad no sabes lo que te ha pasado?

-Belén. -Creo que he tenido un orgasmo.

-Jajajaja, has tenido un super orgasmo, ahora te toca a ti.

-Belén. – ¿A mí?

Me dejé de tonterías, la cogí del pelo y sacando mi polla del pantalón se le metí en la boca.

-Si a ti guarra, chupa, lame como si fuese un polo.

No sé si me escucho, porque con sus manos estaba intentando sacársela de la boca, algo que no consiguió, al revés esa resistencia me gusto y dándome igual que fuese mi tía, que fuese virgen, violé y follé su boca.

-Traga, agggggg.

Me corrí, me corrí en su boca, lo que le provocó arcadas y derramar casi toda mi corrida, la que no tragó, por mis piernas y por el sofá. No hizo intención de sacársela, se quedó esperando a ver que le decía. Tirando del pelo se la saqué de mi polla que ya iba perdiendo fuerza, y mirándola a la cara…

-Aprenderás tita, por las buenas o por las malas, te voy a convertir en una puta como voy a hacer con Marga, y no te follo ahora por no despertar a la tita Vi.

-Belén. – -Dejándome a cuadros- No se va a despertar, la he visto tomar una pastilla para dormir antes de cenar.

-Jajajaja, quieres que te follé ¡¡¡contesta!!!

-Belén. – -Roja como un tomate- Si fóllame por favor.

-Antes limpia mi polla y mis piernas. -fue a levantarse- a dónde vas, con la boca GUARRA.

Mirándome, casi suplicando con la mirada.

-Belén. -Eso no…

No la dejé terminar…

-Está bien, aquí te quedas, aquí no ha pasado nada…

No hablo, rápidamente y al ver que hacía intención de levantarme, llevó su boca a mi polla y la limpio, siguiendo con mis piernas. Noté su asombro al ver como mi polla, que por otra parte era la primera que veía en su vida al natural…

-Belén. -Ya esta otra vez…

-Jajajaja, si, ya la has puesto otra vez en pie de guerra, jajajaja, y eso te demuestra que le gustas, vamos.

-Belén. – ¿A tu cuarto?

-Jajajaja, no, sígueme, pero antes quítate esas bragas.

Lo hizo dejándome ver por primera vez su selva, porque era una selva. Se sacó también el camisón, y con las dos prendas en la mano me siguió, hasta que vio a donde me dirigía…

-Belén. -No por favor ahí no…

Le solté un bofetón con todas mis ganas, me estaba aficionando…

-Tú decides…

Decidió, vaya si decidió, me adelantó y con la seguridad de que su hermana no se iba a despertar, me cedió el paso…

CONTINUARÁ…

Soy Amo, me encanta la dominación, me gusta tener, someter y humillar a parejas y a quien se quiera iniciar, necesitar un tutor o conocer este estilo de vida.

Mi Skype es ra_ul1967, mi correo ra_ul1967@hotmail.com y mi Telegram @Amo_Leo, hablo y respondo a todo el mundo, siempre que lo haga con respeto.

Nota del autor: Soy cómo escribo, soy exigente, dominante y no suelo dar segundas oportunidades, cuando ordeno algo es para ser obedecido, algo que suelo advertir a quien desea ser adiestrada o entregarse a mí. No trato con hombres solos, aunque no me importa hablar con ellos. Ni miento, ni juego, ni sigo ni persigo a nadie por muy buena que este o por muy sumisa o perra que sea.

No entiendo a quien estando advertida o advertidos en caso de parejas sumisas, se enfadan conmigo y hasta me tratan de mentiroso o manipulador cuando cortó con ellos cuando no cumplen.

Seguro que en la red hay quien los o las acepte, yo no.