Capítulo 2
- De hijo a amante I
- De hijo a amante III: La sesión
- De hijo a amante II: Conviviendo con mi nueva madre
El tiempo pasó. Ya nos habíamos acostumbrado a nuestra vida cotidiana pero un día todo cambió con una extraña sugerencia.
-Cariño ¿puedo hacerte una sugerencia un tanto incómoda?- pregunta mi madre casi gritando pues se encuentra en la cocina, yo me encuentro descansando en la cama después de casi 4 horas de stream, «si es incómoda, no lo grites, ¿quieres?», inmediatamente me levanto y me dirijo a la cocina, me preparo mentalmente pues creo que va a lanzar otras de sus bromas, al llegar pregunto.
-¿Que quieres?
-¿puedo pintar tu torso?
La pregunta me desconcierta.
-¿ Y eso a que se debe?
-a que necesito practicar para pasado mañana, para un evento body painting que se va hacer – se acercó y me mostró su Twitter, donde se mostraba toda la información del evento.
-¿Es absolutamente necesario que lo haga?
-Si, – dijo sin titubear – hizo una pausa y después mostró una sonrisa picarona – na, en realidad no, pero necesito practicar – hizo un puchero y continuó – ¿me ayudas porfa?
– ¿no puedes conseguir a otro?, hay muchos vecinos que estarían dispuestos a hacerlo totalmente gratis – hago este comentario debido a que muchos hombres en la zona inevitablemente se han visto atraído por ella, tanto viejos como jóvenes, no es una exageración decir que ella es la mujer más linda de la zona.
-No, Porque te conozco, se que te pondrás celoso, además me conozco también, y sé que voy a terminar cogiendo. No quiero relacionarme con nadie de por acá y quiero evitar problemas.
-por favor, no te mientas, sales cada fin de semana con Olga, seguro coges cada vez que sales.
-¡acaso no me escuchaste!, el problema es que no quiero hacerlo con alguien cercano a esta zona, para evitar chismes, querido, entiendes, no quiero obtener mala fama por acá.
-Me parece que ya tienes mala fama, las señoras de por acá, no te ven con muy buenos ojos.
-ya se, ya se, pero no lo puedo evitar – puso su muñeca en la frente- mi belleza es mi tragedia. Diosito lindo porque me hiciste así.
– Además para tu información cojo dos o tres veces en la semana, no solo salgo el fin de semana, si te has dado cuenta ¿No?.
su comentario me llega como baldado de agua fría, ahora que me doy cuenta, también sale mucho entre semana.
-pero entre semana, cuando sales, ¿no lo haces por trabajo?
Me lanza una sonrisa picarona y me responde,
-no, obviamente no, que ingenuo eres.
-Por Dios, estás volviendo a tu vida de antes, ¿no te da vergüenza? – me preparo mentalmente para disculparme pensando que me sobrepasé con mis palabras, pero tal parece que no se ofendió.
-¿Tu crees?, Dios mío cómo es que pasé de ser una puta fina a una de barrio.
«Ayúdame Dios, no entiendo a esta mujer»
-por favor quiérete un poquito más, ¿puedes?.
no me escuchó porque ignoró mis palabras para seguir hablando.
-¿puedes creerlo?, lo he estado haciendo gratis, ¡Gratis!
-¿Seguro?, ¿luego no te invitan una bebida?
-eso no cuenta, eso nunca ha contado, ¿Cómo carajos es que ligas?.
-¿como que no cuenta?, a ver, ¿qué te invitó el último hombre con el que estuviste?.
-obviamente whisky.
-y es que el whisky es gratis o qué?
-oye ya paremos con esto, no me desvíes el tema, ¿Si o no?.
-¿Qué pasa si digo que no?.
-No lo sé, supongo que tendré que ir al evento y aprender sobre la marcha.
– entonces que así sea, me doy la vuelta y me preparo para ir de nuevo a mi cama mientras la escucho con voz decepcionada.
– que desconsiderado.
ya es bien tarde en la noche, oigo que se se prepara para dormir, yo por supuesto me estoy haciendo el dormido, y la espero hasta que se acueste, cuando la siento a mi lado, le hablo
-está bien, lo haré
Pasó un breve momento, cuando siento su fragancia cerca y un beso en la mejilla. un tiempo después oigo un susurro.
-gracias – y después otras palabras con un tono más normal acompañadas con una fuerte nalgada por encima de las cobijas – culicagado de mierda.
Al día siguiente, estamos en el cuarto de pintura. Yo estoy de frente a ella sin camisa y con una pantaloneta algo corta. Me convenció de usar una que le permitiera pintarme también parte de la pierna para abajo, No le ví ningún problema.
-no hagas algo ridículo, – fué una de las pocas cosas que le dije antes de que comenzara. ya saben, cuándo ella pinta, se concentra tanto, que es difícil hacerle conversar. Las únicas veces que levantaba la voz era para decir cosas como – quédate quieto.., voltea un poco…, estira el brazo, etc. Me sorprendió que muchas veces no usaba solo el pincel, si no que a veces utilizaba sus propios dedos algo que me hacía sentir nervioso, me esforcé en mantenerme lo más tranquilo que pude, pues el hecho que me tocará de esa manera, había sido lo más íntimo que había tenido con ella desde que la conocí. Nunca me di cuenta si notó mi nerviosismo, porque no decía absolutamente nada al respecto, aún así, el solo verla pintar era hipnótico, por lo que el solo hecho de observar me hacía entrar en calma, así que con el pasar del tiempo pude relajarme más. pero de repente el ambiente cambió por completo…
-Hola chicuelos, que andan haciendo?
Se asomó alguien por la puerta, una señora de 45 años, mucho más alta y robusta que mi madre, pero debido a su altura aún se podía contrastar en ella una complexión delgada, aunque nunca pude evitar pensar que sus medidas debían ser grandes. Tenía cabello corto y peliteñido, se veía bastante joven para su edad, obviamente no tanto como mi madre. Sin embargo lo que más resaltaba de ella, eran sus cirugías, prominentes en todo sentido, en los labios, en el busto y por supuesto en la cola. Era Olga la mejor amiga de mi madre.
Yo hablé primero, pero no respondí.
-¿Por qué entras sin avisar?
No solo era amiga de mi madre, era también su vecina de confianza, así que le había confiado las llaves de nuestro departamento, por lo que era recurrente que entrara y saliera cuando quisiera. Siempre le critiqué eso a mi madre, nunca me gustó que ella entrara como perro por su casa, a lo que ella se excusaba diciendo que era como su hermana y que le confiaría hasta la vida.
Olga ignoró mi pregunta.
-guao, ¿en serio estás practicando en tu roomie?.
Es de aclarar que Olga no sabía que yo era el hijo perdido de mi madre. Mi razón para no revelar este secreto era bastante egoísta, de hecho, no quería que mi otra familia se enterara. La Razón de mi madre era mucho mejor – Es mejor esperar a que la gente en redes me acepte más como una artista que como una puta,- decía – si se llegan a enterar en este momento que tienes una madre como yo, te destruirán, las personas en redes pueden ser muy crueles- sin embargo siempre le hice saber que eso no me importaba, pero ella insistió que esperáramos, al parecer esto era muy importante a tal punto que incluso le mintió a su mejor amiga, al ver su determinación, por supuesto acepté que nuestra relación quedará como un secreto.
-Así quería encontrarlos traviesos, hola Coni.
Quise repetir la pregunta, pero al ver que mi madre necesitaba silencio, preferí quedarme callado.
-¿Qué haces acá, a esta hora?, ¿No deberías estar trabajando?. – habló por fin mi madre al parecer todavía concentrada en pintarme.
-soy la dueña de mi restaurante, trabajo cuando se me da la gana. Vine porque quería sorprenderlos y encontrarlos con las manos en la masa- No me sorprendió que no ocultara sus intenciones, así era ella, brutalmente directa. Normalmente llegaba tarde o de noche, por lo que fué una sorpresa que llegara a estás horas.
– y como ves, no encontraste nada raro, solo una persona trabajando.
– siiii, que decepción esperaba ver algo más.
– Ahora, Quieres hacer silencio, me desconcentras.
– No nena. Necesitas practicar bien. incluso con ruido. En el evento, van haber un montón de personas, además ¿no te incomoda el silencio?
-¿sabes que me gusta concentrarme?
-¿Lo sé?, no mientas, eres alguien que te gusta hablar, ¿talvez te mientes porque está Ángelo acá?.
-Olga no comiences, por favor, estoy trabajando.
– y lo estoy viendo, no soy ciega – se acercó y me observo de pies a cabeza. Comentó – una absoluta obra de arte.
– gracias- respondió mi madre.
-¿De qué?, no estoy hablando de ti, estoy hablando de éste jovencito.
Me estremezco, mi madre lo nota y reclama.
-Quédate quieto por favor – ella deja de pintar y por primera vez mira fijamente a Olga y Reclama – ¿si ves lo que haces?, no le molestes por favor, ¿Sabes lo importante es que él se quede quieto?
– ¿Y Por qué me reclamas?, ¿acaso le empujé?, él fue quien se movió. reclamale a él.
-Lo pones incomodo
-¿Por decir la verdad?, ¿querido?, ¿si sabes que eres un manjar de Dios, verdad?.
-¡¿Olga?!, silencio por favor.
-Me cuesta creer que alguien tan guapo como tú, se estremezca ante un inofensivo piropo, un hombre como tu ya debería estar acostumbrado , ¿Acaso no recibes piropos?.
Quiero decirle que la razón por la que me pongo nervioso es porque estoy frente a mi madre, ya que sí estoy acostumbrado a recibir piropos, sin embargo me resigno a decir.
-No tantos, aunque te sorprenda.
-No te creo – sorpresivamente hace una larga pausa y hace una expresión como si estuviera meditando en algo, eso me hace sentir más nervioso.
-Debes sentirte el hombre más afortunado del mundo, ¿o es que acaso has pagado por esto?, su pregunta va dirigida a mi, pero es mi madre quien contesta.
-El no ha pagado nada, me está haciendo un favor, y por el contrario soy yo quien debería pagarle. Detente ya. ya hemos hablado de esto y te he dicho mil veces que el es solo un muy buen…
– basta, me vas hacer vomitar, eso solo te le crees tú., ya lo he hablado con Tigo, pero no con él, joder, por alguna razón, siempre me esquivas, -su mirada está dirigida a mi- y no voy a desaprovechar el que ahora estés acá. ¿Es verdad lo que dice?
-Si, ella es solo mi…-olga hace un gesto como si quisiera vomitar y luego me interrumpe.
-Basta, basta ya. Me van a hacer vomitar ustedes dos con sus cursilerías. ¿En serio piensan que me voy a comer ese cuento?, hasta ustedes tienen que aceptar que esto – nos señaló a ambos- es muy raro. -acto seguido me señala- tu, ¿sabes a quien tienes enfrente?, una de las mujeres más cotizadas del país y tú -después señaló a mi madre- tienes un bombonzote. ¡Dos manjares de Dios y no se prueban!, no no no no, noooo me lo creo, a ese cuento le hace falta un pedazo. Me voy a quedar acá hasta que termines, y después me llevas a tu cuarto -señaló el estudio de arte, que se mantenía cerrado siempre, para que está señora no se enterara que no era mi dormitorio-, te voy a coger. -Los dos, mi madre y yo nos estremecemos.
-¡No vas ha hacer eso!- al final ella rompe su calma y menciona casi gritando.
-¿lo ves?, ¿Por qué?, si ya me has mirado en vivo y en directo con otros, ¿Porque él es distinto?, te recuerdo que no tienes nada con él.
-¡Olga, si sigues con esto te voy a sacar arrastrada por los pelos del apartamento!.
No había visto a mi mamá tan nerviosa, parece que está señora es su kriptonita.
Al final Olga menguó sus preguntas incómodas, por lo que el ambiente se tranquilizó un poco, claro, yo todavía sentía que el peligro no había pasado, sin embargo Olga siguió interesada en mi, sobretodo en mi físico, por lo que siguió haciendo preguntas centradas en mis ejercicios y el gimnasio: ¿vas todos los días al gimnasio?…¿Cuánto levantas en press de banca…?¿Cuántas calorías ingieres…?¿Ves alguna chica en el gimnasio…?¿Qué deportes haces…
Escucho mis respuestas todo el tiempo sentada en una silla mientras se limaba las uñas.
Mi madre terminó el torso, por lo que se tomó un descanso, se volteó y se agacho para acomodar sus pinceles y buscar otros nuevos, supongo que disponía a pintar las piernas porque se sentó con las piernas cruzadas, y justo en ese instante, Olga cerró distancia tan rápido que no me dió tiempo de reaccionar y tiró hacia abajo mi pantaloneta y ropa interior, cuando mi madre gira de nuevo, se encuentra cara a cara con mi pene, no pierdo el tiempo y rápidamente me subo de nuevo la pantaloneta, intento actuar lo más tranquilo posible, pero para mí infortunio, mis nervios me traicionan, la pantaloneta no alcanzó a subir las rodillas, cuando pierdo el equilibrio. Y con una mano en la pantaloneta y la otra libre me inclino hacia mi madre y siento como mi miembro golpea su cara, Gracias a Dios logro apoyarme con la mano libre en sus hombros y logro apartarme rápidamente; termino de subirme la pantaloneta. después de eso se produjo un silencio incómodo.
El silencio fue roto obviamente por Olga.
-¿Que haces?, no te subas la pantaloneta, ¿No ves que ella necesita pintarte todo?, ¿sabes que en el body painting se pinta todo el cuerpo, verdad?.
mi madre la mira, frunce el ceño e intenta decir algo, pero tarda en pronunciar palabra, señal de su clara vergüenza.
-No vuelvas a hacer eso, ¿quieres?, no era necesario- después me mira y me pregunta -¿estás bien?.
-Si, no te preocupes, solo estoy avergonzado -intento ser lo más honesto. Creo que es lo más correcto en esta situación y me disculpo- Perdón.
-Tu no tienes que disculparte sino ella y señaló a Olga.
-Burradas, no vas a ir aún body painting pintando solo el torso.
-lo que estaba haciendo con él era solo por práctica, no era necesario que lo desnudaras.
Olga se acerca a mi madre, se arrodilla, la agarra por los brazos y cuestiona- ¿Porque actúas tan mojigata? – después la sacude profiriendo quejumbrosas preguntas – ¿Dónde está mi Coni?, tu no lo eres ¿Verdad?, devuélvemela, la Coni que conozco no desaprovecharía una verga en su cara, ¿Dónde está la perra de mi amiga?, ¿o tal vez estás hipnotizada?- la abofetea levemente. No pareció doloroso pero sí molesto- Despierta Coni, Despierta -otra bofetada.
Mi madre la empuja y la obliga a apartarse.
-¡Ya basta!, no seas inmadura. Él y yo en este momento tenemos una relación estrictamente laboral, no te hagas lascivas ideas. Ángelo – me mira directamente y pide – demuestra tu profesionalismo. Ven quítate todo
«Y ahí va mi dignidad por el desagüe» no pude evitar pensar. No me amilano y hago exactamente lo que pide y quedo desnudo ante ellas, por mi orgullo, ni siquiera intenté cubrirme, que vean lo que quieran, después de todo, me conozco muy bien y no tengo nada por lo que avergonzarme.
Pude sentir sus miradas punzantes directamente en mis partes íntimas. Mi madre volvió a buscar sus pinturas y pinceles, hizo como que no le importaba, supongo que intentaba actuar profesional. Me hubiera gustado saber lo que pensaba después de todo era la primera vez que me veía desnudo.
En cambio Olga…
-Vaya si así es sin erección no me imagino cuando se le pare. ¿Puedes hacerme feliz querido?, ¿puedes ponerte duro? quiero apreciarte mejor -«brutalmente directa». Veo a mi madre para tratar de adivinar que piensa, pero no logro hacerlo, así que respondo.
-Deja de molestar, si tanto me quieres, vas a tener que pagar, no soy barato, ¿Sabes?, pero hazlo después de esta sesión, por ahora quiero terminar esto, ¿puedes dejarla terminar sin hablar tanto?
-¿Me lo juras? – Olga mira a mi madre, supongo, esperando a que ella dijera algo.
En un tono algo molesto mi madre le dice
-haz lo que quieras, – se acerca a mi, se vuelve a sentar con piernas cruzadas y comienza a pintar lo que falta de mi cuerpo, comenzando por mis tobillos. Quiero creer que ella no se vió afectada, pues se portó muy profesional, no volvió a decir ni una sola palabra durante toda la sesión y se dedicó solo a pintar, por lo que nunca supe que pensó. Claramente Olga hizo de todo esto algo muy incomodo, pero mi madre intentó actuar como si no le importara, sin embargo tanto a ella como a mi nos traicionaron nuestro cuerpos, yo no pude evitar una erección y ella no pudo evitar que sus pezones se pusieran duros, podía notarlos aunque su camisa fuera holgada. Supe que a partir de hoy que ya no la volvería a ver con los mismos ojos. me pregunté si ella ya se ponía así desde antes, ya que sinceramente no me fijaba en eso, pero ahora… Ahora no dejo de pensar en que me gustaría verlos al menos una vez, me reproche a mi mismo por no haberme fijado antes, cuántas veces no la vi entrar al baño, pude haber aprovechado…
-Debe medir unos 23 centímetros- el comentario de Olga me saca de mis pensamientos- miró a mi madre y le preguntó – ¿Qué opinas Coni?, ¿Cuánto crees que le mida? – mi madre la ignoró por completo y siguió en lo suyo. Yo sin embargo le recordé.
-¿no te ibas a callar?
Olga me lanzó una risa picarona y me dijo
-no olvides tu promesa -a lo que yo le respondo.
-no olvides que tienes que pagar.
No volvió a hablar en toda la sesión
Llegó el momento más incómodo de la sesión, por supuesto mi madre lo dejo para lo último, no voy a mentir, eso me excitó mucho, cuando paso su pincel por mi escroto, por los bordes de la base de mi pene y por último el tronco y la cabeza, me mantuve todo el tiempo duro como una roca, al punto en el que ella tenía que esforzarse para mover mi pene cuando tenía que pintar una zona que simplemente este no dejaba pintar, fué hasta ahora el momento más excitante de mi vida con ella.
-Terminé -¿que tal? – mi madre al final fué quien rompió el largo silencio.Yo respondí
-No sé, – desde mi perspectiva no podía verme bien para apreciar su obra. giré para mirar a Olga, ella me miró y comentó.
-hermoso. Definitivamente eres increíble Coni – hizo una pausa y continuó – Pero le hace falta algo
-¿Qué?,- preguntó mi mamá preocupada.
-el final feliz, aún sigue como un tronco.
-ya cállate. Madura ¿quieres?- ella reprochó.
Después de eso vino una sesión de fotos. Le recordé
a mi madre que cuando las fuera a editar, cuidara que mi rostro no saliera. Ella me prometió que se iba a encargar de eso.