Ahora en cuando me atrevo a contarlo pues nunca he dicho nada a nadie, me llamo Ana tengo 47 años y ante el reciente fallecimiento de mi esposo tras una larga enfermedad mi hija me ruega que esté con ella y su esposo en su vivienda antes de partir para el pueblo donde resido.
Después del entierro y demás le digo que me quedo durante una semana pues la ciudad y tanto hospital me tenían saturada.
Mi hija se quedó muy triste pues su padre era joven y entró rápidamente en un estado depresivo no queriendo ni salir de su habitación, su esposo Pablo de 23 años siempre fue un encanto de hombre y no dejó detalle por solventar.
Mi vida con mi esposo fue una maravilla, el es mi primer y único hombre y la verdad no me veo con nadie a mi edad, nuestra vida sexual era bastante simple pues lo hacíamos una vez en semana siendo de cuchara nuestra posición ideal, nunca fluimos de gritos y gémidos pues nos parecía desagradable.
Después de la ducha me miré en el espejo totalmente desnuda y estaba muy delgada por tanta lucha,mi grandes pechos ya caían hacia el suelo mientras mi vagina llena de pelos denostaba el descuido de mi que tenía, en estas rápidamente entra Pablo pensando que no había nadie mientras yo no sabía como taparme pero seguro me vio todo.
El piso era pequeño con dos habitaciones y baño y aunque hacía mucho calor al ser yo muy pudorosa nunca llevaba puesta ropa muy corta o que transparentese.
Pero mientras mi hija cada vez estaba peor a mi yerno lo notaba bastante nervioso y su forma de mirarme me ponía intranquila, y cuando en urgencias ingresan a mi hija por unos días yo pensé que debería de marcharme por educación pero también me frenaba el dejarla sola.
En la segunda noche llegamos a casa después de la visita al hospital, Pablo compró unas pizzas y refrescos para cenar y mientras hablábamos me empecé a sentir como mareada y algo aturdida, no lo entendía pero era como si no pudieses mantenerme en pie ni despierta cuando escucho sus palabras cerca de mi mientras me toma con sus fuertes brazos de tanto gimnasio y me lleva a la cama dejándome boca arriba, quiero retirarme pero es que no puedo.
Con mi esposo toda era ternura y muy despacio pero mi yerno me desnuda con fuerza y rapidez tirando toda la ropa en el suelo, intenté hablar pero me era imposible, sentía su boca en mis pezones y como los mordía, todo eso era nuevo para mi,al rato me rompe la braga a tirones y con sus dedos penetra en mi y los mueve a mucha velocidad y agresividad, llegué a sentir como cuatro dentro y los metía hasta la muñeca, con la otra mano me masturbaba el clitoris como si no hubieses un mañana, yo que estaba algo reseca entiendo por tocar ahí me humedeci hasta que ya cansado de eso desnudo se metió entre mis piernas las cuales levantó mucho y la clavó sin piedad,me daba y daba a toda fuerza, yo si que notaba distinto al pene que conocía, este era más duro viril y grande pues lo sentía como en mis ovarios, mi cabeza chocaba en el cabecero de la cama hasta que de alguna extraña forma empecé a gemir mientras mi boca y ojos cerrados se preparaban para recibir su embestidas ante el pronto orgasmo que no quería me llegase,pero el no acabó me dio la vuelta y me puso boca abajo.
Lógicamente sabía que existía la penetracion anal pero nunca lo hablé con mi esposo y el jamás me lo pidió ni rozó esa zona.
Pablo me abrió las nalgas mientras yo las intentaba cerrar pero con su fuerza me resultó imposible y me dejé llevar pues no podía ni moverme.
Sentía su cabeza de pene intentando entrar,me dolió mucho cuando metió un poco y sin miramientos y con mucha saliva empezó a clavarme otra vez,ahora si que yo gritaba y lloraba mientras el me decía de todo y violentamente me enculaba,su pene ya entraba de manera más fácil pero el no se detenía, tomo mis pelos y a tirones me fue empotrado más aún hasta que no pudiendo más entre gritos note que me corría aunque no dije nada y al rato el tomando mi cintura lanzó su leche toda en mi culo.
Al día siguiente y sucesivos hasta que parti me hizo lo mismo mientras mi silencio fue su cómplice.