Capítulo 4
- Una ninfómana evangélica I
- Una ninfómana evangélica II
- Una ninfómana evangélica III
- Una ninfómana evangélica IV
Una ninfómana Evangélica IV
Estábamos sentados en el sofá los 4 con unas cervezas y las cartas sobre la mesa de centro, se veía la ciudad nocturna desde las puertas corredizas de cristal de la terraza del piso, teníamos de única luz unas led de color anaranjado, recorriendo el perímetro del techo rectangular, olía al perfume de Sara que era muy suave y dulce, nos mirábamos con caras tímidas mientras Sara nos explicaba el juego antes de comenzar nos tomamos todos nuestras cervezas y nos servimos otras para ir refrescándonos mientras.
El juego comenzó, me tocó a mí la primera, saqué carta de boca del monto de acción y Sara fue la siguiente en coger carta de parte del cuerpo, la miró… me miró… se relamió los labios y la volteó para que la viéramos todos…
Estaba yo sentada a la derecha del sofá, a mi izquierda Marcos, Sara y Melisa en ese orden.
La carta de Sara era el pecho derecho, tenía muchas ganas de verle las tetas a Sara ya que creía que serían hermosas, Sara se quitó el sujetador sin quitarse la camisa mientras me miraba…
—Puedes morder un poquito también… me gusta que me claven los dientes en los pezones — Dijo Sara mirándome, con esos ojos azules que deberían de ser de ángel, pero lo que me miraba era una diabla ardiendo.
Se levantó poniéndose a horcajadas sentada sobre las piernas de Marcos.
—Me permite su sitio señor… tienen que comerme la teta … — Le dijo a Marcos con una sonrisa pícara a lo que Marcos se relamió los labios cogiéndola con las dos manos por su culo, poniéndose de pie con ella cogida en peso, para dejarla lentamente sobre el sofá al lado mía y sentarse en frente en un sillón para no perderse detalle del espectáculo.
Nos miramos con una sonrisa, empecé a comerle esa boquita tan rica de labios rosas, lentamente, mientras le acariciaba los muslos a la vez que le agarraba las manos por encima de la cabeza, bajaba por su cuello mientras le iba subiendo la mano de los muslos por sus caderas, levantándole la camisa que llevaba descubriendo el pircing en forma de gota de agua de su ombligo y cinturita estrecha, seguida de dos pechos perfectos, de tamaño naranjas con pezones pequeñitos claros, tal cual me los había imaginado, incitaban a comérselos completamente, le pasé la lengua por su vientre bajo mientras subía a ella se le escapó un gemido.
Me salivaba la boca tanto que se me caían las babas, Melisa no me quitaba ojo ni Marcos desde el frente, llegué con mi boca hasta el pecho de Sara, que lo recorrí con la lengua entero todo el pezón mojándolo completamente y rodeándolo con mis labios.
Sara no paraba de gemir de contonearse del gusto, era muy sensible a cada lengüetazo se contoneaba, coloqué el pezón con mi lengua entre mis dientes y lo mordí suave mientras le lamía la punta, Sara pegó un grito de gusto, que me hizo agarrarle la otra teta rodeándola por la cintura para que se estuviera quieta y se sometiera a mis besos…
Subí lentamente por su pecho, hasta su cuello, la miré a los ojos y le di un piquito…
—Viciosa… —Le dije con una sonrisa igual de viciosa en mi cara…
—Joder… no sé cómo voy a seguir después de eso… —
Ahora le tocaba a ella escoger acción, sacó carta, tocándole rozarse desnuda el pecho contra alguna zona del cuerpo que debía de coger al azar Melisa entre el mazo de cartas.
— jajaja al parecer hoy veréis mis tetas bastante tiempo… — dijo Sara con cara de morbo.
Melisa cogió carta de zona, para mirarla con un sonrojo evidente en su cara, la zona eran los pechos.
Todos estábamos en silencio, expectantes a la escena que íbamos a ver, comenzó a sonar una música sexy que puso Marcos en su móvil y ya quería ver a mi hermana restregándose con Sara.
Melisa se acercó a Sara agarrándola del pantalón, ya que se había quedado sin la parte de arriba, comenzaron a bailar sensualmente las dos pegadas, mientras Sara le iba subiendo la camisa a Mel, ella levantando sus brazos para que se deslizara por su piel hasta sus manos quedándose solo con el sujetador, mi hermana tenía más pecho que Sara y que yo, eran grandes, redondas, en su sitio le sobresalían del sujetador.
Se lo desabrochó al ritmo de la música lenta, mientras miraba a Sara a los ojos, descubriendo sus pechos de pezones ya duros, rozándose contra los pechos de Sara, ambas bailando lento, mientras se rozaban los cuerpos y se besaban era hipnótico de ver, como sus pechos se acariciaban entre ellos, sus pieles volviéndose de gallina, sus labios remojándose entre besos salivados que dejaban caer por sus barbillas hasta sus tetas empapándose de salivas los pechos de las dos volviéndose brillantes y escurridizos … así estuvieron hasta acabar la canción, miré a Marcos, que tenía un bulto en el pantalón, con la mirada fija en ese espectáculo erótico…
Ahora le tocaba a Melisa y a Marcos, Melisa sacó carta del mazo de acciones, tocándole menear el trasero… todos nos reímos de imaginar un perreo muy caliente, dependía de que le saldría a Marcos, sacó carta del mazo de zonas del cuerpo y le tocó la cara …
Marcos no se lo pensó dos veces, se levantó del sillón yendo hacia Melisa, levantándola y acercándosela con los pechos al aire, se quitó la camisa, para notar piel con piel con ella, besándola en el cuello, Melisa se mordía los labios del gusto, mientras él le desabrochaba el pantalón y se lo bajó completamente dejándola en tanga, se paró por un segundo para mirarla entera antes de volver a acercarse a besarla, mientras bajaba por el cuello, por sus pechos agarrándoselos y pasándoles la lengua, mi hermana gemía de gusto, mientras él bajaba por su vientre hasta la altura de su coñito empapado y le bajó el tanguita quitándoselo con los dientes mientras la miraba a los ojos, bajándole completamente el tanga por los muslos, las rodillas, las pantorrillas, ayudándola a quitárselo por los pies con toda la delicadeza de un caballero, le dio media vuelta quedándose de cara a su culito, apoyó la cabeza en el asiento del sofá lentamente mientras se traía las caderas de mi hermana sobre él, a pesar de ser ella la que se iba a sentarse en su cara, parecía que fuera él quien la dominara, me estaba mojando demasiado con la escena y Sara se estaba metiendo la mano por debajo de su pantalón.
Marcos ya apoyado, tenía a mi hermana con toda su rajita en su boca, mi hermana estaba notando esa lengüita caliente metiéndose por su vagina y recorriendo su clítoris, mientras ella se movía sin parar para adelante y para atrás sintiendo en cada movimiento la lengua jugosa babeándola enterita, hasta que se quedó ahí sentada gimiendo sin parar un buen rato, subió y escuchamos a Marcos respirando para volverla a coger por las caderas y ponerla encima, ella no paraba de contonearse, Sara y yo tocándonos sin control.
— ¡Dios dios dios dioos… hmmmm diooooss….! — gritaba Mel corriéndose con la lengua de Marcos dentro de ella, cayéndosele todos sus fluidos sobre el pecho de él mientras sus caderas no paraban de moverse como una perra en celo…
Tras limpiarse Marcos, aún con el olor a coño de mi hermana en su boca, tuve que levantarme a comerle la boca, no lo aguantaba más, me ponía muy cachonda saborear el coñito de mi hermana en sus labios y luego vino Sara para también comérselo y mi hermana… pero nos contuvimos para seguir con el juego…
Ahora le tocaba a Marcos sacar carta de acción, y le salió rozar sus partes, me tocaba a mí coger carta de zona del cuerpo, así que saqué carta saliéndome de nuevo el trasero como a mi hermana… estaba claro lo que los dos queríamos, las reglas eran simples no se permite la penetración, pero sí todo lo demás… él estaba sentado en el sillón, me acerqué a él sentándome a horcajadas encima, le mordí la oreja quitándome la camisa y el sujetador, dejándole mis pechos a la altura de la cara, él fue a besármelos pero le puse la mano los labios susurrándole;
— Eso no se vale doctor… — Quería ponerle muy cachondo, pero sin dejarle hacer lo que quisiera y por su mirada y como nos estábamos besando, se notaba que lo estaba consiguiendo, aunque el sufrimiento era mutuo.
Le desabroché el cinturón, bajándole los pantalones, en sus calzoncillos se le veía la polla durísima ya, le pasé la mano mientras lo besaba agarrándolo por el cuello, la tenía ardiendo, palpitando, dura como una roca, los dos estábamos deseando lo mismo, pero me gustaba demasiado ese sufrimiento de mantener la tapa cerrada de un bidón de combustible rodeado de llamas a punto de explotar en cuanto hubiera una mínima fuga.
Me puse de pie frente a él bailando al ritmo de la música sensual que había puesto moviendo mis caderas y acariciándome los pechos, me fui desabrochando el cinturón del pantalón, poniéndoselo alrededor del cuello para atraerlo hacia mí y ponerle la cara en mis pechos… alcanzó a lamerme un pezón y le pegué una bofetada de juego diciéndole que no con el dedo, que me lo metí a la boca mirándolo mientras me lo chupaba, dejándolo bien ensalivado, para ir deslizándomelo por mi vientre hasta por debajo de mi tanguita…
—¿Quieres sentir este coñito húmedo bañándote la polla? — Él solo sonrió asintiendo con la cabeza lentamente.
Comencé a bajarme los pantalones junto con el tanga a la vez, dejándolo caer por mis piernas al ritmo de la música revelando mi desnudez, para quedarme totalmente en cueros.
Me pasé los deditos por mi coñito completamente mojado y se los metí en la boca para que saboreara el sabor de las dos hermanas en su lengua…
Me puse de espaldas a él acercando mi culito a su paquete rozándolo sin parar de bailar hasta sentarme encima de él completamente desnuda, cogí sus manos y me las puse por los pechos, mientras le chupaba un dedo imaginándome que era otra cosa…
Le saqué la polla del calzoncillo que se apoyó contra mi vagina quedando por mi monte de venus, la sentía tan caliente apoyándoseme como una barra de metal entre mis nalgas, acariciando toda mi raja entera con el cuerpo del pene y teniendo su puntita justo encima de mi clítoris, comencé a moverme rozando mi húmeda rajita por todo su pene con mi mano en el glande guiándolo a través de mis labios hasta mi clítoris, sentía su aliento en mi oreja izquierda entre suaves gemidos cada vez que bajaba pasándole todo su pene desde la entrada de mi coñito subiendo por mis labios hasta mi clítoris. Moría de ganas de introducírmelo o metérmela por el culito, me levanté un poquito más para hacer su tour más largo y calentito pasándole la punta del pene desde la entrada a mi agujerito de atrás que ya estaba dilatado y conseguía introducirse un poco y pasando luego por la cascada que tenía por vagina… cada vez que pasaba su glande por mi culito, se metía más y más y más me volvía loca de placer de sentir, aunque sean solo 2 cm de su polla dentro de mi culito para luego pasar por toda mi rajita…
Sara y Mel estaban las dos completamente desnudas ya también tocándose la una a la otra mientras se besaban y nos miraban…
Me volví a levantar poniéndome la polla de Marcos justo a la entrada de mi culito y sentándome lentamente encima, notando como iba entrando poco a poco, abriéndome, ardiendo, palpitante, con algo de dolor, pero placer a la vez hasta sentarme completa y sentirlo entero dentro mía, me mordí de placer tan fuerte el labio que me hice sangre y comenzamos a besarnos mientras me movía lentito en círculos pegadita a él…
— Ehh chicos eso es trampa! No puede haber penetración en este juego, si queréis jugar con trampas entonces hacemos trampas todas… — Dijo Sara con una sonrisa de pícara
— Tienes razón Sara, perdona, tú sabes que se te puede ir muy fácil de las manos… — Le dije con Marcos entero dentro mía, para ir saliendo lentamente.
Marcos se fue al baño a lavársela mientras seguíamos jugando ahora nos tocaba a mí y a Melisa.
Saqué carta de acción saliéndome mover la mano, Melisa sacó carta de cuerpo y volvió a salir trasero de nuevo… yo sabía muy bien lo que le iba a hacer a mi hermana…
Se acercó a mí poniéndome su culito en pompa con la intención de que le diera un azote, pero ella no sabía que yo estaba pensando en una interpretación de las cartas un poco más picante…
Le di su azote por ser tan guarra, seguido de morderle la nalga, después un besito húmedo y la tiré al sofá poniéndola a 4, ella me miró sorprendida sin entender que iba a hacer… pasándole la mano por su húmedo coñito mojándome bien los dedos y pasándole los fluidos a su hoyito mientras la cogía por el pelo girándole la cabeza para besarla, tenía ese chochito bien mojado, parecía que se me derretía en la mano, se le corrían los fluidos por los muslos y yo trataba de no desperdiciar ni gota llevándolo todo a su culito, mientras le masajeaba por fuera, volvía a su clítoris y volvía a masajear por fuera… ya tenía toda la zona bien lubricada hasta que de repente, sin darme cuenta, Sara vino por detrás mía, comenzando a acariciarme los pechos y tocándome el coñito pegada a mi espalda, mi hermana estaba gimiendo con mis dedos a la vez que yo con los de Sara, Marcos se animó también poniéndose detrás de Sara, colocándole la polla dura justo entre sus piernas rozándole toda la rajita, mientras se besaban, ella no paraba de masturbarme, aumentando la velocidad del placer que estaba sintiendo con ese dura polla entre sus piernas pasándole entre sus labios empapados. Comencé a meterle un dedito a mi hermana en el culito que me miraba con cara de que no lo hiciera, pero a la vez se mordía los labios de gusto… metí otro dedito mientras le besaba la espalda y Sara me pasaba los dedos por mi coñito, hasta que sentí también las manos de Marcos acariciándome los pechos y mi trasero.
Quería probar algo, quería poner la polla de Marcos en el culito de Melisa, así que cogí la mano de Marcos y lo traje para adelante…
— Solo la puntita, trata el culito de mi hermana como el de una princesa, doctor… — Le dije.
—Sí doctora como la princesa que es —
—Con mucho cuidado Marquitos — Dijo Melisa mirando hacia atrás como una gatita mimosa
—Yo también quiero un poco de eso… — Dijo Sara sin parar de masturbarme
Le cogí la polla a Marcos para guiarlo rozándole a Mel, primero por la rajita, empapándole bien la polla, le escupí en el hoyito a Mel a la vez que en mi mano para lubricar a Marcos antes de pasarle el glande bien apretado a mi hermana por su hoyito, colocándosela en la entrada, empujándola un poco, al principio no entraba, pero con persistencia y mucha saliva entró lentamente la puntita…
—Joder que delicia, está muy apretado… —
— Ayy no te muevas… me duele un poquito —
—Aguanta hermana, ya verás que el dolor se convierte en placer dentro de poco… —
Marcos siguió metiéndola cada vez más, entrando y saliendo lento solo la punta, cada vez más profundo, centímetro a centímetro iba entrando muy apretada en el virginal agujero casi entera, mientras Mel miraba hacia atrás con la boca abierta y cara de estar disfrutando su primera polla por el culito…
—Te está gustando Mel?… yo sé la respuesta hermanita… con esa carita tuya… como se siente una polla dentro de tu culito?, espera no me digas aún… — empujé a Marcos un poquito más enterrándosela hasta los huevos.
— Aaaah dioooosss demasiado rico…. hum — Decía Mel mientras se movía ella misma metiendo y sacando la polla de su hoyito…
—Dioos estás demasiado apretada, vas a hacer que me corra si sigues moviéndote así… —
—Córrete dentro sí… lléname entera de tu lechita hum… —
—No aún no, quiero follaros el culito a las tres —
—Nooo Marcos, no me la saques sigue por favor… —
Me acerqué a Melisa y le susurré al oído
—Hermana lo mejor está por llegar… vamos a seguir jugando un ratito más, ¿vale? — Le di un besito en la mejilla y Marcos se la sacó.
Los tres estábamos completamente cachondos y con ganas de hacer de todo ya, así que jugamos la última ronda…
Marcos cogería la carta de acción y la carta de cuerpo que cogiera Sara sería lo que le haríamos todas
Él cogió del mazo boca abajo la carta aleatoria saliendo pasar la lengua y ella sacó la carta de cuerpo entero…
Sara sonrió feliz.
—Seguirme a mi cuarto … vamos a estar más cómodos, mi cama es de 2×180— caminaba desnuda con una figura esbelta y preciosa hacia su cuarto mientras el resto le seguíamos todos en desnudos…. no podía ni imaginar que esa noche solo había empezado…