Estando ya separada de mi ex, y viviendo sola, como una mujer libre, porque me consideraba muy femenina y sin atadura de ningún tipo, saliendo a la calle vestida como yo quería, siempre maquillada, con ropa interior femenina y sin importarme nada, ni las miradas de nadie ni de habladurías.
Viviendo en la ciudad de La Plata, ya hacía unos dos o tres años, tratando de hacer una vida normal, receptiva a lo que me llegara, encontrarme con personas que quisieran entablar alguna relación conmigo, o sea como una mujer diferente como yo, o sea, como yo me hacía pasar, notar o ver, o sea como una Mariquita, muy afeminada. Tuve varios contactos y encuentros, con muchas personas que se querían relacionarse conmigo, tuve pequeñas historias y no paso a más allá del momento. Eran personas que querían un sexo casual, gratis rápidos y sin interés en mi persona.
Tuve un encuentro muy diferente, por primera vez en un banco, una persona que me miró y quedó prendado o cautivado por mí, yo estaba vestida hecha una nena, falda corta, una remera y corpiños de color rojo, se notaba a través de la remera clara, que no era transparente, pero permitía, ver lo que llevaba puesto debajo, que era un corpiño y de color rojo, lo hice a propósito para ser mirada por los hombre. Salí del banco y como descuidada me quedé muy cerca de la entrada del banco, viendo ropa femenina en una vidriera, como dando la oportunidad a esa persona atraída por mí, que tenga la oportunidad de acercarse a mí y seducirme.
No espere mucho, estando un poco descuidada y absorta en la vidriera, apareció este hombre y se acercó a mí y me sorprendió diciéndome, “tengo mucha suerte y te vuelvo a encontrar”, me dijo que, “cuando estabas en el banco te vi lo hermosa que eres, quería hablarte, quería decirte lo linda que estas, pero había muchas personas en el banco y vos estabas un poco alejada de mí en la cola”; me di vuelta y le agradecí, por sus alago y le dije que, “yo también te vi en el banco, además tú también me gustaste mucho, y eres muy elegante y lindo, y ahora también eres muy agradable”.
El respondió y me dijo “que le gustaría verme de nuevo y si le podía dar mi número de teléfono para llamarme y seguir hablando conmigo o salir a tomar un café o vernos”. Yo, “acepte y le di mi número”, y le dije “que podía llamarme cuando quiera y que también me gustaría volver a verlo”, para mí era un hombre atractivo, muy bien parecido y muy educado.
Al poco tiempo, llamo y hablamos por teléfono en varias oportunidades, el siempre muy interesado en verme, así que le invite a que viniera a visitarme a mi departamento, así podíamos empezar a conocernos y charlar de nosotros y nuestros intereses, además le dije que anotara dándole la dirección de mi departamento. Acordamos un horario antes de que el entre a su trabajo al medio día, un horario en la mañana.
Mi primer encuentro con Osvaldo, yo lo llamaba Os, como habíamos coordinado, al principio nos encontramos en mi departamento, ya que después tenía que ir a su trabajo, yo suponía que era casado, o vivía en pareja con otra persona, porque había elegido ese horario de la mañana, en realidad a mí no me importaba su situación conyugal, me importaba más saber que estaba interesado en mí, una persona diferente como yo, una mariquita, y eso sí me gustaba.
Al llegar el día para vernos, le pedí que me avisara por WhatsApp, así yo bajaba para abrirle la puerta de entrada al edificio, y así lo hice, luego subimos al ascensor, lo tome de la mano para romper el hielo y darle la oportunidad para que me hable, mientras íbamos hasta el tercer piso, después hasta mi departamento.
Osvaldo, fue el primer hombre en venir muy temprano a verme, cuando llego, eran las diez de la mañana, hora en que lo habíamos coordinado y yo lo recibí vestido de nena, Os, lo llamaba así porque su nombre era muy largo y mucho no me gustaba, Os, se sorprendió porque no esperaba que lo recibiera vestido de nena, aunque ya me había visto en el banco, pero ahora nos habíamos visto en la entrada del edificio y habían muchas personas en la entrada del edificio y lo vieron a él conmigo y lo bese en la mejilla, y nos miraron, luego fuimos hasta mi departamento, le ofrecí un café y nos pusimos a charlar sobre nosotros, el encuentro fue muy agradable.
Nos pusimos de acuerdo, en lo que buscábamos cada uno. Le comenté que buscaba un novio o amante, que me podía visitar o llevarme a pasear si lo deseaba, además deberíamos planear los encuentros anticipadamente y estar de acuerdo en todo antes de vernos. También le comenté que podíamos tener una relación íntima, pero que yo era solo pasiva y pretendía que el fuera activo. Su intención era parecida a la mía, y habíamos hablado bastante y con gran detalle. Nuestro encuentro fue muy agradable preciso y claros, ya que era el principio, y pudimos establecer el deseo de cada uno, en búsqueda de placer mutuo.
Habían pasado como cuarenta minutos de la charla, así que nos pusimos de acuerdo en iniciar el encuentro, nos acercamos y él empezó a acariciarme, así que yo también lo imite y lo empecé a acariciar, luego, él se acercó más a mí y empezó a acercarse a mi boca y empezó a besarme, muy delicado suave despacito y yo lo recibí y lo seguí, luego puso una mano detrás de mi cabeza y empezó a apretar más sus labio en mi boca y empezó a introducir su legua dentro de mi boca, suavemente me fue llevando contra la pared, allí ya empecé a sentir que se había apoderado de mí, sentí que tenía ambas manos apoyados en la pared y yo en medio.
Ya no me podía mover para ningún lado, ni mi cabeza la podía mover ya que me tenía apoyada contra la pared y su boca, estaba comiendo mis labios, me mordisqueaba, pero no me quejaba porque me sentía sometida a él, me dominaba y me gustaba, yo tenía mis brazos colgando, así que lo levante, y rodé su cuello con mis brazos y en ves que él me tenga apretada a mí, yo lo empecé a apretar a él, entonces me empezó a liberar con un brazo lo paso por mi espalda y también me empezó a abrazar a mí, pero con el otro lo llevo a mi pecho y me empezó a acariciarme los pechos.
Despacio me llevo a la cama, me sentó y luego me acostó y él se acostó encima de mí, arriba mío, ahora con sus dos manos me empezó acariciar mis pecho un poco más fuerte, después puso sus manos en mi espala y empezó a desabrochar mi corpiño, cuando lo logro me dijo que iba a besar mis tetas, solo le dije bueno y empezó a chuparlos, mis pezones estaba endurecidos y la forma que me los chupaba, me hacía gemir de gozo, al rato ya no solo gemía si no que llorisqueaba y mis gritos fue en aumento, porque ya me dolían, entonces paro y me dijo al oído que yo le gustaba como mujer y yo le respondí, dije que también él me gustaba como hombre y me gustaría que él sea mi marido, mi pareja, o mi amante, como aceptando que tuviera esposa o pareja, pero que él sea mi macho siempre dispuesto a satisfacerme en lo sexual.
Entonces me dijo, me dejas que te haga el amor, le dije bueno, vos sácate la ropa pero a mí no me la saques, le pregunte, como me vas hacer, me dijo acóstate atravesada en la cama, entonces me puse atravesada y en cuatro como una perrita más cerca de la orilla donde él pone un pie en la cama y el otro en el piso, yo no vi el tamaño de su herramienta, pero después sí, no era muy gruesa, pero si era larga, le puse un poco de lubricante, porque no creí que me entrara toda, y no quería que me duela tanto, se acercó la apoyo y empezó a empujar entro bien y rápido hasta la mitad, después ya le costó bastante entrar, insistió bastante, me hizo gritar bastante de dolor hasta lograr meterla toda, exagerando la sentí que la tenía en la garganta, me tuvo como media hora gritando, hasta que me lleno, me dejo bien llenita.
Después me pidió que lo dejara bañar, le dije que si me levante y le di un toallon para que se seque y me dijo quiero que te bañes conmigo. Asentí, entramos y me hizo que me apoye en la pared bajo la lluvia así me lavaba la espalda, me dijo abrí bien las piernas para que no te caigas, lo hice y empecé a sentir que estaba entrando de nuevo en mí y me hacía gritar de nuevo por quince minutos más. Luego nos secamos y vestimos.
Al finalizar ese encuentro, ambos quedamos muy cachondos, hablamos un poco más, coordinando para nuestro próximo encuentro y muy satisfecho del actual, con ganas de seguir haciéndolos, casi a diario.
Es hermoso sentirse mujer, y tener un hombre como ese, que no solo me hizo una mujer muy feliz.
Déjame un comentario, si te gusto o no mi historia.
Romyna