Quiero contarles el día más excitante que he tenido en mi vida. Hace días jugaron un partido de cuartos de final, las Águilas del America contra los Pumas de la Universidad.

Mi esposo me dijo: «Amor, me gustaría que viéramos el partido aquí en casa ¿Qué te parece si preparas algunas botanas y yo traigo otras saliendo del trabajo?»

Yo le dije que estaba bien. Ya cuando más o menos ya mi esposo iba a salir del trabajo yo empecé a preparar todo para tener un rato agradable él y yo. Ya cuando se llegó el momento mi esposo llegó a casa pero no venía solo, venía con su mejor amigo Iván. Yo no sabía que él iba a venir también a casa pero como el chico es pues muy buena onda se me hizo bien que fuera. Mi esposo siempre me habla de él, me dice que tiene muy mala suerte en el amor, que las chicas siempre lo dejan. Y a mí se me hace muy raro porque la verdad es que Iván es un hombre muy guapo y aparte es muy buena onda. Entonces quién sabe qué pasará.

Bueno pues ya entraron, yo les di la bienvenida, se sentaron, yo fui a traer la botana y la puse sobre la mesa. Ellos se sentaron en el sillón de enfrente para ver la televisión y yo me senté en el sillón de al lado. La verdad es que yo me puse muy coqueta. Traía una falda supercorta, un top y una camisa encima que traía dos botones desabrochados.

Les voy a ser sincera, yo empecé a coquetearle a Iván porque mi esposo estaba tan embobado en su partido, que él ni cuenta se daba. Yo me senté de una forma que él estuviera viendo mis piernas y claro que lo hizo porque yo notaba esas miradas. Entonces yo cuando me agachaba también a tomar pues lo que yo estaba en mi copa, lo que estaba bebiendo, él también me veía así como que de frente. Entonces era como que un juego entre él y yo muy excitante y la verdad que eso se puso así como que muy interesante. Yo en un momento vi que él tomó un cojín y se lo puso encima. Yo no sé si porque tuvo algún tipo de reacción pero la verdad es que fue algo muy muy así muy rico. Entonces se terminó la botana y yo les dije: «Voy a traerles más».

Iván, dijo: «Yo te ayudo.»

Le dije: «Ok está bien». Me dirigí hacia la cocina, estaba de espaldas, Iván llegó por atrás y empezó a abrazarme, a besarme en el cuello, a tocarme las pompas y fue algo así como que muy desesperado por parte de los dos. Pero en ese momento yo le dije: «No no no para para para porque aquí está mi esposo». Entonces él nada más se sonrió y dijo: «Está bien». Ya agarramos las botanas, nos fuimos allá a la sala y mi esposo seguía viendo el partido. Esos momentos que teníamos pues Iván y yo era como que ya demasiado excitantes porque había subido de nivel, ya nos habíamos tocado. Entonces pues ya seguimos viendo el partido. Se terminó el primer tiempo.

Iván dijo a mi marido: «Ve a hacer las bebidas. Recuerda que traje una botella.»

Oh tienes razón ahorita vengo, dijo mi marido

Él se fue a la cocina, nos quedamos Iván y yo solos. Por supuesto que él rápidamente se abalanzó conmigo, empezó a besarme de una manera que yo me sentía tan prendida y él empezó a tocarme por todas partes, me levantó la falda que traía y metió su mano, manoseando mi trasero, tocando mi cosita. Fue algo tan rápido pero tan excitante porque el saber que mi esposo estaba en la cocina y que en cualquier momento podía llegar fue algo tremendo. Ya yo inmediatamente me fui al baño a arreglarme el cabello, acomodarme. Iván también se sentó pues ahí en el sillón donde estaba y al rato llegó mi esposo con las bebidas y como si nada, empezaron a ver pues la segunda parte. Y pues Iván y yo nos veíamos con una mirada de complicidad porque estábamos haciendo algo que no deberíamos, algo prohibido porque pues yo estoy casada y él es el mejor amigo de mi esposo. O sea que fue algo tremendo.

Entonces pues quería comentarles esto que pasé, algo muy rico que me gustó y lo bueno de todo esto que mi esposo no se enteró y espero no lo haga porque ya quiero que se llegue el siguiente partido de fútbol y ver si Ivan y yo podemos llegar a algo más.