Soy Carla, rubia, con gafas, 1,56 m, 50 kg, delgada pero atlética, pecho pequeño pero bien puesto, aunque antes lo tuve más grande. Me pasó al parir cuando tuve en vacaciones a los dos gemelos negros, aunque mi coñito sigue igual de pequeño que siempre.

Nos habíamos comprometido a dejar mi lujuria y que fuera solo para él.

Pero por webcam hacía ver que me los follaba.

Disfrutaba, pero un día estaba con tres a la vez por cam, los tres latinos colombianos.

Fuertes, uno desnudo y dos con calzoncillos, pero se les notaba un paquete.

Yo estaba jugando con ellos allí y de golpe se fueron. Solo se veía una silla cuando mejor estaba.

Llega mi marido.

—Hola, cari, ya estás calentando —le digo.

—No se ha puesto, solo sería de otro día.

Se rio.

Tocan a la puerta: ¡POM POM POM!

Y se escuchaban risas.

Abro y los mismos de la webcam entraron.

Y dijo mi marido:
—¡Sorpresa! Lo preparé yo!!

Dije:
—¿Más engañado?

—Gracias por el engaño!

Me fui para ellos, les toqué los paquetes, pero primero bajé los que no vi en la webcam.

Eran más grandes de lo que pensaba.

Saqué la que ya vi y
dije:
—Es más grande en realidad.

Empecé a mamar, me las turnaba, daba arcadas.

Mi marido grababa.

Lo hicieron comerme el coño para mojarnos para follarme.

Vaya tres bestias, me dieron duro hasta que se hartaron.

Continuará…