Bueno, este relato lo inicio describiendo a los participantes. Primero, mi esposa Ana, hermosa mujer, unas tetas de ensueño, cabello oscuro, de unos 1.60. Cristal, la amiga morena culona de pechos pequeños, como de 1.62. Y yo, el afortunado cumpleañero, hombre de 30 años promedio, pero con mucha suerte.

Ese día todo normal: un pastelillo, soplar velitas, todo normal. Me disponía a dormir cuando Ana me dice que Cristal le habló, que se había peleado con su marido y que no quería llegar a su casa. Hasta ahí todo bien. Le dije que la recibiera. Ella llega y se ponen a platicar en el patio. Yo me acuesto y, después de un rato, me empiezo a quedar dormido. Al poco rato me despierta mi esposa con un beso y me dice al oído: «Feliz cumpleaños». Yo, todavía adormilado, siento que me quitan el bóxer y me empieza a chupar la verga. Reaccionando de inmediato, empieza a ponerse dura. Siento de maravilla cuando, de repente, abro los ojos y veo a mi esposa al lado de la cama en tanga. ¡Oh, sorpresa! A Cristal bien entretenida con mi verga. Me sorprendió un poco, pero no dije nada, solo sonreí.

En eso, Ana se monta y me pone su panocha en mi cara. Pues yo empiezo a meterle la lengua. Fue un sueño maravilloso comerle la panocha a mi esposa mientras su mejor amiga me da la mamada de la vida.

Me levanto y les digo que, como es mi cumpleaños, me tienen que obedecer. Les digo que se besen. Ellas lo hacen y lo disfrutan al máximo, ya que se empiezan a tocar los pechos y sus panochitas superhúmedas. Me subo a la cama y les pongo la verga enfrente. Comienzan a darme una mamada doble y se besan.

Se acuesta Cristal y me dice: «Ana, cógela, disfruta tu regalo». Se la dejo ir de un golpe y empieza a gemir riquísimo. Se acerca Ana y me besa mientras me pregunta si me gustó la sorpresa. Le contesto que estoy maravillado. Así duramos un rato los tres, cambiando de posición. Yo uso mi lengua, dedos y mi verga, todo para hacerlas gemir como perritas. Ya que me voy a venir, les digo y me dicen que yo elija dónde echarlos. Les digo que pongan sus caritas. Lo hacen y las baño de mi leche. Les digo que esperen y les tomó una foto con el celular mientras se limpian las caras con sus lenguas.

Mi esposa se va al baño a limpiarse y me dice: «Te doy un rato para que sigas disfrutando tu regalo». Se encamina al baño y Cristal ya estaba en cuatro para darle otra cogida. Me dice que se la meta en el culo. A mi esposa no le gusta el anal, entonces aprovecho la oportunidad y se la meto. Ella gime y empieza a mover sus nalgotas super rico. Pasa un rato del mete y saca y me vuelvo a venir, llenándole el culo de leche. Ella me da un beso, me desea feliz cumpleaños y se va al baño a lavarse. Me quedo con mi esposa y ella se va a su casa. Ya solo me queda agradecerle a mi esposa lo rico del regalo.

Espero les agrade y trataré de publicar más relatos.