Era una noche oscura y tormentosa, yo me encontraba navegando por las redes sociales de mi hermana, cuando me salta una notificación.
Era Carla la mejor amiga de mi hermana, abrí el mensaje y ponía:
«Acabo de discutir con mi novio, tía, y me echó de casa, no sé que hacer me toca dormir en la calle ¿Puedo quedarme en tu casa?».
Entonces una idea paso por mi mente, creo que esa noche iba a prometer.
Abrí la conversación y le puse:
«Imposible estoy fuera de Galicia pero mi hermano dice que te puede hacer un hueco en su casa, ahora lo llamo».
Y ella me contesta:
«Perfecto voy enseguida».
La emoción recorría mi cuerpo.
Carla era alta, delgada y con el pelo negro y largo, era un quesito, y yo me lo iba a comer entero esa noche.
A los 10 minutos suena el timbre de mi casa, esa sería Carla.
Abro la puerta y me la encuentro mojada y tiritando.
-Hola Marcos, ¿Te llamó Vanesa?-.
-Si, pasa, ponte al calor de la estufa.
Entra y se coloca al lado de la estufa.
-Siento lo tuyo con tu novio-.
-Es un imbécil, no pienso perdonarle está-.
-Ven que te enseño tu cuarto-.
Pasamos a la habitación de invitados y comencé a meter sus maletas en el armario.
-No te molestes, ya lo hago yo-.
-No es molestia, pero como decirlo, tendrás que colaborar un poco-.
-Claro harè las tareas de la casa y la comida, por qué dinero no te puedo dar mucho-.
-No, si no pensaba en dinero, si no en que fueses amable y cariñosa conmigo-.
-¿Como dices?-.
Me empecé a acercar a ella y a acariciar su pelo.
-¡Eres un atrevido! ¡Me largo!-.Saquè la navaja que siempre llevaba en el bolsillo y se la puse en el cuello, esta sería la mía.
-Tu no te vas a ninguna parte si no quieres acabar mal-.
-No, no me hagas nada te lo suplico déjame ir-.
-Tu no te vas a ningún lado-. La tiré sobre las cama y me eché encima.
-¡Quieto! ¡No me toques!-. Le saqué las zapatillas y los pantalones, llevaba un tanga azul.
-Mira que perrita, ibas buscando guerra con tus pintas de guarra-.
-¡Que me dejes te dije! No quiero nada contigo-.
-Cállate y quítate la camiseta-. Le rompí la camiseta y se la quité echa girones, llevaba un top azul a juego con el tanga.
-Menudas tetas-. Le levanto el top y empiezo a chuparle y morderle los pezones haciendola llorar y gritar.
Le como toda la boca y empiezo a meter mi mano por dentro de su tanga tocándole suavemente su clítoris.
-Ahora vas a gemir como una perra en celo, guarra-. Ella parecía que luchaba contra si misma por no ponerse a gemir.
Le saqué el tanga y comencè a pasarle toda mi lengua a su clítoris, mientras con las manos apretaba sus tetas.
-¡Déjame y no diré nada!-.
-¿Ahora que estamos en lo mejor? No hablar-. Me bajé mis pantalones y los calzoncillos y se la metí por la boca, obligándola a chuparme la polla, hasta que se la saquè de la boca y se la puse en la entrada del coño.
Empecé a reventarle el coño que se notaba mojado, la muy guarra le estaba gustando.
-¿Te gusta? Veo que si que estás toda mojadita-. Sigo dándole fuerte hasta que me corro.
-¡Hijo de puta! Me violaste-.
-Tranquila mujer, esto aún no acabo. Pienso reventarte ese culito-.
-No, por favor, por el culo no que soy virgen-.
-Pues pienso desvirgarte-. La pongo a 4 patas y le echo saliva en mi polla y en su culo. Pongo mi polla en la entrada de su culito y empujo hacièndola chillar de dolor.
-Joder, menudo culo más apretado-. Sigo reventándole el culo hasta que me corro llenando su culo con mi leche.
-Joder, que bien me lo pasè, ahora duerme que fue un día de muchas emociones.
La tapo con la manta y la dejo llorando mientras yo me voy para cama pensando en el polvazo.