Capítulo 1

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  • La necesidad de Belu

Belu era una mujer de 31 años. Su pelo largo y marrón combinaban perfecto con sus ojos del mismo color y su carita redonda. Ella era bastante flaca, siempre lo fue, por lo cual sus pequeñas tetas resaltaban más que lo usual y generaban un lindo combo con su culo bien formado aunque algo pequeño. Si bien su cuerpo estaba bastante bien formado, ella no tenía mucha suerte en el amor dado que le costaba atraer hombres. Siempre pasaba algo que los alejaba de ella.

Su trabajo era en un hospital estatal. Ella no era médica, sino que se encargaba de trabajos y asistencia social de muchos pacientes. La verdad era un trabajo que no pagaba mucho, pero si la llenaba porque sentía que ayudaba. Pero el dinero es indispensable para vivir como adulta y necesitaba más.

En el último tiempo había estado observando a su director: un hombre de 45 años, algo gordo y rechoncho, sin gran atractivo. Lo que más le interesaba a Bale era saber que ese hombre había dado aumentos y ascensos por favores sexuales. Era obvio porque las mujeres que estaban por encima de ella no estaban mejor capacitadas y no habían hecho grandes méritos, pero allí estaban. Belu sabía que para ganar más debería cogerse a ese hombre.

Un día quedaron solos en su despacho, terminada una aburrida y larga reunión. Belu le manifestó la necesidad de ganar más y recibió una respuesta sorpresiva:

-Dejá el celu en la mesa.

-Eh?

-Hacelo.

Belu lo hizo. El dire lo tomo viendo que no estaba grabando nada.

-Sacate la remera y el pantalón.

Belu trago saliva, no pensaba tener que coger allí mismo. Pero se dio cuenta que el momento era propicio para él: ya era de noche y todos estaban yendo a sus casas. Hizo caso y su cuerpo tembló de nervios.

-Bien, necesitaba saber que no tenías microfonos ni nada raro. Hoy a la noche vení a casa y si haces todo bien te llevas aumento y tal vez más cositas jejej.

Le tendió un papel con la dirección. Belu lo tomó, se cambió rápido y salió al pasillo en dirección al baño. Derramaba lágrimas de vergüenza por lo que había accedido a hacer, pero no le quedaba otra.

Unas horas después, Belu tocó la puerta de la casa de su director. Se había autoconvencido de que eso era lo mejor y que podía hasta llegar a gozar de la noche. Así y todo, no se produjo nada, fue vestida de la misma forma en la que había salido del hospital esa tarde. El director le abrió la puerta:

-Pasa linda.

Se le revolvió el estomago al ver a ese gordo invitandola a coger tan sutilmente. Pero fue peor la sensación al pasar al living. Un hombre flaco y con bigote oscuro esperaba sentado.

-Quién es él? – Preguntó sorprendida.

-Él es otro director, de un colegio. Así trabajamos nosotros. Cuando uno cobra favores otro corrobora que así sea. De esta forma si vos después salís a decir que esto no fue consentido el es mi coartada. Digo que estaba con él en un bar, del que por cierto acabamos de venir.

A Belu no le gustó que desconfíen de ella. Es más, ella tenía motivos para desconfiar de ellos. Pero de nuevo, no le quedaba otra.

-Bueno, aclarado todo anda sacandote todo perrita.

Perrita? que gordo asqueroso, pensó Belu. Pero resignada se desnudó mientras el dire se sentaba en un sofá con los pantalones por los tobillos. Una verga se asomó por debajo de su panza, más grande de lo que Belu hubiera imaginado. El director le indicó que se arrodille y Belu se acomodó para empezar a chupar esa grasienta verga.

-Ah siii nena, esto necesitaba.

Belu chupaba con asco, pero con ganas. Quería la plata. El director tomo su cabeza y empujaba hacia abajo ayudando al movimiento de su nueva puta. La boca se le llenó de saliva que envolvía ese pene cada vez más erecto. Belu no tenía mucha experiencia, pero daba vueltas con la lengua al rededor del cilindro de carne tratando de estimularlo bien.

-Ahhh siii siii putita siii.

«Putita»? Eso no le gustó, pero ella tenía que seguir. Al rato el director tiró de su pelo para alejarla de la pija.

-Pará que me haces acabar sino, y tengo muchas ganas de seguir arriba. Andá subiendo dale. Primera puerta de la derecha. Podes dejar tu ropa acá tranquila.

Belu se paro y obedeció con la cabeza baja. No le gustaba nada de lo que hacía y lo que le ordenaban, pero ya estaba en ese juego y debía seguir. Subió y encontró la habitación. Un cuarto bastante vacío excepto por una cama y una cajonera. Parecía un cuarto de invitados mal amueblado. Prendió al luz y se sentó a esperar, desnuda y con algo de saliva aun en las comisuras de su boca provenientes del profundo pete que acababa de realizar.

Poco tardaron los dos hombres en subir. El director ya estaba totalmente desnudo, entró primero como un rayo y tomó a la mujer por la cabeza para dirigirla rápidamente a su pene. Esta reaccionó comensando a succionar nuevamente el miembro erecto de su jefe, no tuvo tiempo de nada más. Oyó los pasos de fondo del hombre con bigote entrando a la habitación. Él no se iba a perder el espectáculo. Poco duró el sexo oral, el director quería cogerse ese cuerpo frágil y entregado. Lanzó a Belu sobre la cama boca arriba, se posicionó entre sus piernas y la penetró con ganas.

-AHHHHHH AHHHH DESPACIOOO AHJHH.

-AHHH SII AHHH SIIIII SIIIIII.

Embestidas endemoniadas hacían eco en la cadera de la pobre mujer. Sentía la pasión y las ganas de su hombre en cada vergazo pero ella estaba lejos de sentir algo igual. La pija del dire seguía entrando y saliendo sin parar, buscando cada surco del canal vaginal, hurgando por cada espacio libre que iba siendo ocupado por su inmenso tamaño. Era demasiado para ella.

-AHHH aflojá un poco ahhh AHHHHHH.

Un torrente de flujo escapó de su vagina siendo emanado en potentes chorros que empaparon el pene. Esa sensación de placer explosivo incendio un poco el estímulo en ella. El dire la giró y ella instintivamente se puso en cuatro. En eso miró a un costado y vio al bigotudo desnudo, masturbandose furiosamente. El contacto visual fue inevitable, el hombre entendió eso como una invitación y se colocó frente a ella.

-Dónde entra una entran dos Belu.

Ella abrió la boca, presa aún del deseo fomentado por su reciente orgasmo, y el hombre no dudó. Una verga larga y dura se abrió espacio hasta su garganta, siendo recibida por una lengua ya mojada y excitada. El dire la tomó por detrás y penetró su vagina raudamente. Era presa entre dos vergas que la bombeaban con ritmo e intensidad, algo que nunca había experimentado.

-Ahhh sii Beelu siii

-Dale putita dale chupa que esta rica daleeee.

-Gloooc glooop glooop.

Belu se atragantaba con la verga del bigotudo mientras recibía incesantes bombeos en su vagina. La exitación era única. El clímax llegaba fácil ante lo nuevo. Su concha estallo en flujo mientras el dire desparramaba su denso semen dentro con una última embestida larga y profunda junto a un grito de gozo. El bigotudo vio la escena y no quiso ser menos, mantuvo la cabeza de Belu fuertemente apretada a su cadera mientras acababa una enorme descarga de pastoso semen en la garganta de la puta. Belu lo recibió con asco, pero obligada a ello no tuvo más remedio que tragar, pues el hombre no la soltó hasta unos segundos luego, disfrutando la pose final de su obra sexual.

Ambos hombres la soltaron y ella cayó vencida en la cama. De su vagina brotaban todo tipo de líquidos mientras que en su boca quedaba un sabor asqueroso a la leche de ese tipo desconocido. Belu se intentó incorporar pero una mano la sorprendió por detrás. El dire le agarró ambos brazos y los sostuvo tras la espalda de la mujer, mientras el bigotudo le tapó la boca y colocó un algodón húmedo en su cara. Belu tardó en reaccionar y cuando lo hizo era tarde, ya estaba dominada por esos hombres.

-MMMMMMMM MMMMMMM.

Se sacudía e intentaba gritar en vano. Unos minutos después cayó dormida profundamente y quedó a merced de esos hombres.

No había más recuerdos en su memoria de esa noche. Despertó con todo dandole vueltas, sus ojos pesados y su cabeza muy adolorida. Pestañeó varias veces para recuperar la visión. Estaba atada con los brazos detrás de la espalda y las piernas unidas por sogas en sus muslos y tobillos. Tenía varias cintas adhesivas en la boca manteniendo sus labios unidos. Se encontraba en un espacio muy reducido, su cuerpo entraba con ambas piernas flexionadas y las rodillas casi a la altura de su cara. Miró hacía arriba y vio al director sonriendole mientras se manoseaba la entrepierna, ya estaba vestido.

-Bienvenida a la Liga de Directores. Tenemos muchos planes para vos.

-MMMMMMM MMMMMM MMMMM

-Nonono, no te voy a arruinar las sorpresas. Ya está todo listo. Revisamos tus cosas y sabemos que no le dijiste a nadie que venías esta noche.

A Belu se le formó una sensación de pesadez en el pecho. Era cierto, a quién le iba a ir a contar que le iba a chupar la verga a su director?

-MMMMMM MMMMMMMM

-Ahora viene lo mejor. Ya nos divertimos anoche pero hay más dires que te quieren conocer. Te vamos a llevar al cuartel. Tratá de dormir que es un viaje largo y te espera muuucho trabajo jajaja.

-MMMMMMMMMMMMMM

Belu sacudió la cabeza diciendo que no con ella mientras lágrimas caían de sus ojos. Había caído presa de un maniático y una secta de locos con influencia. El director cerró la puerta del baúl del auto y Belu quedó sola en la oscuridad, pateando sin éxito las paredes de ese espacio tan reducido e incomodo. El auto arrancó y ella fue presa del terror por el resto de la noche.