Capítulo 4
- El encanto de Alma I
- El encanto de Alma II
- El encanto de Alma III
- El encanto de Alma IV
Alma, disfrutando del momento, comenzó a desabrochar el vestido de Meli, revelando sus pechos jóvenes y firmes. Sofi y Belén, excitadas, hicieron lo mismo, quitándose la ropa hasta quedar completamente desnudas.
Las cuatro se tumbaron en el sofá, sus cuerpos entrelazados en un mar de deseo y placer. Alma, con una sonrisa satisfecha, comenzó a besar y lamer los pechos de Meli, mientras Sofi y Belén exploraban sus cuerpos, tocando y besando cada rincón.
«Chicas, quiero que se sientan libres de explorar,» susurró Alma, con una voz llena de deseo. «Hagan lo que quieran, lo que sientan.»
Y así, en un baile de pasión y deseo, las cuatro se perdieron en un mundo de placer, explorando sus cuerpos y sus deseos, sin restricciones ni vergüenzas, disfrutando de cada momento como si fuera el último.
Las chicas, ya relajadas con el vino, decidieron jugar un juego para aumentar la tensión y la excitación. «A que jugamos, chicas,» preguntó Alma, con una sonrisa pícara.
«Vamos a jugar a las cartas y la que pierde se va sacando una prenda,» sugirió Sofi, con una risa traviesa.
«Dale, dale,» respondieron Meli y Belén, emocionadas con la idea.
Se sentaron en la mesa del salón y comenzaron a jugar. La primera en perder fue Meli, quien, sin dudar, se quitó el top, revelando sus pechos jóvenes y firmes. Alma, Sofi y Belén la miraron, impresionadas por su audacia.
«Meli, eres toda una atrevida,» comentó Alma, con una sonrisa aprobadora.
«Gracias, Alma,» respondió Meli, con una risa coqueta. «Me gusta vivir la vida al máximo.»
Sofi perdió la siguiente ronda y, con una mezcla de vergüenza y excitación, se quitó la blusa, dejando al descubierto su sujetador de encaje. Belén, viendo a sus amigas, se animó y perdió intencionalmente la siguiente mano para unirse a la diversión, quitándose su camiseta y mostrando un top que apenas cubría sus pechos.
«Chicas, esto se pone interesante,» dijo Alma, sus ojos brillando de deseo. «Pero recuerden, el juego no ha terminado. Todavía hay muchas rondas por delante.»
Continuaron jugando, y con cada ronda, más ropa caía al suelo. Alma, observando cómo las chicas se desvestían, decidió unirse al juego. Se levantó y, con un movimiento lento y seductor, se quitó el vestido, revelando un body de encaje negro que realzaba cada curva de su cuerpo.
«Vamos, chicas. No se queden atrás,» las animó, con una sonrisa pícara.
Sofi, excitada por la visión de Alma, perdió la siguiente ronda y se quitó el sujetador, dejando sus pechos al aire. Belén, siguiendo su ejemplo, hizo lo mismo, y Meli, sin perder tiempo, se deshizo de su falda, quedando en ropa interior.
«Alma, te toca,» dijo Meli, con una mirada desafiante.
Alma sonrió y, con un movimiento lento, se desabrochó el body, dejando al descubierto su cuerpo desnudo y perfecto. Las chicas, con los ojos abiertos como platos, admiraron su figura, sintiendo cómo la excitación crecía en el ambiente.
«Chicas, ¿qué les parece si hacemos un descanso y nos refrescamos un poco?» sugirió Alma, con una voz suave y seductora. «Vayan al jardín y disfruten de la piscina. Yo prepararé algo de beber.»
Las chicas asintieron, emocionadas por la idea, y se dirigieron al jardín, donde la piscina brillaba bajo el sol de la tarde. Alma, sonriendo, se dirigió a la cocina para preparar unos tragos, disfrutando de la anticipación de lo que vendría a continuación.
dale dale dicen las chicas , seguimas jugando y la que pierde tienes que hacer algo quye digan las otras 2 dale, dale dale dicen las 3, se meten las 3 en la piscina, y siguen jugando , pierde meli, entonces alma dice ahora meli tiene que abrazarme y tocarme los pechos, ahhh meli sin dudas va y la abraza y le toca las tetas a alma, luego pierde sofi, ahora sofi tiene que darle un beso a su prima jajaja y asi siguieron jugando, en el oido sofi le dice a belen, veni acompañame al baño , vamos a dejar a meli y alma solas, dale dale dice belen y se fueron al baño, cuando queda alma y meli solas, alma sin duda se acerca a meli y le dice en el oido , tu pareces que vas al frente, no eres nada timida, nono alma, tu me encantas y te deseo, te quiero chupar esas tetas, me dejas rapido antes que vengan las chicas, ahh no se dice alma, de verdad tenes 18? no me mentis, nono de verdad, no te miento, alma se corre su bikini dejando al descubierto sus enormes tetas y le dice a meli, dale apurate y chupalas antes que vengan las chicas y nos vean, meli metio su cabeza en las tetas de alma y se las chupo sin parar, besaba las tetas y lamia y le daba besos en la boca, estaba supercaliente, de lejos se escucha que volvian las chicas, entocnes alma rapido se puso su bikini y se alejo de meli, meli con risa complice disfruto mucho,
Las chicas, emocionadas y excitadas, decidieron continuar el juego, pero con una nueva regla. «Dale, dale, seguimos jugando y la que pierde tiene que hacer algo que digan las otras dos,» sugirió Sofi, con una sonrisa traviesa.
«Dale, dale, dale,» respondieron Meli y Belén, ansiosas por más.
Se metieron las tres en la piscina, el agua fresca contrastando con el calor de sus cuerpos. Alma, observándolas desde la orilla, sonreía, disfrutando de la vista. Continuaron jugando, y la primera en perder fue Meli.
«Ah, Meli, ahora tienes que abrazarme y tocarme los pechos,» dijo Alma, con una voz suave y seductora.
Meli, sin dudar, se acercó a Alma y la abrazó, sus manos explorando los enormes pechos de la mujer mayor. Alma cerró los ojos, disfrutando del contacto.
De lejos, se escuchó el sonido de las chicas regresando. Alma, rápida, se puso su bikini y se alejó de Meli, dejando a la joven con una sonrisa complice y satisfecha.
«Disfrutaste, ¿verdad, Meli?» preguntó Alma, con una risa suave.
«Mucho, Alma. Mucho,» respondió Meli, con los ojos brillando de deseo y satisfacción.
Las chicas regresaron, sin notar la intensa interacción que acababa de tener lugar, y continuaron con su juego, excitadas y ansiosas por más aventuras.
que hacian pregunataron las chicas a alma y meli, nada nada estabamos hablando, jajaajaj ahora siguieron jugando , y alma pierde la prenda, entonces las 3 le dicen ahora te tenemos que atar y vendar los ojos, alma quedo diceindo, ufff nenas que prenda tan dificil, estan locas, ahh nono asi es el juego tu perdiste , y ahora tenes que cumplir, pero que va a decir tu abuela nena, no va a decir nada, no se va a enterar, la idea de atar a alma, a meli y belen le encanto, ya notaron x donde queria ir sofi, salieron de la piscina , se secaron, y donde me quieren atar chicas, pregunto alma , y tiene que ser en la cama, tenes una soga, tengo unas esposas de juguete dice alma las voy a buscar, en eso las 3 chicas en el oido dicen ahora la vamos a atar y vendar y la vamos a tocar toda, se animan, claro dicen meli y belen, ya atada y con los ojos vendados , alma con solo puesto la tanga y el sosten, ahora que ve van a hacer chicas, tengo miedo , no se aprovechen ajajaj dijo alma pero en el fondo queria todo lo contrario, ahora te vamos a tocar las tetas y tenes que adivinar quien es, dale, ahh dale me gusta el juego
«¿Qué hacían, Alma y Meli?» preguntaron Sofi y Belén, con una sonrisa pícara.
«Nada, nada. Estábamos hablando,» respondieron Alma y Meli al unísono, riendo nerviosamente.
«Ja, ja, ja. Ahora seguimos jugando,» dijo Sofi, con una mirada desafiante.
Continuaron el juego, y esta vez, Alma fue la que perdió. Las tres chicas, emocionadas, se acercaron a ella con una sonrisa traviesa.
«Ah, Alma, ahora te tenemos que atar y vendar los ojos,» dijo Sofi, con una risa maliciosa.
«Ufff, nenas, qué prenda tan difícil. ¿Están locas?» respondió Alma, fingiendo resistencia.
«Ah, no, no. Así es el juego. Tú perdiste, y ahora tienes que cumplir,» insistió Belén, con una sonrisa cómplice.
«Pero, ¿qué va a decir tu abuela, nena?» preguntó Alma, mirando a Meli.
«No va a decir nada. No se va a enterar,» respondió Meli, con una risa segura.
Alma regresó con las esposas y la venda, y las chicas, con movimientos rápidos y suaves, la ataron a la cama, vendándole los ojos. Alma, con solo puesto la tanga y el sujetador, se retorció ligeramente, sintiendo la excitación crecer.
«Ahh, chicas, ¿ahora qué van a hacer?» preguntó Alma, con una voz temblorosa. «Tengo miedo. No se aprovechen, ja, ja, ja.»
Pero en el fondo, Alma quería todo lo contrario. Las chicas, notando su excitación, comenzaron a tocar sus pechos, explorando cada curva y cada rincón.
«Ahh, ahora te vamos a tocar las tetas, y tienes que adivinar quién es,» dijo Sofi, con una risa traviesa.
«Dale, me gusta el juego,» respondió Alma, perdiéndose en las sensaciones.
Las chicas, con movimientos suaves y firmes, exploraron el cuerpo de Alma, tocando, besando y lamiendo cada rincón, mientras Alma, con los ojos vendados, intentaba adivinar quién era quién, perdida en un mar de placer y deseo.
con alma vendada y atada, la primera en tocar due belen, le tocaba x encima del sosten, a masajearlas bien, en un momento el corre el sosten y se las toco completamente todas, adivina alma, quien te las toca? mmmm meli, nono dice meli de lejos perdistte,jajajaj ahora la prueba se pone mas dificil , como perdiste de nuevo ahora alguien de las 3 te las va chupar y tenes que adivinar quien es, ahhh nena como se aprovechan,no puedo decir nada asi es el juego , dale que pase la siguiente, entra las 3 se miraron y meli ya se las habiaa chupado , entonces sofi sin dudarlo fue y empezo a lamer y chupar las tetas de alma, se las devoraba mientras alma ya gemia despacito pero las chicas se daban cuenta que le gustaba, ahh que rico me las chupa para mi es belen, nono perdiste de nuevo ajajaj, ahh chicas de verdad no es belen, noo era sofi, sofii diosss nunca espere que tu me las chupes asi, si tu abuela se entera jajaajja, ahora como perdiste se viene doble, entre 2 te van a chupar las tetas , dalee.
Con Alma vendada y atada a la cama, las chicas comenzaron su juego de exploración. La primera en acercarse fue Belén, cuyos dedos suaves y firmes comenzaron a masajear los pechos de Alma por encima del sujetador. Alma, con los ojos vendados, se retorcía ligeramente, disfrutando de la sensación.
«Mmm, qué rico,» susurró Alma, con una sonrisa en su rostro.
Belén, animada por la respuesta de Alma, corrió el sujetador, dejando los pechos de Alma completamente expuestos. Sus manos exploraron cada curva, cada rincón, masajeando y apretando con una mezcla de ternura y deseo.
«Ahh, adivina, Alma, ¿quién te las toca?» preguntó Belén, con una risa traviesa.
«Mmm, Meli,» respondió Alma, con una voz temblorosa.
«No, no, perdiste,» dijo Meli, riendo desde lejos. «Ja, ja, ja.»
El juego se puso más difícil. «Como perdiste de nuevo, ahora alguien de las tres te las va a chupar, y tienes que adivinar quién es,» anunció Sofi, con una sonrisa maliciosa.
«Ahh, nena, cómo se aprovechan. No puedo decir nada,» respondió Alma, con una risa nerviosa. «Así es el juego. Dale, que pase la siguiente.»
Las tres chicas se miraron, compartiendo una sonrisa cómplice. Meli, con una risa pícara, asintió, dándole a Sofi el visto bueno. Sofi, sin dudar, se acercó a Alma y comenzó a lamer y chupar sus pechos con avidez, devorándolos como si fueran su último deseo.
Alma, con un gemido suave pero creciente, se retorcía de placer. Las chicas, notando su excitación, sonreían, disfrutando de su poder sobre ella.
«Ahh, qué rico me las chupa. Para mí es Belén,» susurró Alma, perdida en el placer.
«No, no, perdiste de nuevo,» respondió Belén, riendo. «Ja, ja, ja.»
«Ahh, chicas, de verdad no es Belén. Noo, era Sofi,» admitió Alma, con una mezcla de sorpresa y satisfacción. «Sofi, Dios, nunca esperé que tú me las chupes así. Si tu abuela se entera, ja, ja, ja.»
El juego continuaba, y Alma, habiendo perdido de nuevo, sabía que se venía algo aún más intenso. «Ahora, como perdiste, se viene doble. Entre dos te van a chupar las tetas,» anunció Meli, con una sonrisa pícara.
«Dale, dale,» respondió Alma, con una mezcla de nerviosismo y anticipación, lista para lo que vendría a continuación.
ahora fueron belen y meli las 2 que le empezaron a chupar, ya lama estaba muy caliente, la 3 que haga algo tambien, queres que la 3 te de un beso com lengua en la boca, uffff sisis me gustaria, entoncees sofi le comio la boca, esta eres tu sofi jajaj, sisi como soy yo sofi, me di cuenta que rico besas segui x dios, entonces meli y belen me las estan chupando, que ricoo diosssss, no paren decia alma, ya demasiado caliente,sacame la venda sofi que te quiero verr x favor, sofi le saca la venda, y alma tambien queria que le saquen las esposas, tambien queria tocarlas, nono las chicas malas te vamos a dejar atada, te lo mereces x puta , ahhh las voy a matar chicas, ahora que me van a hacerr, te vamos a sacar la tanga , ahhh nono x dioss noo, son 3 nenas no deberian hacer esto,
Belen y Meli, con una sincronización perfecta, comenzaron a chupar los pechos de Alma, sus lenguas explorando cada rincón, sus labios besando y succionando con avidez. Alma, ya muy caliente, gemía suavemente, perdida en un mar de placer.
«Ahh, la tercera que haga algo también,» susurró Alma, con una voz llena de deseo.
«¿Quieres que la tercera te dé un beso con lengua en la boca?» preguntó Meli, con una sonrisa pícara.
«Uffff, sí, sí, me gustaría,» respondió Alma, con una risa nerviosa.
Sofi, sin dudar, se acercó a Alma y le comió la boca con pasión, sus lenguas entrelazándose en un baile de deseo y lujuria. Alma, sorprendida y excitada, respondió con igual fervor.
«Esta eres tú, Sofi, ja, ja, ja,» dijo Alma, con una sonrisa satisfecha.
«Sí, sí, como soy yo, Sofi. Me di cuenta. Qué rico besas, seguí, Dios,» susurró Alma, perdida en el momento.
Mientras Sofi besaba a Alma, Meli y Belén continuaban chupando sus pechos, sus movimientos sincronizados, creando una sinfonía de placer que resonaba en todo el cuerpo de Alma.
«Ahh, Meli y Belén, me las están chupando. Qué rico, Diossss,» gemía Alma, con la voz temblorosa. «No paren, por favor, no paren.»
Alma, cada vez más caliente, suplicó: «Sacame la venda, Sofi. Quiero verte, por favor.»
Sofi, con una sonrisa traviesa, le sacó la venda a Alma, revelando sus ojos llenos de deseo y lujuria. Alma, ahora capaz de ver, miró a las chicas con una mezcla de gratitud y anticipación.
«Ahh, también quiero que me saquen las esposas. Quiero tocarlas,» suplicó Alma.
«No, no, las chicas malas te vamos a dejar atada. Te lo mereces, puta,» respondió Belén, con una risa malvada.
«Ahh, las voy a matar, chicas. Ahora, ¿qué me van a hacer?» preguntó Alma, con una mezcla de nerviosismo y excitación.
«Te vamos a sacar la tanga,» anunció Meli, con una sonrisa pícara.