Capítulo 3
Linda se recostó en el regazo de Karl, jadeando y sollozando, con el maquillaje corrido por las lágrimas. Cuando Karl se recuperó, tuvo que empujar a Linda para levantarse.
Linda se puso en pie, mareada y con las rodillas flojas, y se derrumbó rápidamente en el sofá, entre Larry y James.
Los dos compañeros más cercanos de su marido le agarraron un pecho cada uno. Linda se sintió ofendida, pero no estaba en condiciones físicas ni mentales de objetar. Se recostó y les permitió que la tocaran a su antojo. Larry tomó su mano y la colocó sobre su entrepierna, sobre el pantalón. Linda, obediente, lo cogió y lo frotó. Larry la detuvo lo suficiente como para desabrocharse los pantalones y bajárselos por las piernas, dejando al descubierto su dura polla. Linda puso la mano sobre el caliente miembro y lo acarició. James también sacó su miembro, y pronto Linda les estaba haciendo una paja a los dos hombres que le estaban tocando los pechos. James y Larry pusieron cada uno de ellos dos manos en un pecho, ya que necesitaban dos manos para cubrir los monstruos de Linda. La sacudían y la hacían bailar, la apretaban y la masajeaban, y rodaban sus grandes pezones entre el pulgar y el índice, mientras los demás empleados y clientes observaban con asombro y excitación. Se turnaban para besarla en los labios y darse largos y húmedos besos
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