Fue una mañana me levante y mi esposa no quería tener sexo, eso me dejo un poco mal pues ya tenia el preservativo puesto para la faena y listo para darle pero ella estaba estresada, insatisfecho salí del cuarto y fui al tendedero, porque tenia que ir a ver unos interiores que ya no tenia en mi cajón, cuando lo vi, un pillama de seda de la inquilina de a lado, ella es separada con dos hijos de edad mediana, la pillama de ella era de encaje, rojo pasion y estaba ya seca del lavado, entonces, fue cuando la calentura se me subió de imaginarla vestida asi, yo tome el babydoll y lo metí en mi pantalón y luego subí a uno de los cuartos, me encerré y con el preservativo puesto, me lo puse el babydoll era tan suave y su aroma hipnotizante me tumbe sobre la cama con la lenceria de ella vestida en mi, ya solo pensaba en su olor, en poseerla, y fue cuando mi miembro empezó a ponerse duro, tomé la parte donde se coloca el busto y la lleve a mi nariz que aroma tan rico, como si la esencia de sus senos no se hubiera ido aún ni con el lavado, la suavidad la textura resbaladiza me ponía a mil y solo jadeaba y repetia o si que rico te mueves te lo voy meter todo y mucho mas y luego llego el fin, me vine mucho, por suerte tenia el preservativo y no paso nada con la lenceria de la bella inquilina.