Hola a todos, de nuevo soy yo, luego de tener aquella exhibición llena de morbo en la gasolinera mi cabeza ya no jugaba más con esos escenarios posibles, cada uno con mi pene al aire y una mujer viéndome. Pasaron algunas noches luego de esa última experiencia, mis ganas de exhibirme se habían saciado (o eso creía), quizás el estrés del trabajo me hizo ocupar mi mente en sacar todos los pendientes y descansar más o menos bien (o al menos lo mínimo para no sentirme mal físicamente).
Hasta que una noche, ya con menos estrés del trabajo y con más horas de sueño mi mente tuvo combustible para fantasear otra vez, esas fantasías que me pusieron duro y caliente, por más que me masturbaba no era lo que necesitaba, quería algo más, quería exhibirme. Tomé las llaves del carro y salí a manejar por la ciudad, era la 1 am probablemente, las calles estaban vacías, algunos puestos de tacos abiertos y comensales disfrutando la cena, pero no más.
De pronto sentí que no era la ocasión más acertada hasta que, en una calle cerca de una avenida importante de la ciudad vi a una mujer, notaba que cargaba una bolsa grande, probablemente cartón o algún material para vender a las recicladoras, era joven, quizás 35 años, delgada, con unos jeans y un suéter rosa, usaba una gorra y cola de caballo, pude verla a unos 200 mts tal vez, afortunadamente la calle estaba vacía, apenas el alumbrado público iluminaba algunas partes de la calle.
Encendí las luces intermitentes y pensaba rápido «qué hago?», aquella mujer caminando lento se continuaba acercando y yo llegué a una idea: «puedo bajarme, abrir la cajuela y cuando ella pase me verá», esa idea me gustó, improvisada y rápida, eso era. Me bajé del coche y abrí la cajuela, me asomaba un poco para ver por donde se iba acercando aquella mujer, yo vestía un short y mi clásica hoodie negra, me bajé un poco el short y comencé a masturbarme, rápidamente una erección casi dolorosa apareció y por mi mente pasó quitarme el short… más tardé en pensarlo que en quitármelo, me sentía libre, el poco viento acariaba mis piernas y mis testículos, era una sensación brutal.
En aquellas andaba cuando esa mujer iba caminando ya por la puerta del copiloto, se acercó más y yo decidí voltear hacia donde ella pasaría, fueron segundos que mi corazón latía sin freno, cuando esa mujer pasó frente a mí, primero vio mi cara y dijo «buenas noches», yo no pude decir nada, estaba ocupado disfrutando aquello, ella volteó hacia mi entrepierna y vió mi pene siendo movido por mi mano a ritmo frenético, su cara se volvió sorpresa y sus ojos se volvieron grandes, yo me masturbaba con fuerza mientras veía su cara, maldita sea fue delicioso verla. Ella siguió caminando sin apartar la mirada mientras yo giraba de tal manera que ella me siguiera viendo.
Cuando volteó hacia el frente, siguió caminando y fue cuando pude decir «buenas noches», sólo escuche que ella dijo «ay dios». En ese momento volví a la realidad, ¡me estaba masturbando en la calle!, me puse el short rápido, cerré la cajuela y me subí al carro, arranqué y continué manejando. Estaba extasiado, me volvió loco eso que había hecho, pero quería más, algo más.
En mi manejar encontré una farmacia, de esas que están abiertas las 24 horas, estaba un señor algo mayor parado en la puerta, del otro lado estaba una mujer, tal vez 45 años, morena, de cuerpo generoso, rico, con cabello castaño y chino, una nariz preciosa y llena de pecas, algún medicamento debía estarle dando a aquél señor por la ventanilla de la puerta y pensé «¿por qué no?». Me estacioné frente a la farmacia y bajé tranquilamente, el señor se estaba yendo y aquella mujer (que a mis ojos era preciosa) me dijo «buenas noches, joven, ¿qué le puedo ofrecer?», le pedí rápido una botella de agua y me dijo que debía pagar primero, le pregunté el precio y cuando me dijo «quince pesos», yo dije «¿me la puede dar en lo que saco un billete del carro?», ella asintió, se giró y caminó, y yo, corrí al carro a buscar un billete, quería un billete, necesitaba prolongar ese momento, encontré un billete de cincuenta y tímidamente me acomodé el pants para que se asomara mi pene, estaba medio erecto, pero la sudadera lo tapaba, aquella mujer me dió la botella de agua y le di el dinero.
Cuando me dijo, «justo traigo monedas para no dar más vuelta» me sentí decepcionado, no me había visto y no había aprovechado la oportunidad, recibí el cambio y me giré, en eso la mujer me dijo «tengo paracetamol en oferta a cuarenta pesos», yo dije sin dudar, me da una caja». Corrí al coche y se me ocurrió una locura más, abrí la puerta, dejé la botella de agua dentro, tomé cuarenta pesos exactos y me quité el short, me acerqué mientras me masturbaba y mi pene iba tomando volumen, me puse cerca del pilar de la puerta para que aquella mujer me viera sólo cuando se acercara a darme el medicamento.
Cuando ella registró el medicamento e imprimió el ticket gritó «¿va a pagar con cambio?», yo me asomé un poco y le dije que sí, ella sólo caminó del mostrador a la puerta, al mismo tiempo que yo me posicionaba justo frente a ella, a mitad de su camino ella me vió, su cara se lleno de sorpresa cuando me vió ahí, desnudo de la cintura para abajo, con una erección en mi mano y ella, con la boca abierta de sorpresa se acercó a la ventanilla, yo hice lo mismo, en mi mano izquierda traía el dinero, pero me lo cambié a la derecha, con la mano derecha le di el dinero y rosé su mano, mientras que con la izquierda recogía el medicamento.
Ella no perdió detalle de mi pene erecto, brillante, tal vez ni se dio cuenta que dejé su mano con rastros de mi líquido pre seminal, le dije «gracias», mientras me volvía a masturbar, ella me vió a la cara y dijo «buenas noches», me subí al coche y cuando me iba marchando, noté que ella me veía desde adentro de la farmacia. No pude más, unas cuadras después me orillé y me masturbe hasta venirme, exploté, afortunadamente siempre tengo un rollo de papel en el carro, y al ser un carro amplio y automático, no tuve problemas. Luego llegué a casa a repasar lo vivido, nunca me había atrevido a tanto, pero fue delicioso.