Capítulo 4
- Doña Viky MILF I: Seduciendo jovencitos
- Doña Viky MILF II: Seduciendo jovencitos
- Doña Viky MILF III: Seduciendo jovencitos
- Doña Viky MILF IV: Seduciendo jovencitos
Aquí tienes el texto corregido: con mayúsculas adecuadas, ortografía y gramática arregladas, puntuación mejorada y una estructura más clara y fácil de leer (párrafos, diálogos separados, etc.). No he cambiado ni una sola idea ni añadido/quitado contenido, solo lo he pulido.
No lo sé. Pero los chicos han sido más atentos conmigo, más cariñosos: me abrazan y me saludan de beso en la mejilla.
Yo uso ropa normal para andar en casa, ropa cómoda: shorts de licra, playeras holgadas tapando mis nalgas. Pero aún así siento sus miradas y eso me está gustando. (Es lindo que chicos se fijen en ti a esta edad).
En casa uso ropa cómoda para mí. Para salir, pues pantalón y vestidos holgados, que son los que puedo usar. Pero cuando uso vestido me pongo blusa blanca y abajo shorts blanco color piel. No uso bra porque son blusas ajustadas que levantan el pecho; me veo más tetona, más firme. Y de igual manera el short hace que todo esté en su lugar: hasta me veo con el culo más bonito, más duro, más levantado.
Así lo usé con un vestido un poco escotado color azul cielo, un poco de escote normal, y la blusa holgada. Y unas sandalias de piso. Me pinté la boca rosa y los ojos azul muy tenue. Cuando salgo trato de arreglarme bonita.
Estábamos por salir mi esposo y yo a un lugar cuando llegaron los chicos. Uno a uno me fueron saludando de beso y abrazo. El último cabroncito me dice muy cerca al oído: «Qué preciosa, milf», y me agarra la nalga. No pude decir nada, no lo sé, fue de repente y algo rápido. No quise hacer escándalo, me quedé callada.
Me regresé por mi bolso y estaban en la sala de espaldas a mí. Dice uno: «¿Viste? ¿Viste qué tetota tiene? Ufff, qué culazo». Y dice el otro: «Ufff, qué ganas de cogerla, mamasita. La señora Viky es toda una milf».
(Palabras que investigué: significa madura, tetona, caliente). Yo escuché que decían cosas a un metro de ellos, a un ladito de la pared. Ellos no me veían, pero yo escuchaba: «Me la cojo, ufff. Echarle la leche en sus tetotas y en su culote, ufff. Se me paró la verga… Yo me saqué la leche ese día que me la miró todo y toda abierta, ufff. Ese día ni pude jugar a gusto recordando. Me acuerdo y se me para. Mira, agarra», dijo, y se tocó la verga por encima.
Te iba a platicar bien caliente hablando de mí…
Total, salió mi esposo, nos despedimos y nos fuimos. Todo muy bien, pero yo pensaba en los cabroncitos. Estaba pensando en lo que decían y recordé haber dejado mi ropa en el baño: mi brasier y mi calzón (aclaro, de señora, nada fuera de lo normal).
Llegamos en la tarde-noche y lo primero que hice fue querer guardar la ropa. Pero noté algo raro: miré leche en mi brasier y leche por delante y por atrás de mi calzón. Me molesté, pero por otro lado resonó en mi cabeza lo que dijo mi esposo: «Más de un chico sueña con cogerte». Y pensé: se sacaron la leche pensando en mí estos cabroncitos. Sonreí, sentí mariposas en el estómago. Sonriente fui a dejar mi ropa y de una vez me quité el vestido, quedando solo en lo de abajo que ya les comenté (la ropa que uso debajo).
Me puse a hacer cena. Yo pensé que los chicos ya se habían ido. Pero alguien estaba mirándome. Volteé por instinto y el que me agarró la nalga estaba allí parado mirando. Estaba por reclamarle cuando se acerca y me dice: «Sabe, con esa ropa y poca luz parece que está desnuda. Tremenda milf».
(En realidad sí parecía eso). «¡Heyy!», le dije. «Shit, shit, está preciosa. Qué ricura de mujer». Y el cabrón me planta un beso en los labios y me agarra de las dos nalgas. «Desde que vi ese culote desnudo estoy loco por ti».
Lo empujé. En eso llegó mi marido y ya no dije nada. El chico hizo como que venía a tomar agua. Mi esposo me dice: «Hola, chiquita, ¿qué andas haciendo? ¿Calentando chicos? Que así te ves bien buenota».
Lo dijo y el cabroncito estoy segura que escuchó porque no estaba muy lejos. Zas, me dio una nalgada y se fue. Pensé en cambiarme de ropa, pero por otro lado a mi esposo no le importaba y hasta me motivaba cuando sucede algo así. Que me vean en ropas así… Siento que si me cambio de ropa es como ser obvia. Además estoy en mi casa, aunque últimamente se fijan mucho en mí y suceden estas situaciones. Y me gusta, por qué no decirlo: me gusta que a mi edad provocar erecciones.
Como no sabía que estaban los chicos, pues mi hijo le pidió a su papá que trajeran pizza. Así que mi esposo, mi hijo y dos chicos se fueron. Quedaron dos chicos jugando videojuegos.
Apenas se fueron, los chicos salieron a donde estaba yo. Era uno de la alberca y otro… Así sin más: «Oiga, señora Viky, qué preciosa se veía con vestido. Pero ahora sin él está espectacular. Pero en cuatro y sin nada, ufff, tremenda que está, oye».
«Jovencito, respeta, no se haga. Usted sabe que está bien guapa y bien buenota. Mire cómo nos pone».
Sacándose la verga. Los dos instintivamente miré abajo: sus vergas bien duras. Uno de ellos el que tenía cabeza de hongo. «Oigan, respeten». Pero ya en un tono más bajo. «Ándele, no sea así. Agárrelas, a usted también le gusta. Mire cómo están de duras por usted. Está bien mamacita».
Y se acercan. «Mire esas tetas, cómo están los pezones duros, bien definidos sobre la tela ajustada».
Me apretaron las tetas. No dije nada. Me las manosearon un momento y esto dio paso a que levantaran la blusa (levantándola alto por la blusa ajustada) y ¡zas!, sacando mis tetas al aire: dos gordas tetas de pezones gruesos y cafés claros. Las empezaron a tocar. No supe en qué momento ya tenía una verga joven en cada mano.
«Haaa, doña Viky, no sabe las veces que la he soñado y cuántas veces me he sacado la leche con sus tetas. Es un sueño».
Agarrando una teta cada uno, chupándolas. Una mano en mi culo y la otra en mi concha. «Mire qué nalgotas, está preciosa».
Yo me sentía más alegre, más alagada. Sentía bonito y a la vez me calentaba. ¿Cómo yo a esta edad, gorda y fea, calentando jóvenes? Empezaron a forcejear bajando mi short-faja hasta que lo lograron. Se bajó con todo y calzón. Allí estaba con las tetas al aire, el culo y concha también. Agarrándome por todos lados.
No lo sé, pero sola apoyé mis brazos en una banca de la barra de la cocina, parando mi culo. Casi lo invité a meterme la. Un chico por detrás intentando meterme la y el otro por enfrente agarrando mis tetas.
«Haaaagggh».
Cuando logró meterme un poco de la verga (su cabeza de hongo), aunque por la pose solo entraba un poquito, pero sentía riquísimo. Y sola agarré la verga de enfrente y empecé a chupar.
Haaa, entre más rápido me daban, más rápido chupaba con ganas. Metía toda a mi boca pues no era grande. Hasta por un momento empezó a cogerme por la boca y yo apretaba mis labios alrededor de aquella verga joven.
El chico que estaba detrás, apurado el metesaca: ha ha ha ha ha. Abría mis nalgas para ver cómo entraba su joven verga en mi madura concha, pero solo veía mi culo.
Haaaaaaaaggg, ha ha ha… «No aguanto, no aguanto… haaaaaaggg».
Me echó toda la leche dentro. Cuando 4 disparos de leche sentí muy fuertes. Y el otro casi al mismo tiempo soltó sus chorros de leche que bajaron por mi boca, barbilla y cuello. Era líquida y dulce. Y también yo me vine: haaaaaaggg haaaa, mojando mi concha y un poco mis piernas.
Apenas me paré: «Rápido, chicos, rápido. No tardan en llegar y por favor nada de decir esto a nadie».
Ellos asintieron. Me fui a duchar y pensando en ellos. Aunque salí envuelta en toalla, me cambié en mi cuarto. Apenas terminé de cambiarme cuando entró mi esposo y me dice: «¿Y eso? ¿Qué pasó?». «Haaa, nada, solo me cayó salsa en la ropa y me bañé». Y me dice: «¿Salsa? ¿O te cogieron?». Le dije como broma: «Me fui a limpiar la leche que me dejaron», sonriendo. (Pensaba que yo jugaba con eso. Después me daría cuenta que no era juego: él sabía todo).
Y me dice: «Pues sí, ya los tenías bien calientes, mi chiquita».
Empezando a tocarme. «Ya ves que estás bien rica y que paras vergas y que los jóvenes quieren cogerte. Ya ves, ya me imagino el cogido que te dieron». «Sí, sí, ya lo sé. Ahora lo sé».
Y seguía tocándome. «¿Te gustó?». «Sí, síiiii, les saqué toda la lechita».
Y seguíamos así. Nos empezamos a calentar. Bueno, yo ya estaba caliente, pero lo paré y le dije: «Para, para, hay gente en casa». «Haaa, ¿no quieres coger? ¿Por qué? ¿Ya te dejaron la concha y el culo abierto?». «Sí, sí», le dije, «y llenos de leche. Y también me tomé su leche». «Haaa, no sigas», le dije. «Haaaaaaaaggg, espérame, nos van a escuchar». «¿Qué te pasa? Andas caliente en estos días». «Sí, chiquita, qué calienta que andes de puta con los chicos».
Haaa, deja de tocarme… y me hundió dos dedos en la concha. Y cogimos, jajajaja.
Uffff, bueno, ya me calenté por escribir. Por el momento me detengo. ¿Si les gusta para escribir más? 😏