Capítulo 2
- Mi fantasia con mamá I
- Mi fantasía con mamá II: Si mi madre se me insinuara
- Mi fantasía con mamá III: Mi madre, mi puta, mi amante…
- La noche que dormi con mi mamá a mis 20 años
Si mi madre se me insinuara, al menos un poco, seguiría su jueguito, la invitaría a mi cuarto, o qué mejor si ella me invitara al suyo, para tirarla sobre la cama y acostarme a su lado…
La tomaría de la cintura, la acercaría a mí, olería su cuello, acariciaría sus piernas de arriba abajo, buscaría su boca para besar sus labios, la tiraría sobre la cama con delicadeza y me posicionaría por encima de ella, los dos aún con la ropa puesta…
Quizás al sentirme llegar tan lejos, en un principio mi madre se negaría, pero yo le diría que no tiene nada de qué temer, que yo no le diría nada a nadie, que ese sería nuestro pequeño secreto, que yo la he amado y deseado desde siempre y que puede confiar en mí.
Besaría su boca y, a la vez, con mucha delicadeza le iría quitando la ropa. Quizás ella se resistiría un poco y se haría hacia atrás, más que nada por los lazos que nos unen, pero yo le confesaría que la quiero, que la deseo desde hace bastante tiempo, desde hace muchos años de hecho…
Y que no hay una muestra de amor más grande en el mundo que una madre le pueda dar a su hijo y un hijo a su madre que una hermosa experiencia de sexo, pero no solo sexo pasional y de un rato, no hablo de ese sexo, hablo del amor más puro y sincero que una madre y un hijo se puedan dar… (Amor Sexual).
La empujaría sobre la cama, me montaría sobre sus piernas. Ella quizás se resistiría en un principio, pero igual tomaría sus brazos con los míos y me recostaría sobre ella contra la cama. Posiblemente ella aún movería sus piernas intentando quitarme de encima, pero aún así le diría que no es mi intención lastimarla…
Que solo quiero devolverle un poco del amor que ella me ha dado, le diría que la amo, que la deseo y que quiero que ella me enseñe. Posiblemente mi mamá estaría atónita, con su mirada de sorpresa. Yo me quitaría la camisa y trataría de quitarle a ella su blusa, aunque muy posiblemente mamá se resistiría y quizás forcejearía un poco conmigo o trataría de golpearme intentando levantarse de la cama.
Yo tendría que abalanzarme sobre ella, sentarme sobre sus piernas para que ella no me diera un rodillazo (es lo que ella intentaría hacer, supongo). Al mismo tiempo tendría que someter a mi madre sus brazos con mis manos y mi fuerza, mientras la monto y la someto por encima de sus muslos, sentado en ella sobre la cama y forcejeando muy posiblemente, con mirada de incredulidad en su rostro.
No sé si ella gritaría, no lo creo, pero si lo intentara le diría: «Nos van a escuchar los vecinos». Tal vez ella solo se quejaría en el forcejeo en voz baja conmigo, con sus ojos algo llorosos y su cara roja por su resistencia, y muy probablemente ella no gritaría.
Trataría de bajar su blusa con una de mis manos para intentar descubrir sus senos. Ella intentaría sostener su blusa y muy posiblemente en el forcejeo su blusa acabaría desgarrada o rota.
Al mismo tiempo, mientras la monto, con otra de mis manos estaría intentando bajar su short. Estando yo por encima de ella, la bajada de su short tendría que ser demasiado rápida, aún sentado encima de ella y mientras su blusa desgarrada deja al descubierto sus senos…
Ella estaría gritándome, pero en voz baja, lanzándome quejidos y sollozos por mi atrevimiento. Posiblemente ella empezaría a llorar e intentaría golpearme con sus manos y al mismo tiempo ella trataría de tapar sus senos.
«Mi intención no es hacerte daño, mamá, todo lo contrario, solo quiero hacer el amor contigo». Me quitaría mis pants, bajaría mi ropa interior. No temo que ella vea mi desnudez, tengo la confianza de mostrarme desnudo ante ella, a pesar de yo ser un adulto, ella ya me ha visto así.
Sé que al final lo conseguiría, quitarle al menos el short, estando yo sobre ella, yo completamente desnudo, encima de ella, sintiendo como mi madre retuerce sus piernas bajo las mías y las contrae e intenta golpearme con sus brazos que nuevamente sometería con los míos.
Con su blusa rota por el forcejeo, sus senos quedarían al descubierto, ya que mi mamá pocas veces usa sostén en la casa. Al quitar su short quedaría montado por encima de ella. Ahora solo tendría que lidiar con su ropa interior. Mamá usa desde tangas hasta últimamente calzoncillos.
Sería un azar saber qué lleva puesto mi mamá abajo en ese momento, aunque a veces, cuando mamá usa sus shorts rosas, estos se meten entre sus nalgas. Supongo que cuando eso ocurre lleva puesta tanga o quizás tal vez no lleva puesto nada por comodidad, no lo sé la verdad…
Y cuando usa sus shorts cortos blancos con girasoles, imagino su ropa interior es o color beige o blanca, porque con estos casi no se trasluce, aunque sí se le marcan entre sus nalgas, pero estos shorts es muy raro que se le metan entre sus nalgas, aunque también me ha tocado ver que le pasa.
No creo que mi madre gritaría en una situación así. Lo último que ella haría sería hacer un escándalo. A la vez, durante el forcejeo, su blusa muy posiblemente acabaría desprendida o desgarrada, dejando al descubierto sus senos…
Ya con su short a la altura de sus rodillas, con mi madre tendida sobre la cama, forcejeando aún conmigo pero más cansada, con mis piernas sobre sus piernas, aún montado encima de ella…
Para ese momento mamá ya estaría algo cansada por el forcejeo y con sus senos descubiertos por su blusa despedazada. Por más que ella no quisiera, terminaría cediendo de algún modo, me imagino, quizás no de la forma que me hubiese gustado…
Ahí estaría yo encima de ella, a punto de penetrarla, removiendo por último su tanga, mientras la tomo de la cintura y acerco mis labios a sus tetas, y a la vez mi miembro, de la excitación, empieza a buscar la cueva de su entrepierna, aunque estoy casi seguro que ella seguiría evitando que la penetrara…
Mi madre aún con poca fuerza, quizás estaría en shock, muy posiblemente aún forcejeando conmigo y resistiéndose pensando en todo lo que le había dicho…
Pero poco a poco y cada vez más cediendo ante mí, por su edad, su debilidad de mujer, su cansancio, su adrenalina y por mi fuerza, dejándose llevar por la excitación aunque con sentimientos encontrados supongo, preguntándose muy posiblemente: «¿Cómo es posible que aquel hijo que ella crió, que ella amamantó, que ella cuidó, le estuviera haciendo el amor a la fuerza? ¿Por qué mi hijo me está haciendo esto?»
Yo estaría super extasiado, con mi pene humedecido por la excitación, entrando prácticamente a la fuerza en la vagina de mi madre, que para ese momento me imagino que ya estaría toda húmeda y super mojada… Y me imagino que hasta sus pezones estarían bien erectos a pesar de todo…
Eso me calentaría aún más, sabiendo que aunque ella me lo negara, su cuerpo disfrutaría mis embestidas y sus pezones compararían mis lamidas y las succiones que les doy ahorita con mi boca, con las que le di por primera vez cuando estaba recién nacido…
Ante su cansancio por el forcejeo, su vulnerabilidad como mujer, sus fluidos corporales por la excitación de mamá que aunque ella no lo admitiera y estuviera forcejeando conmigo y resistiéndose ante esa situación, imagino que llegando hasta este punto ella se encontraría por completo mojada.
Mi madre estaría exhausta, posiblemente por el momento muy sudada, pero aunque ella no lo admitiera, ella se sentiría super excitada supongo. En un descuido de ella yo preparo mi pene automáticamente humedecido con líquido preseminal por la excitación para intentar penetrar su vagina que para ese entonces ya estaría toda mojada supongo por la tensión sexual del momento…
Posiblemente con lo poco que le queda de fuerzas mi madre haría un último intento por resistirse, pero por su mismo cansancio ella se encontraría exhausta por el forcejeo y terminaría aflojando su cuerpo mientras que con mi pene comienzo a penetrar su vagina como si no hubiera un mañana.
Y la embisto una, y otra, y otra, y otra vez, infinidad de veces. Ella terminaría aflojando sus piernas por mi sometimiento y mis embestidas, por el peso de mi cuerpo encima de ella mientras la someto. Me imagino que ella con sus brazos intentaría tapar sus senos. Me daría cuenta pues la tendría de frente. Yo intentaría mover sus brazos para apreciar como sus senos rebotan mientras la embisto. Para ese momento ya tendría resignada a mi mamá flojita y cooperando con mi pene bien erecto y bien adentro prácticamente lijando su vagina por dentro y nuestros fluidos internos harían contacto, la humedad de su entrepierna se mezclaría con la humedad de mi pene…
Mi mamá para ese punto tendría algo de calor corporal supongo y gran parte de su cuerpo estaría empapada de sudor con su vagina mojada por nuestros fluidos. En un momento intentaría arquearme frente a ella para acercarme a sus tetas mientras aún la penetro e intentaría chupárselas, chupar sus pezones. Muy posiblemente tendría que mover sus brazos nuevamente.
Tomaría a mamá de su cintura y la abrazaría pegándola más a mí mientras aún la penetro por su vagina. Intentaría besar su boca pero mamá muy posiblemente apartaría su cara y no lo permitiría.
Y mientras aún penetro a mi madre, por la diferencia de edad entre los dos, la haría tener un gran orgasmo, como imagino que jamás ha tenido, posiblemente el mejor orgasmo de toda su vida o al menos para su edad. Desconozco si mi mamá ha llegado a ese punto con mi papá, sobre todo su vagina, que estaría disfrutando de la virilidad de su hijo…
Mi madre estaría super agitada, super mojada, super sudada, super excitada también aunque ella no lo admitiría.
El olor de su cuerpo y su sudor corporal, el olor de su sexualidad, el sabor de su boca, la suavidad de sus labios, el sabor de sus senos, sus pezones erectos y la suavidad de los mismos, la humedad de su vagina, su esencia de mujer madura, su aroma de mujer, su excitación, su vulnerabilidad, el poder de sometimiento que ejercí sobre mi mamá, las ganas que le tenía a mi madre desde hace bastantes años de hacerla mía.
Su experiencia de años de estar solamente con papá sacaría a mi madre de su monotonía, la sacaría de su rutina, su experiencia de mujer, la suavidad de su piel y su reacción al tacto con mis manos, su aroma de mamá y sus ganas de volver a sentirse deseada como mujer.
Estoy seguro de que mi madre tendría un sinfín de sentimientos encontrados, quizás sentiría algo de culpa y de remordimiento por estar sintiendo tanto placer sexual, sintiendo y descubriendo la lujuria que provoca en su hijo mayor.
Yo por mi parte quizás mientras disfruto de su cuerpo, el espectacular cuerpo de mi madre, de sus cálidas y humedecidas tetas por tanta saliva que les dejé al succionarlas y de sus pezones adoloridos y amoratados pero aún erectos y del olor al sudor corporal natural de mi madre que emanaría de su cuerpo por lo candente del encuentro, de sus grandes nalgas entre mis manos, sentiría un poco de culpa combinada con la satisfacción de poder sentir la esencia de mi madre no solo como madre, sino también como mujer…
Ella ya exhausta me pediría que parara, que ya fue suficiente, me lo pediría en voz baja, no gritaría por temor a ser escuchada, posiblemente estaría llorando… Yo me abalanzaría sobre sus labios callándola nuevamente con un largo y pronunciado beso mientras me empiezo a correr en su vagina y ella siente como me corro en su interior, sintiendo toda mi leche caliente, la de su hijo mayor, lanzando mi madre una mirada de culpa y soltando un par de lágrimas. Algo exhaustos los dos y ambos sudados, nos mantenemos pegados en silencio, diciéndole yo a ella que no sienta culpa, que no esté triste, que la amo, que la quiero, que me perdone…
Así la mantendría abrazada pegada a mí, sintiendo su respiración agitada, sintiendo la humedad de su cuerpo, muy posiblemente ambos por completo sudados, agitados, ella más que yo, mientras me sigo corriendo en su interior y esparzo mi semen dentro de su vagina. Me vengo dentro de ella sin temor a embarazarla por su edad, ambos con la respiración agitada, muy posiblemente mi madre con algo de culpa, me apartaría y me daría la espalda. El cuarto quedaría en completo silencio por un par de minutos…
Dejaría descansar a mi madre solo por un par de minutos, para que trate de recuperar el aliento, mientras me acerco nuevamente con cautela por atrás de ella. Ella se encuentra algo temblorosa, con sentimientos de culpa, aún llorando un poco en silencio, con los ojos húmedos supongo por lo que acababa de pasar, pero no me dice nada, solamente permanece callada…
Dejé pasar unos minutos, mi madre sigue acostada en silencio, ella toda sudorosa no dice nada y empapada de nuestros fluidos y yo acostado por detrás de ella, recorriendo con mi mirada su cuerpo, su cabello, su espalda, su cintura, sus piernas y sus nalgas, esas nalgas que tanto disfrutaba ver en casa con esos shorts ajustados y cortos durante mi adolescencia, que hace años mi madre usaba, esas nalgas paraditas y bien formadas que tanto llamaban mi atención y que por su edad habían engordado un poco, pero mi mamá no era gorda, solo tenía algo de pancita que le había quedado de sus últimos embarazos hace ya bastantes años…
Mi madre al menos ante mis ojos aún es una mujer muy sensual, muy sexy a pesar de su edad, y esas nalgas fueron las culpables de que yo me fijara en ella de esa forma al menos en los últimos meses aunque desde hace años yo fantaseaba mucho con ella…
Entonces me acerqué a ella por detrás nuevamente, mientras mi madre sollozaba en silencio, posiblemente con sentimientos de culpa, dándome por completo la espalda, ni siquiera le pregunté nada…
Abrazé a mi madre, cruzando mis brazos por enfrente de ella, tomándola de su panza, y me acerqué a ella por detrás jalándola hacia mí con delicadeza, y con mi pene recuperándose pero nuevamente bien erecto, le encimé una de mis piernas sobre sus piernas por detrás como aprisionándolas y acerqué mi pene a sus nalgas mientras estas se salpicaban de líquido preseminal y traté de introducir mi pene entre sus hermosas nalgas que tan cachondo me pusieron en los últimos meses sin razón y verla así de espalda había hecho que me calentara nuevamente…
Mi mamá supongo que exclamaría aún sollozando, quizás llorando pero en voz baja… «¡Por ahí no por favor! ¡Nadie me lo ha hecho por ahí! Ni siquiera tu padre, ¡jamás se lo he permitido!»…
Imagino que esas serían las palabras de mi mamá mientras coloca una de sus manos por detrás cubriéndolas. Al escuchar las palabras de mi madre mi pene se endureció como mástil…
Puse un poco de saliva en mi pene para poder lubricarlo un poco más, aunque el líquido preseminal junto a los fluidos de la humedad vaginal de mi madre ya habían hecho su trabajo nuevamente y sin decirle media palabra y sometiendo nuevamente a mi mamá, porque intentó resistirse de nuevo moviendo las piernas y trató de levantarse, empujé a mi madre sobre la cama, me monté por detrás de ella entre sus piernas y con mi pene super excitado y humedecido desvirgué las nalgas de mamá imagino que por primera vez, porque todo su interior se sentía muy, muy apretado y qué rico rebotaba sobre ellas…
Al fin probaba ese culito que tanto me excitaba ver en la casa, y me excitó más que mi mamá gemía, lloraba, hacía quejidos, pucheros, se retorcía y se contoneaba sobre la cama. Parecía haber recobrado sus fuerzas y trató de evitar que me acercara por detrás pero ella se encontraba aún exhausta pero eso sí, sin hacer mucho escándalo, supongo que para no ser escuchada por los vecinos. Las piernas de mamá se contraían una y otra y otra vez. Me parecía que mi mamá estaba teniendo un orgasmo. Creo que era el primer orgasmo que mi mamá ha llegado a sentir en toda su vida.
Empecé a embestir a mi madre desvirgando su culito, esas hermosas y acolchadas nalgas en las que rebotaba mi cuerpo ante mis embestidas hasta lo más profundo de su ser, esas hermosas nalgas que había zorreando durante tantos años pero más últimamente y que al fin eran mías. Me costó mucho trabajo penetrarla por detrás, parecía ser que el culito de mi mamá aún era virgen y eso hizo que me excitara más. Cada vez que la embestía por detrás se apretaba, mamá se contorsionaba sobre la cama y aprisionaba a presión mi pene erecto en el interior de sus nalgas como expandiendo la cavidad de un túnel inexplorado, de un túnel virgen, haciéndome sentir choques eléctricos de placer que recorrían por pedazos también mi cuerpo en cada embestida que le daba a mi madre…
Ese culito estaba apretado mucho más obviamente que su vagina pero no era imposible de explorar y aunque mi mamá empezó a quejarse nuevamente ya no había vuelta atrás, estaba desvirgando a mi madre por detrás, mi pene estaba a punto de explotar.
Desvirgué a mamá por su cola, me costó mucho trabajo lograr penetrarla por detrás ya que ella no paraba de quejarse pero lo conseguí. La embestía y la jalaba hacia mí, la tenía de perrito y llegó a un punto en que mamá se desvaneció sobre la cama junto conmigo cayendo acostada boca abajo y yo caí encima de ella sin separarme de ella y aún dándole por detrás hasta correrme en su interior. Chorros y chorros de semen entraron en las nalgas de mamá y parecía que este brotaba de ellas humedeciéndonos a los dos.
Quedé rendido sobre su espalda, ambos empapados de sudor. Mi madre se encontraba temblando, su cuerpo se contraía junto con el mío. Yo sentía pequeños choques eléctricos que recorrían todo mi cuerpo como espasmos musculares. Mi madre también temblaba, su cuerpo se contraía. La colcha de la cama estaba toda mojada repleta de nuestro sudor y nuestros fluidos corporales.
Ambos empapados de sudor, de fluidos corporales, líquido preseminal, de semen, líquido vaginal, fluidos de mi madre… Mi mamá había llegado a su clímax y estaba al borde del éxtasis, así la podía sentir.
Mi madre ni muy gorda ni muy flaca, bonita de la cara pero algo envejecida por la edad, su pelo con canas, cabello ondulado color café natural pero pintado por sus canas, con una piel suave, una mirada seria, unos labios tamaño promedio ni grandes ni chicos y un buen trasero…
El encuentro había durado más de 1 hora. Me quedé abrazando a mi madre acostados los dos sobre la cama, permanecimos así por casi 10 minutos, aún tenía abrazada a mamá y algo debilitada no intentó levantarse, solo permaneció acostada y yo junto a ella. Lentamente nuestra respiración se relajó…
Recuperé mis fuerzas y antes de que mamá intentara levantarse de la cama saqué mi pene de sus nalgas que aún se encontraba en medio de ellas y lo introduje nuevamente en su vagina y seguí embistiendo a mi mamá por un par de minutos más un poco más despacio hasta que me dijo: «Necesito ir al baño…»
Pero yo no me levanté y seguía embistiendo con más fuerza y más ganas a mamá mientras ella gemía y se quejaba entre dientes, me decía: «¡Ya para, ya fue suficiente! ¡En serio necesito ir al baño!» Mi madre exclamó… pero sin gritar.
Con mis manos empecé a apretar sus senos y a la vez la seguía reteniendo contra mi cuerpo. Ella intentaba levantarse de la cama pero yo no dejaba de montarla y ella me decía: «Ya quítate» mientras se contoneaba y se retorcía y se quejaba: «Ah, ah, ah, ah, ay necesito ir al baño…»
Me imaginé lo que estaba a punto de pasar y me arriesgué a retenerla por unos segundos más hasta que pasó lo que tanto esperaba…
Mamá llegó al squirt…
En ese momento mamá tembló un poco, su cuerpo se tensó y repentinamente se debilitó mientras sus fluidos corrían sobre mí. Molesta me dijo: «Te dije que te quitaras, creo que ya me oriné» comentó, pero yo no olía orina, era otra clase de aroma, uno que no me había tocado oler. Mamá había llegado al squirt conmigo y creo que ella ni siquiera sabía lo que era un squirt. Mi mamá había llegado al clímax de un placer sexual que jamás había experimentado ella y confieso que yo me sentí extasiado en ese momento junto con ella por primera vez también, al menos con una mujer de su edad…
La cama estaba llena de nuestros fluidos toda húmeda y nosotros también estábamos pegajosos. Volteé a mi madre para conmigo, me acerqué a ella y la abracé pegándola nuevamente a mi cuerpo. Sus pezones ya flácidos pero húmedos hicieron contacto con mi pecho también sudado. Le subí una de mis piernas nuevamente por encima de sus piernas ambas sudorosas y acerqué su cuerpo al mío nuevamente para sentir nuestro calor corporal combinado con la humedad de nuestros cuerpos. Ambos estábamos todos sudorosos…
Le di un tierno beso a mi madre en la frente… Ambos suspirábamos y mamá respiraba más relajada… Se levantó temblorosa de la cama y vi que un líquido transparente brotaba de entre sus piernas. Salió de mi cuarto y se fue al baño…