Oh, legendario gladiador, atributo honorable de su digno portador…gracias infinitas por las incontables horas de placer que me has proporcionado, por nuestras intensas luchas y batallas. Juntos hemos vencido muchísimos desafíos, y siempre fuiste mi digno compañero. Jamás me has abandonado, aunque sí te has puesto travieso por momentos…Has mantenido tu buen semblante en todo momento, y eso es glorioso…
Por manos de alocadas hembras has sido blandido, dejándolas reconfortadas, dándoles de tu merecida viscosidad.
Un monumento mereces por tan largas batallas, por tan empinadas montañas, por tan raudos desafíos. Por dejar alocados a damas y caballeros, por ser la fuente de placer de muchos, y también de admiración…seguirás por siempre en mis manos, serás siempre mi honorable atributo. Honor a quien honor merece.
Atte. A mi pene