Descubriendo mi bisexualidad

Yo comencé a frotar ese clítoris con movimientos circulares y rápidos así que logre humedecerla pronto. Ella se agarro de mi verga y casi me la parte del apretón tan fuerte que me dio, inmediatamente dio la vuelta hacia mi me desnudó rápidamente y comenzamos a besarnos como poseídos.

Amante madura

Desde que llegó no hubo día que no requiriera de sus servicios de copias, charlábamos unos breves momentos, me hablaba de sus hijos, de la monotonía de su vida etc., siempre ella sacaba mis copias volteada a mí mientras yo me deleitaba con sus formas pensando en ese soberbio culito y lo que podría hacer si fuera mío.

Al salir del trabajo

Este otro también escogió mi culo para penetrarme. Sentí que se esculpió en el, para lubricarme. Y después lo tenia dentro de mi, entrando y saliendo, como poseso. El si me lastimo. Entraba y salía completamente, sentía sus huevos golpearme en cada ensartada. Me sentí morir, su vaivén me estaba matando. Al cabo de unos segundos, termino, llenándome de leche nuevamente mis entrañas.

Labores humanitarias

Y bueno de un tiempo hacia aquí soy yo el que no la deja satisfecha, ya que no sé si por aburrimiento o que, termino corriéndome antes, y le tengo que hacer unos dedos porque sino le irrita mucho otra penetración, digamos que últimamente esta caliente de veras y yo la dejaba a medias, tonto de mi, aunque siempre he tenido claro que nunca me engañara.

Terminé claudicando y le entregué el culo al musulmán

Puso una mano sobre mi hombro diciéndome, agáchate y chúpala ya verás cómo te va a gustar. No no, tartamudeaba. Si nos ven nos pueden echar. Tranquilo, aquí nadie nos ve, y no se va a enterar nadie. Esto solo es entre tú y yo. Anda agáchate y pruébala. Solo chupa la puntita, ya verás cómo te gusta.

Inocente a los 18 V

Pepe me abraza, recuerdo que estoy desnuda, creo que ya se dio cuenta porque siento ya su verga parada, ahora sabré quien entro a mi habitación aquella noche… me enlaza completamente con sus brazos, cruzamos las piernas, se recuesta en mis tetas, condenado como si no supiera a que viene, lo dejare hacer, creo que ya recupere la energía que había perdido, empiezo a sentir que sus manos acarician mi espalda y de repente bajan hacia mis nalgas

Indefensa y sometida I

No se atrevía a mirar a Javier directo a los ojos, pero sus tetas que debido a su juventud parecían estar siempre erectas daban la impresión de  apuntar hacia él, lo cual la hizo sentirse apenada. Javier no desperdició el tiempo y se aferró a sus pezones, apretándolos y torciéndolos, Karina dejó escapar un gemido. Su entrepierna se calentó casi por inercia, y la joven sintió un ligero humedecimiento.

Miss Cristina

Los invitados se iban ya marchando, aunque la fiesta estaba lejos de terminar. Sentados en el jardín, en un lugar antes muy transitado pero que había quedado momentáneamente fuera de las vistas y despoblado, Miss Cristina y yo comenzamos a tocar temas algo más sensibles. Ella me preguntaba si estaba de novio. «No, rompí hace unos meses», lo que dio pie a que su lengua, floja por el alcohol, me contara de su divorcio y algunos detalles más de su vida personal.

Hogar dulce hogar IV

Antes no; antes había tenido alguna relación con alguna chica que no había cuajado porque ellas creían que todo consistía en pegar cuatro gritos, hacérselo de duras y ponerse en plan difícil e inaccesible, no contestando a tus correos, no atendiendo tus llamadas de teléfonos, etc, etc, porque andaban convencidas según los estereotipos peliculeros de que la cosa iba de hacérselo de dura, de hacer sufrir por sufrir.

Mi infidelidad con Daniel

No pude resistirlo, lo lamí desde todos los ángulos, luego lo introduje en la boca y comencé a mamarlo con deleite, me encantaba su sabor y sus gemidos me excitaban aún mas. Empecé a follarlo con la boca, con tanto ímpetu, que no me di cuenta que se iba a correr, hasta que derramó todo su caliente semen, que no dudé en saborear y tragar.

Mi tío Antonio

Me imagine porque se escapaba al agua. Que gran verga tendría, que deliciosa erección. Me gustaba jugar así con el. Ponerlo fuera de si. Excitarlo para ver su reacción. Así lo hacia con mis compañeritos de curso.

Sexo, sexo, sexo

Se despidieron, el siguió viaje a la casa de sus padres, esa misma noche chatearon, el no dudo de pedir encontrarse el lunes, extrañaba ese falo potente, que no aflojaba y que reencarno las ganas sentidas en su juventud, del dialogo surgió el convencimiento de pasar la noche del domingo juntos..

Venganza placentera

Instalada en el departamento frente al mar sus días transcurrían entre la playa, donde aprovechaba para broncear su bien proporcionado cuerpo pese a los casi 50 años que tenía (le hubiera gustado hacer «topless» como cuando viaja al exterior pero ya se sabe que en el país ello no está permitido en cualquier playa) y las salidas por el centro de la ciudad donde generalmente cenaba antes de ir al cine o a otro tipo de espectáculo.