Me llamo Elena soy hija única y tengo 18 años,vivo con mis padres que tienen unos 40 años y dos perritos adoptados llamados pin y pun.
Y todo esto en un piso pequeño de dos habitaciones donde los perros tienen su cama en la terraza.
Este verano mi cuerpo y mente cambió, note que mis pechos crecieron y mis pezonitos estaban muy sensibles a mis caricias,sobre la vagina al observarla en el baño con un pequeño espejo descubrí un mundo por explorar donde me daba gustito el tocarme.
Una mañana mientras me dejaban en compañía de un vecino mayor que era profesor y me ayudaba hasta las tres que venían mis padres vi como pin y pum peleaban de forma extraña,pun era el macho e intentaba subirse por detrás a pin una hembra que le ladraba y mordía, no entendía nada de tanto ladrido y mordisco hasta que el vecino me indica que el perro quiere coger a la hembra y esta no está aun receptiva,me dijo que mirase esa cosa roja grande saliente que tenía el macho y me indicó que era su pene y tomando a pin me mostró su vagina hinchada y creía que ya estaba disponible.
Los soltó y después de varios mordiscos pum pudo montar a su hembra y lo más que me causó es ver como esta se quedó completamente inmóvil mientras el otro le daba fuerte por detrás, mi pim tenia como cara de placer y en mi produjo una exitacion que hizo me pusiese en el suelo de cuatro patas cerca de ellos para ver la escena mejor.
Estaba muy mojada al ver como lo hacían mis perros mientras mi vecino seguía explicándome colocándose justo detrás de mi pegando su cosa dura en mi culito.
El perro aceleraba y mi vecino también cuando su mano entro por debajo de la falda de entro entre mis bragas hacia mi húmedo clitoris, aceleraba más rápido uno y otro mientras yo notaba que me gustaba y algo bueno me venía cuando de repente salen chorros del pene del perro y mi vecino grita con su pene en la mano chorreando el piso y yo teniendo el primer orgasmo de mi vida.
Todos los días probamos cosas distintas, llegando a masturbar a mi vecino y a pum viendo ambos chorros con entusiasmo, probé más adelante meter en mi boca ambos penes y con los días supe hacerlo bien ya que el perro solo movía una patita mientras se la chupaba hasta que regaba mi cara de ese líquido blanco, a mi vecino aunque más pequeña que el perro también llegué a comérmelo como si fueses un chupete viendo asombrada su cara de gusto y sus gritos cuando apretaba mi cabeza para lanzar su líquido más viscoso y blanco que mi perro.
Una noche que leía relatos escuché ruidos de cama en la habitación de mis padres y en silencio me acerqué y por la cerradura vi claramente a mi madre de cuatro patas con sus pechos grandes colgando mientras mi padre la embestia por detrás con un pene similar al de mi vecino, los gemidos de mi madre ahiiiiii ahiiiii y la cara de placer hizo que me masturbase ahí mismo por debajo del pijama queriendo hacer lo mismo.
Me costó bastante, tomando un lubricante de la habitación de mis padres y en cuatro patas totalmente desnuda me vecino en varios días logró que toda su dureza me entrase completa teniendo ambos orgasmos increíbles.
Y por último llegó el día fijado, me quedé con la parte alta del pijama por si pum me arañase,el me olía mi vagina desesperado y lamia mis líquidos teniendo yo un estado grande de excitación con esa prodigiosa lengua, cuando con la ayuda de mi vecino mi perro me monta e inserta su pedazo de carne enorme dentro de mi de un solo empujón, sentí partirme en dos pero entre dolor placer y el perro que no paraba de dar embestidas tuve otro orgasmo entre gritos locos mientras algo caliente me llenaba toda por dentro, y lo sentía…