Vivo en un edificio de 5 plantas con acceso a la azotea, mi vivienda está en la cuarta planta, justo enfrente tengo un edificio muy pegado la verdad que tiene 5 plantas pero sin azotea.
Un día estando en bragas y sujetador en el lavadero al llegar de trabajar,noto como el único vecino que vive con su esposa en el quinto me observa a través de la cortina.
Desde su ventana puede ver el lavadero mi cocina y la habitación.
Yo soy Lisbeth y tengo 33 años y vivo con mi esposo. Tengo un cuerpo medudo casi de niña con dos pechos pequeños pero bien puesto.
Pues saber que mi vecino Matías me observaba me dio cierto morbo. Yo también desde joven soy mirones.
Matías tendrá unos 60 años y coincido en las tiendas de la calle, su mujer es de la misma edad aproximadamente y mientras el es barrigón y calvo ella es delgada con un cuerpo de joven.
No pegan vamos.
Una noche teniendo sexo con mi marido y estando las cortinas un poco abierta me pongo de cuatro patas justo mirando al frente.
Mi marido me da por detrás y observo la sombra de mi vecino que lo delata la farola sobre su ventana.
El no lo sabe pero percibo su mano moviéndose.
Tuve un poderoso orgasmo al sentirme observada.
Era verano, época para excibir y mirar, me paseaba en bragas por la casa y dejaba siempre la cortina algo separada y la ventana abierta para que mi admirador escuchara mis gemidos y pudiese pajearse como un niño.
A los días coincidí con su esposa y me dije como se lo harían, si gozaba o solo Matías tenía conmigo.
Y como siempre de curiosa se me ocurrió continuar con mi morbo.
Durante días esperé a ver que sus luces se apagaban y subía a la azotea con la excusa de ver las estrellas y coger aire.
Al bajar ya mi marido dormía como un bebé
Pasados varios días y estando yo por desistir tuve mi regalo.
Matías al ser último piso ni cortinas tenía pero no contaba conmigo de noche en la azotea.
Con una luz encendida estaba Matías comiendo chocho a su mujer desnuda,anda con mi viejo miron pensé.
Ella estaba muy bien, se le veía gozando y por el inmenso calor tener la ventana algo abierta se escuchaba sus gemidos.
Matías le daba claramente placer y sabía lo que hacía, fruto de la madurez no lo bruto de mi marido.
Mientras ella se corría el la penetraba fuerte con un dedo y con la otra mano le apretaba un gran pezon.
Yo estaba humeda y me acariciaba metiendo mi mano dentro del pantalón
El se acostó y ella empezó a comérselo la polla, desde mi perspectiva se veía que Matías cargaba una gran polla y gorda además.
Después de un rato ella la montó y empezó a cabalgar primer lento y después más profundo y rápido y cuando el tomó sus nalgas la levantó y empezó a bombear más fuerte vi que le metía y sacaba un dedo en el culo.
Eso me gusta mucho pero a mi marido le da cosa dice.
Ella gemia y yo también, nos corrimos los tres juntos y me fui a la cama asombrado con Matías y su mujer.
Tenía para las dos el señor mayor.
Yo seguía mostrando y dejando que me vea y con delicadeza fui cogiendo amistad con su mujer..
Pero esa es otra historia.