Hola, soy mujer y me casé con un hombre que es —o fue— travesti de clóset. Ahora lo es de tiempo completo, pues yo le ayudé a salir del clóset. Me encanta verla disfrutar su sexualidad.
En varias ocasiones le ayudo a vestirse muy sexy, igual que yo. Nos gusta salir con shorts muy cortos de licra, más bien los conocidos como cacheteros. Nos ponemos alguna blusita cortita, a él le pongo peluca y nos maquillamos. Cuando estamos en la calle nos besamos muy apasionadamente y vemos cómo nos miran las y los hombres y mujeres. Eso es divertido y en varias ocasiones hemos “pescado”, sobre todo mujeres, para hacer cositas ricas.
A mí Fer y a mí se nos marca muy bien tanto por delante como por atrás todo. Él parece una mujer de verdad, pues hasta se le parte como si tuviera vagina. Por eso, una vez una señora que venía con una chica de unos 22 años se nos acercaron, se presentaron y nos dijeron si podíamos darles nuestros números de celular, lo cual hicimos.
Más tarde nos llamó la chica de 22 años y nos propuso tomar café en su casa con el pretexto de que tenía un trabajo de la universidad y nos necesitaba a nosotras dos, “chicas lesbianas”, para un trabajo social o algo así. La cita sería a las 9 p. m. en su casa.
Nos arreglamos muy bien, maquilladas; mi Fer con una peluca rubia hermosa que le queda genial. Las dos con bodies de esos que son muy largos (o sea, la V sube mucho), además de ser transparentes, y de la parte de abajo las dos con unas diminutas minifaldas. Mi Fer tiene unas piernas hermosas y bien contorneadas. Encima nos pusimos unos abrigos largos para tapar un poco.
Cuando llegamos nos abrió la chica con beso y todo. Recuerdo que a mí el beso me lo dio de medio labio y eso me gustó mucho. Mi labial era de un rojo intenso y le quedó en su labio. Estando en la sala bajó la mamá de ella del segundo nivel. ¡Y vaya mamá! Qué señora: unos leggins blancos muy transparentes con una micro tanga hermosa, arriba una camiseta suelta y no llevaba sostén porque sus pezones grandes se le marcaban.
La chica dijo: —La verdad es que mi mamá tiene un sueño por cumplir y yo la voy a ayudar. Necesito de su ayuda.
Nosotras nos miramos y mi Fer dijo: —Tranquila, ¿cuál es el sueño o fantasía de tu madre?
Ella respondió: —Estar o tener sexo con otras dos mujeres.
A mí me dio risa y ella preguntó por qué. Le dije que mi Fer no era mujer, que en realidad es hombre. Se miraron y la mamá, Lucía (así se llama), le dijo a Fer: —Muéstreme, a ver, no creo.
Él se subió la minifalda, se corrió el body y ahí estaba su micropene lindo y escondido. A él no le mide más de 1 centímetro y si se le logra poner duro llega a caso 2 centímetros. Es divino. Bueno, ellas dos no lo podían creer.
La chica, Ximena, dijo que en realidad pensó que era mujer y ya, con la duda, me pidió que le mostrara si yo sí era mujer. Entre risas le mostré y le dije que lo sentíamos, pero el sueño de estar con dos mujeres no lo podíamos cumplir.
Pero Ximena misma dijo: —No importa, mi sueño es estar con un travesti. Acá podemos cumplir dos sueños: el de mi mamá, pues yo seré la otra mujer para ella, y tú y Fer mi fantasía.
Mi Fer le dijo: —Y una fantasía de nosotras es estar viendo un incesto real… ¿y qué mejor que entre madre e hija?
Ahora somos muy buenas amigas las cuatro y nos encanta salir a cumplir fantasías nuestras y las de unos cuantos más.
Espero que les haya gustado. 😊