Escuché entre gemidos, mi mano se acomodó en su débil y elegante cuello, apreté ligeramente, pero ella me pidió que lo hiciera con fuerza.
Una joven pudiente y educada debe ir a recoger un trabajo que le encomendaron sus padres en la carpintería, lugar donde pasan cosas que jamás hubiera imaginado
Apenas la besé, note que ella abría su boca, invitando a mi lengua a jugar con la suya, y así fue, nuestras lenguas se entrelazaron al ritmo de nuestra pasión.