Poesía sobre fetiche de globos
"Lo acerco, lo dejo rozar,
no los labios de la boca esta vez,
sino a ese lugar íntimo y húmedo
donde todo se vuelve más lento,..."
Como estaba de rodillas entre las dos literas no podía oponerme de ninguna forma a la violenta penetración que me infligieron desde atrás, a traición. Aunque a esas alturas estaba ya bastante húmeda sentí un gran dolor mientras su larga espada rasgaba la frágil barrera de mi virginidad.