Sin aire – La mamada que nos rompió a los dos
La más intensa que hemos escrito nunca.
De rodillas, sin prisa, con pausas que queman, suspiros que pesan y una garganta que no deja escapar ni un centímetro.
Esa en la que yo te obligo a beberte tu propia leche de mis dedos, te empujo el culo para que me folles la boca más profundo, y recordamos cu