Capítulo 5

«Ahh, no, no, por Dios, no,» suplicó Alma, retorciéndose en la cama. «Son tres nenas. No deberían hacer esto.»

Pero las chicas, decididas y excitadas, comenzaron a bajar la tanga de Alma, revelando su sexo húmedo y deseoso. Alma, con los ojos cerrados, gemía de placer y anticipación, lista para lo que vendría a continuación.

Mientras las chicas estaban en medio de su juego erótico, sacando la tanga de Alma, el timbre de la puerta sonó inesperadamente. Alma, con los ojos vendados y atada, se tensó al escuchar el sonido.

«Uhhh, ¿quién es?» preguntó Alma, con una mezcla de nerviosismo y excitación.

Sofi, rápida, se asomó por la ventana. «Nooo, es mi abuela. ¡Diosss, qué hacemos!» exclamó, con el pánico reflejado en su voz.

«¡Rápido, rápido!» dijo Alma, con urgencia. «¡Saquen las esposas, le saquen rápido las esposas y se pone un short y top rápido!»

Las chicas, con movimientos rápidos y coordinados, liberaron a Alma de las esposas y le ayudaron a ponerse un short y un top lo más rápido posible. Alma, aún con la respiración acelerada, se levantó y se dirigió a la puerta.

«Chicas, por favor, de esto a nadie,» suplicó Alma, con una mirada seria.

«No, no, vos tampoco, Alma. No vayas a decir nada,» respondieron las chicas, con la misma seriedad.

Alma asintió y, antes de abrir la puerta, se acercó a cada una de las chicas y les dio un beso apasionado en la boca, un beso que prometía más. Luego, les dio una nalgada a cada una, un gesto juguetón pero también de despedida.

«Miren, que otro día sigue el juego. No se van a salvar de mí,» dijo Alma, con una sonrisa pícara. «Hoy perdí, pero otro día ganaré yo.»

Con eso, Alma abrió la puerta y salió a recibir a la abuela de Sofi, dejando a las chicas en un estado de excitación y anticipación, sabiendo que su juego erótico continuaría en otro momento.

Esa misma noche, Alma no pudo resistir la tentación de hablar con Sofi por Instagram. «Todo bien, Sofi?» preguntó, con una voz suave y seductora.

«Sisi, mi abuela no se dio cuenta,» respondió Sofi, con un suspiro de alivio.

«Te gustó lo que hicimos hoy, Alma?» preguntó Sofi, con una mezcla de curiosidad y excitación.

«Ahhh, sí, pero no sé si hicimos bien. Tú eres la nieta de mi vecina, y eres una nena. Tu prima y amiga son dos putas, ja, ja, ja. Se aprovecharon de mí,» respondió Alma, con una risa traviesa.

«Ahh, Alma, pasa que eres muy caliente. Mis amigas no dejan de hablar de vos y tus tetas,» admitió Sofi, con una voz llena de deseo.

«Vos avisame cuando podemos volver, dalee, Sofii. Me gustaría que vengas vos sola también, si te animas. No me olvido de tus besos,» dijo Alma, con una promesa en su voz.

«Dale, Alma. Yo te aviso. Besooo,» respondió Sofi, con un emoji de beso, dejando a Alma con una sonrisa satisfecha y anticipación en su rostro.

pasaron los dias y sofi y las amigas en la escuela ya le habian hablado a todas de alma y sus tetas, y lo que le hicieron de atarlas, candy una jovencita de 19 años, recien explorando el sexo, amigas de las chicas mas grandes, siempre tuvo la fantasia de estar con una milf, asi como los videos porno, y le pregunta a sofi, sofii yo podria ir a conocerla, mmm no se candy eres una nena, alma se va a dar cuenta, no se que decir, pero si fue meli que tiene 18, y no se di cuenta, meli se las chupo me conto, no se no se, voy a hablar con alma y te cuento.

Pasaron los días, y en la escuela, Sofi y sus amigas ya le habían hablado a todas sobre Alma y sus enormes tetas, así como sobre el intenso juego erótico en el que la habían atado y explorado. La fama de Alma se extendía, y su reputación como una milf deseable crecía con cada susurro.

Candy, una jovencita de 19 años recién explorando el sexo, siempre había tenido la fantasía de estar con una milf, inspirada por los videos porno que había visto. Con curiosidad y deseo, se acercó a Sofi y le preguntó: «Sofi, ¿yo podría ir a conocerla?»

Sofi, dudando, respondió: «Mmm, no sé, Candy. Eres una nena. Alma se va a dar cuenta.»

«Pero si fue Meli, que tiene 18, y no se dio cuenta,» argumentó Candy, con una mezcla de esperanza y determinación. «Meli se las chupó, me contó.»

«No sé, no sé,» respondió Sofi, insegura. «Voy a hablar con Alma y te cuento.»

Candy, con el corazón acelerado y la mente llena de fantasías, esperó ansiosamente la respuesta de Sofi, soñando con el momento en que podría conocer a Alma y vivir su propia aventura erótica.

alma como pasaron varios dias le habla a sofi que era con la que tenia mas confianza, holaa sofii, todo bien? hace mucho no vienen , paso algo le pregunta , nono alma, pasa que mi abuela no me deja salir mucho, pero mañanaa se va de viaje y quedo el finde sola , van a venir meli y belen a casa, queres venir a la tarde noche, y jugamos a algo pero tranquilas,alma se puso contenta.

uhhh sisis mañana nos vemos, sofi no le nombro a candy, pero la idea era invitar a candy sin que alma sepa y cuando vaya a la casa ya este candy ahi, al otro dia alma se prepara para ir con un vestido suelto , una tanga abajo color negra, y un escote sin sosten, las tetas se movian solas, parecian vivas, llega alma a la casa de sofi, y las estaban esperando sofi,belen, meli y la nueva amiga candy de tan solo 19 años pero ya el cuerpo de adulta, ya tenia grandes tetas a su edad y buena cola.

holaaa alma pasa , no seas timida jaajaj sofi en broma la recibi, estamos con las chicas en el sofa, holaa dice alma , en cuanto se da cuenta que hay una amiga nueva, holaa a vos no te conozco , no me dijste nada sofi que eran 4, ahhh nono, pasa que candy vino recien, es una amiga del colegio vino a buscar algo pero ya se va, ahhh x mi no hay problema, pero es una nena cuanto tiene pregunta alma, tiene 18 parece menos pero tiene 20, ahh bueno, alma sabia que en el fondo podia tener menos, pero no dijo nada, en un moemnto alma le dice en el oido a sofi, no le abras dicho nada lo que me hicieron el otro dia, nono no dijo nada, candy la miraba de lejos con deseo, se le iban los ojos a las tetas de alma que sin duda se le sento al lado de candy, en el medio de candy y meli, vine candy hacete amiga, no muerdo ajajaja y la sento a upa de alma, candy toda roja no sabia que hacer tenia las tetas de alma en la cara, a 1 centimetro.

Alma, emocionada por la invitación de Sofi, se preparó con esmero para la visita. Se puso un vestido suelto y escotado, sin sostén, permitiendo que sus enormes pechos se movieran libremente, casi como si tuvieran vida propia. Debajo del vestido, una tanga negra completaba su atuendo, listo para cualquier eventualidad.

Llegó a la casa de Sofi, y allí la estaban esperando Sofi, Belén, Meli y, para su sorpresa, una nueva amiga: Candy. Alma, con una sonrisa pícara, saludó a todas.

«Holaaa, Alma. Pasa,» dijo Sofi, con una risa traviesa. «Estamos con las chicas en el sofá.»

«Holaa,» respondió Alma, notando inmediatamente la presencia de la nueva chica. «En cuanto se da cuenta que hay una amiga nueva. Holaa, a vos no te conozco. No me dijiste nada, Sofi, que eran cuatro.»

«Ahhh, no, no. Pasa que Candy vino recién. Es una amiga del colegio, vino a buscar algo, pero ya se va,» explicó Sofi, con una mirada cómplice.

«Ahh, por mí no hay problema. Pero es una nena. ¿Cuánto tiene?» preguntó Alma, curiosa.

«Tiene 19. Parece menos, pero tiene 20,» respondió Sofi, con una sonrisa.

Alma, sabiendo en el fondo que Candy podía tener menos, no dijo nada. En un momento, se acercó a Sofi y le susurró al oído: «No le abriste dicho nada de lo que me hicieron el otro día, ¿no?»

«No, no,» respondió Sofi, con una risa nerviosa.

Candy, desde su lugar en el sofá, miraba a Alma con deseo, sus ojos fijos en los pechos de la mujer mayor, que se movían con cada movimiento. Alma, notando la atención de Candy, decidió tomar el control de la situación.

«Ven, Candy. Hacete amiga. No muerdo, ja, ja, ja,» dijo Alma, con una sonrisa pícara, y la sentó a upa de ella, con Candy toda roja y sin saber qué hacer, sus tetas a solo un centímetro de la cara de Alma.

«Ahh, Candy, qué lindo tenerte aquí,» susurró Alma, con una voz suave y seductora. «Relájate, no te voy a morder. Solo quiero que te sientas cómoda.»

Candy, con el corazón acelerado y las mejillas ardiendo, asintió, incapaz de formar palabras. Alma, disfrutando de la incomodidad de la joven, comenzó a acariciar suavemente su cabello, sus dedos rozando ligeramente su cuello.

«Te gusta, ¿verdad, Candy?» preguntó Alma, con una sonrisa maliciosa. «Te gustan mis tetas, ¿no es así?»

Candy, sin poder mentir, asintió, sus ojos fijos en los pechos de Alma, que parecían invitarla a tocarlos.

«Ven, toca,» dijo Alma, tomando la mano de Candy y guiándola hacia sus pechos. «No te preocupes, no muerdo. Solo quiero que disfrutes.»

Candy, con manos temblorosas, comenzó a tocar los pechos de Alma, sintiendo su firmeza y calidez. Alma, cerrando los ojos, disfrutó del contacto, sus gemidos suaves llenando el aire.

«Ahh, Candy, qué rica se siente tu toque,» susurró Alma, con una voz llena de deseo. «Sigue, no te detengas.»

Mientras Candy exploraba los pechos de Alma, Sofi, Belén y Meli observaban, excitadas y ansiosas por unirse a la acción. Alma, notando su incomodidad, decidió incluir a todas.

«Chicas, ¿por qué no se unen?» sugirió Alma, con una sonrisa pícara. «Quiero que todas disfruten de esto.»

Sofi, Belén y Meli, sin dudar, se acercaron, sus manos y bocas explorando cada rincón del cuerpo de Alma, creando una sinfonía de placer y deseo que resonaba en toda la habitación.

«Ahh, chicas, qué rico se siente,» gemía Alma, perdida en un mar de sensaciones. «No paren, por favor, no paren.»

Y así, en un baile de pasión y lujuria, las cinco se perdieron en un mundo de placer, explorando sus cuerpos y sus deseos, sin restricciones ni vergüenzas, disfrutando de cada momento como si fuera el último.

Alma, recién llegada, se sentó al lado de Candy en el sofá, notando la incomodidad de la joven. «Ven, Candy. Hacete amiga. No muerdo, ja, ja, ja,» dijo Alma, con una sonrisa pícara, y la sentó a upa de ella. Candy, toda roja y sin saber qué hacer, se encontró con las tetas de Alma a solo un centímetro de su cara, su respiración acelerada y su corazón latiendo con fuerza.

Mientras Alma acariciaba suavemente el cabello y los brazos de Candy, las chicas se reían, disfrutando de la escena. «A que jugamos,» preguntó Sofi, con una mirada traviesa.

«Y si jugamos a las escondidas,» sugirió Meli, con una risa maliciosa.

«Ah, chicas, yo estoy grande para las escondidas,» respondió Alma, con una sonrisa.

«Dalee, Alma. Jugá con nosotras,» insistieron todas, emocionadas.

«Vos contás hasta 100 y nosotras nos escondemos. Si nos encontrás, después tenemos que cumplir una prenda que vos digas,» explicó Sofi, con una mirada pícara.

«Mmmm, dalee. Me gusta la idea,» aceptó Alma, con una sonrisa complice. «Bueno, voy a contar hasta 100. Empiezo. 1, 2, 3, 4…»

Las chicas, emocionadas, comenzaron a esconderse. Sofi, rápida y decidida, se dirigió al cuarto de su abuela y se escondió en el placar, atrás de la ropa, un lugar difícil de encontrar. Meli, por su parte, salió al jardín, donde había un depósito de cosas. Se metió debajo de una cama vieja, en un rincón oscuro donde no había luz. Belén, pensativa, decidió esconderse en el baño de servicio, en el sótano, detrás de la cortina de la ducha, un lugar fresco y húmedo.

Candy, nerviosa y sin saber dónde ir, corrió al lavadero y se agachó detrás de la lavadora, apagando la luz para pasar desapercibida. En ese momento, como si el destino lo hubiera planeado, se cortó la luz en toda la casa, sumiendo a Alma en una oscuridad total.

«Uhhh, ahora está más difícil,» murmuró Alma, con una mezcla de frustración y excitación. «Voy a buscar a las nenas…»

Con pasos suaves y decididos, Alma comenzó su búsqueda, explorando cada rincón de la casa, su mente llena de anticipación y deseo, sin saber qué sorpresas le depararía la oscuridad.

alma con la luz de la linterna del celular empieza a buscar, donde estan chicas grita, nadie contestaba, las chicas todas escondidas no daban señales, alma va para afuera y piensa, mmm y si una se metio en ese deposito todo viejo, no creo pero voy a ver, entra y estaba todo oscuro, aca no hay nadie dice alma, con la luz del celu, y se agacha y descubre a meli toda timida , ahh meli te encontre esta todo sucio aqui, ahhh mira tu top manchado, y alma aprovecha la situacion y le limpia con la mano pero le toca todas las tetas de meli, que estaban paradas , muy excitada meli al estar sola con alma ahi, ahh alma abrazame tengo miedo, dejame sentir tus tetas con las mias x favor, no decimos nada, alma la toma y la abraza tan fuerte que la tumba en la cama vieja que habia ahi, ahhh alma siii frotame toda , meli gemia de pasion , dejame tocarte las tetas, te las quiero devorar, alma le dice , rapido que nos pueden descubrir las chicas, meli le baja el vestido y le empieza a chupar las tetas de alma, tambien cocn la mano le toca el cculo abajo dela tanga, dejame chuparte el culo x favor, alma no pudo resistir y le dijo haceme lo que quieras, soy toda tuya meli, y meli le hizo de todo, le chupo abajo y arriba completa todo el cuerpo

Alma, con la luz de la linterna de su celular, comenzó a buscar a las chicas, gritando: «¿Dónde están, chicas?» Pero nadie contestaba. Las chicas, todas escondidas, no daban señales, disfrutando del juego y la anticipación.

Alma, decidida, salió al jardín y pensó: «Mmm, y si una se metió en ese depósito todo viejo. No creo, pero voy a ver.» Entró en el depósito, y todo estaba oscuro. «Aquí no hay nadie,» dijo Alma, con la luz del celular iluminando el espacio.

Se agachó y, de repente, descubrió a Meli, toda tímida, escondida debajo de una cama vieja. «Ahh, Meli, te encontré. Está todo sucio aquí,» comentó Alma, con una sonrisa pícara. «Ahhh, mira tu top manchado.»

Aprovechando la situación, Alma le limpió el top con la mano, pero en realidad, sus manos exploraron cada rincón de los pechos de Meli, que estaban parados, duros y excitados. Meli, al estar sola con Alma en ese lugar oscuro y abandonado, se sentía increíblemente caliente y deseosa.

«Ahh, Alma, abrazame. Tengo miedo,» suplicó Meli, con una voz temblorosa.

«Dejame sentir tus tetas con las mías, por favor,» añadió, con un susurro lleno de deseo.

«No digamos nada,» respondió Alma, tomando a Meli y abrazándola tan fuerte que la tumbó en la cama vieja que había allí.

«Ahh, Alma, síii. Frotame toda,» gimió Meli, perdida en la pasión del momento. «Dejame tocarte las tetas. Te las quiero devorar.»

«Rápido, que nos pueden descubrir las chicas,» susurró Alma, con urgencia.

Meli, sin dudar, le bajó el vestido a Alma y comenzó a chuparle los pechos con avidez, sus labios y lengua explorando cada rincón, cada curva. Al mismo tiempo, su mano se deslizó por debajo de la tanga de Alma, tocando su culo, apretando y masajeando con movimientos firmes y decididos.

«Dejame chuparte el culo, por favor,» suplicó Meli, con una voz llena de lujuria.

Alma, incapaz de resistirse, le dijo: «Haceme lo que quieras. Soy toda tuya, Meli.»

Y Meli, con una sonrisa malvada, comenzó a explorar cada rincón del cuerpo de Alma, chupando, lamiendo y besando desde abajo hasta arriba, devorándola completa, mientras Alma gemía de placer, perdida en un mar de sensaciones intensas y abrumadoras.

cuando terminan meli y alma se visten, y van para afuera, esto queda entrenostras meli, sisi alma obvio, alma sigue buscando a las demas chicas, esta vez va al sotano , aqui seguro hay alguien, se mete en el baño y belen no se contuvo y le dice aca estoy alma, belen se habia desnudado toda, se estaba duchando, y le dice a alma, me quieres bañar x favor, alma dijo x dentro, diosssss estas nenas me van a volver locaa, alma se saca toda la ropa y entra a duchar a belen, entre jabon y jabon en las tetas , belen le come la boca a lama la da vuelta la pone en 4 y le chupa todo el culo , alma hace lo mismo , las 2 terminan haciendo sexo oral en la ducha.

Continuara….

El encanto de Alma

El encanto de Alma IV