Aprendiendo de la vida

Hola, soy Elisa os voy a contar mi despertar al sexo real, para mí fue algo muy entrañable y maravilloso.

En verano al acabar el curso fui a pasar unos días a la casa de campo de unos tíos, ahí vivían además de ellos una prima de 22 años y un primo de 14.

Una de las costumbres de la casa era que después de comer todo el mundo se retiraba a hacer la siesta.

Yo me llevaba bien con mi primo, aunque tenía 17 años congeniábamos mucho.

A la hora de la siesta muchas veces nos juntábamos en mi cuarto o en el suyo para hablar y a veces confesarnos.

Un día de estos me dijo si quería ver algo que nunca había visto, pero debía guardarlo como un secreto.

Me avine a ello y le seguí, salimos de la casa y fuimos a una casona contigua abandonada, allí entramos y nos escondimos en la buhardilla, el sabía bien donde iba y donde se colocaba, aguardamos unos instantes y al momento entra una pareja joven, no me fije quienes eran porque abajo estaba un tanto oscuro y mis ojos aún no se habían acostumbrado a aquella luz tenue.

La pareja empieza a abrazarse y besarse acaloradamente, en determinados momentos parece una sola persona de apretados que está. De repente se separan y veo que empiezan a desvestirse apresuradamente pero sin soltarse la boca unidos en un largo beso, mi primo me susurra al oído que es su

Hermana y su novio y que vienen hay muchos días a hacer «la siesta».

Veo por el contorno de los cuerpos que el chico tiene el pene erecto y ella se lo coge con la mano mientras se lo masajea, el no para de besarle en los pechos, sube hasta sus labios y vuelve a descender.

La escena es muy excitante y noto mi cuerpo alterado, en un movimiento inconsciente mi mano roza la entrepierna de mi primo, que no aparta ojo del espectáculo, noto que su miembro también esta erecto, al querer separar mi mano noto que él me la coge y me la retiene encima del bulto de sus pantalones, una situación un tanto embarazosa para mí, intento de nuevo separar mi mano en eso que voy a perder el equilibrio y en lugar de apartarme me sujeto a su miembro, noto un calor que recorre mi cuerpo, no puedo decir nada para no delatarnos, recobro el equilibrio en eso que noto una mano que pasa debajo de mi falda y se detiene en mi braguita, que esta húmeda, este roce me excita aún más, es como si entrara en acción y pasara a formar parte de ese espectáculo.

Me quedo inmóvil y noto como unos dedos pugnan por entrar a través del borde de mi braguita, a partir de este momento no veo nada de lo que la otra pareja hace a unos metros de nosotros, solo noto esos dedos que han conseguido entrar en mi carne y como si nadaran en mis jugos se deslizan por toda mi rajita, ummmmm, que placer tan agradable, mientras estoy concentrada disfrutando del momento, noto que sus labios buscan los míos, accedo y me aferro a ellos por puro placer, casi los muerdo para descargar mi adrenalina, enseguida aflojo y accedo al jugueteo de lenguas, sus labios están húmedos y calientes, son carnosos y me excitan aún más.

Ya sin control masajeo exteriormente sus abultadas partes sensibles, busco algún agujero por donde mi mano pueda entrar y acariciar su carne, lo consigo, es la primera vez que toco un pene, mi mano temblorosa no consigue abarcarlo todo, también esta mojado, forcejeo un poco con su ropa para sacarlo al exterior, mientras abandono mi posición de cuclillas y apoyo mi culito en el suelo, la mano que tengo entre mis piernas lucha por intentarme bajar las braguitas, le ayudo porque solo no lo consigue, abandonada a él abro mis piernas, sin soltarle su pene un solo instante, noto esa sensación tan agradable como cuando me masturbo y suelto un leve gemido que es ahogado por sus ardientes labios, aprieto fuerte mis muslos con sus dedos dentro mientras gozo locamente el orgasmo que tengo, cuando acabo con mi goce, noto su mano sobre la mía y esta sobre su miembro, lo masajeamos rítmicamente acelerando por momentos hasta que noto que el también llega al orgasmo mientras bombea al suelo el semen que le sale por la punta.

Después de estos momentos alocados, respiramos profundamente a fin de serenarnos, miramos abajo y vemos que la pareja se ha ido sin darnos cuenta del hecho, nos rehacemos, arreglamos la ropa, el me da un lago y tierno beso, me coge de la mano y salimos al campo, le miro y no sé qué decirle, el hace lo mismo, ya hablaremos.

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