La protagonista se muda a un departamento con vista a la avenida. Eduardo la provoca pero se va con su novia. Ángel la “ayuda” con una caja de tangas, termina oliendo una y recibe una mamada en el baño. Luego presume la tanga frente a sus amigos mientras ella planea devorarlos a todos.
Eduardo la somete contra la pared, le escupe las tetas y ella, de rodillas, se traga su verga entera mientras él la insulta. Él se corre en su boca, ella lame hasta la última gota, y luego se va con su novia dejándola empapada y con la leche escurriéndole por el pecho.
Pepe le dice que escuchó sus gritos con Eduardo. La mira con descaro, le sugiere cortinas y la invita a la fiesta de Tony, el vecino de 18. Ella, empapada, mueve los muebles para que la cama quede frente a la ventana, imaginándose cómo va a devorarlos a todos.
Con la tanga roja al aire, ella se hace la dormida mientras Pepe y sus amigos la observan desde la ventana. Escucha cómo uno se corre imaginándosela, mientras ella goza en silencio con el coño empapado. Cuando recibe un mensaje de Eduardo, se levanta de golpe y los vecinos huyen asustados.