¿Querés que nos duchemos juntos? ¡Mmmmmm!
Me gusta esa idea, te meto a la ducha.
—¿Con o sin ropa? Ya cae el agua calentita… Mmmm.
Ya el agua calentita recorre tu cuerpo desde tu cabeza mientras yo te enjabono despacito.
¡Suspiro por tus caricias! Y recorro con el jabón tu cuello, tus hombros.
Parado desde atrás tuyo paso el jabón por tus pechos.
Mientras mis manos los presionan despacito desde atrás…
Mmmm, ¡se me eriza la piel!
Bajo por tu pancita, por tus caderas, toda enjabonada. Mis manos se deslizan por tu piel.
Desde atrás paso el jabón por tus nalgas… Mmmm.
Sssssssss.
Separando tus piernas y llegando hasta tu conchita.
Mientras una de mis manos aprieta tu pancita,
te beso la nuca, los hombros y bajo por tu espalda y el jabón acaricia tu conchita.
Susurrás:
—¡Me tenés sumamente entregada!
Paso mis dedos resbalosos por los labios de tu conchita mientras tu pancita se contrae y suspirás.
El agua se desliza calentita por tu cuerpo, mis dedos aprietan despacito tu clítoris.
Yo te tomo de la cabeza, tirando mis brazos hacia atrás y acaricio tu pelo.
Sssssssssss… mmmm.
Te das vuelta y yo de rodillas delante de ti llego a besar tus pechos, sintiendo tus pezones excitados, duritos… ¡Hay, mmm!
Me deleito con tus pezones mientras vos me los entregás, los dos juntitos, tomando tus pechos entre tus manos para que los dos estén en mi boca.
Levanto una de tus piernas por sobre mi hombro izquierdo.
Y las yemas de mis besos recorren los labios de tu conchita.
Me agacho más para poder lamer esos labios mojados.
Mientras vos con tu mano los separás para que yo pueda lamerte toda la conchita.
Mientras gimiendo me pedís que siga:
—SÍ, sí, así, mi vida, por favor, no pares…
—¡SÍIIII, así, mi vida, dale, no pares!!
Y mientras mis manos se aferran a tus nalgas, refriego mi cara sobre tu conchita.
Gemís y empezás a mover tus caderas que a estas alturas tienen vida propia, no las podés controlar.
La punta de mi lengua aprieta tu clítoris durito.
Y veo cómo se contrae tu pancita mientras gemís:
—Así, así, mi vida…
—Como me gusta que me la chupes… —y te agarrás fuerte de mi pelo.
Yo casi me meto bajo tuyo para que vos te muevas en un vaivén hasta gemir entrecortadamente de placer y anunciarme tu orgasmo.
—Ahí la tenés toda para vos, mi vida, toda mi lechita para vos…
Y yo desde abajo mirándote a los ojos,
cómo se mueve tu cuerpo, tu cara, tu expresión, tu boca abierta suspirando y tus ojos cerrados mientras gozás.
Veo cómo suspira tu nariz y tirás tu cabeza hacia atrás.
Tu conchita y tus piernas tiemblan sobre mi boca apenas terminás de gozar.
Me incorporo delante de ti mientras mis manos recorren cada milímetro de tu piel jabonosa.
Me mirás con picardía y comenzás a bajar besando mi piel hasta encontrarte con mi miembro muy duro y erguido.
Con tus manos en mis caderas solo hacés que la cabecita roce toda tu cara.
Mientras me mirás le pasás la lengua despacito y no dejás de mirarme.
Yo solo abro la boca, cierro mis ojos y te siento.
Apenas tus labios aprietan la cabecita y hacés que entre y salga de tu boca, solo la cabecita mientras tu lengua la acaricia.
Cada vez con más ritmo hasta sentir como te la metés toda dentro de tu boca.
Cuando la tenés bien adentro la dejás, no la movés y solo la lengua la aprieta dentro de tu boca para sentir cómo late dentro de tu boca.
Yo te miro y te exijo:
—SÍ, sí, chúpamela toda, mi vida…
—Así, así, así… qué hermoso como me la chupás…
Hasta que te aparto despacito que no quiero más sino acabo.
Te incorporo y te pongo de espalda mientras el agua cae sobre los dos.
Te inclino hacia adelante y yo detrás de ti acaricio tu piel, tu espalda.
Mis manos llegan a tus pechos.
Empujás despacito tu cola y sentís como la cabecita de mi miembro se apoya entre los labios de tu conchita calentita.
Sentís la cabecita y encorvas tu espalda mientras suspirás.
Empujás para sentir como penetra dentro tuyo, sentís ese calor.
Mis manos toman tus caderas mientras las tuyas en el borde de la bañera.
Te empujo tomando tus caderas y empieza a entrar y salir mi miembro. Sentís la cabecita cada vez que pasa por los labios de tu conchita.
Gemís y me gritás:
—Así, así, cógeme así…
Y yo detrás de ti sigo:
—¿Así te gusta que te coja? Tomala toda para vos…
Y empujás con fuerza hasta entregarme otro hermoso orgasmo.
Te siento suspirar por tu nariz con fuerza mientras tiembla todo tu cuerpo, lo siento en tu espalda.
Así como estás girás tu cabeza y me gemís:
—Pónemela en la colita ahora…
Paso despacito la cabeza de mi miembro sobre tu colita y apenitas aprieto para dejar que vos empujes, que vos hagas el trabajo.
Movés tus caderas, tu cola, vos misma la acomodás y vas haciendo que entre cada vez más hasta tenerla toda bien dentro tuyo.
Y yo empiezo mi vaivén tomándote de las caderas.
Gimiéndote:
—¿Así la querés?
—SÍ, sí —me decís—, dámela toda…
Y yo empujo todo mi miembro dentro tuyo.
Es un ritmo irrefrenable, entra y sale.
Siento como tu cola me aprieta el miembro.
Gemimos los dos de placer.
Hasta que te susurro:
—¿La querés ahora toda dentro de tu cola?
Girás tu cabeza y me respondés:
—SÍ, dame toda tu lechita… déjame sentir tu lechita calentita dentro de mi cola…
Y aprieto mis dientes, mi cuerpo se tensiona al máximo.
Tu cola siente mi miembro entrando y saliendo hasta que te digo:
—Ahí, ahí, ahí la tenés… es toda tuya, sentíla, sentíla…
Y me hacés gozar como nunca mientras vos con una de tus manos acaricias tu clítoris, mientras sentís todo mi miembro dentro de tu cola.
Tenés un terrible orgasmo.
Nos quedamos así apretaditos mientras el agua calentita sigue cayendo.
Siento un mareo por el trabajo hecho.
Los dos respiramos con dificultad.
Nos terminamos de bañar uno al otro
y calladitos, en silencio,
nos acostamos abrazaditos en cucharita.
Yo te beso los hombros y te susurro al oído:
—Sos hermosa… me encanta como me hacés gozar.