Despedida de solteros II

Despedida de solteros II

Tras separarse todos, Sergio se colocó enfrente de mi, mientras yo continuaba tumbada en el suelo.

Por un momento levanté la vista hacia la cama, pero pude observar como mi chico continuaba prácticamente inconsciente, yo le miraba como suplicándole: “me van a follar estos locos y tú ahí sin enterarte de nada…”

– Preciosa… – me dijo Sergio, haciendo una pausa.

Se arrodilló a mis pies. Me separó aún más las piernas, me agarró por las caderas y acercó mi coño hasta pegarlo a su sexo.

Me cogió por los tobillos y los colocó en cada uno de sus hombros.

Nuestros cuerpos parecían pegarse por el sudor.

Él de rodillas, yo tumbada con mis piernas a lo largo de su cuerpo y nuestros genitales en pleno contacto.

Colocó la punta de su polla en mi húmeda conchita y comenzó a acariciar con el glande mis labios vaginales.

Yo me moría de gusto, sin poder reprimir algún gemido, pero aún tuve fuerzas para resistirme diciendo:

– ¡ Por favor, no me la metas…!

Me sonrió de nuevo, sin hacer el menor caso de mis palabras, siguió con su polla arriba y abajo de mi caliente rajita. Cerré los ojos…

– ¡ Que coño más lindo tienes ! – comentó mientras su polla crecía en la entrada de mi sexo mojadito.

– ¡ No me la metas ! – insistí por si no me hubiera oído. Pero todo mi cuerpo deseaba ser penetrada y penetrada hasta la extenuación.

– ¿ Sabes ? – me contó – Tu novio Carlos, el que ahora está ahí totalmente grogui, ha estado follándose a mi futura mujer toda la tarde.

Abrí los ojos. Su cara sonriente resplandecía.

– ¿ Que ? – contesté confusa y sorprendida.

– Lo que oyes,… – continuó Sergio, colocando su falo en la entrada de mi cueva -…mientras tú estabas en la peluquería, él y Tomás han estado follándose y comiéndose a Rosa de todas las formas posibles, incluso metiéndosela los dos a la vez, uno por delante y otro por detrás… ¿ que te parece?

– ¿Como lo sabes? – pregunté algo incrédula.

– Les he estado vigilando toda la tarde y lo he visto con mis propios ojos.- me contestó.

Era increíble, me quedé un instante sorprendida, no sabía si era verdad ó mentira, sentí algo de rabia y celos.

El cachondeo que tenía era tan grande que aquellas palabras provocaron que yo me vengara.

De pronto le agarré por el culo y le apreté contra mí, notando como toda su polla entraba dentro de mí.

Necesitaba ser penetrada y no podía aguantar más. Poco a poco toda su verga se metió en mi coño.

Que sensación. El gusto era increíble, ya que todos me habían excitado muchísimo, pero tras oír las palabras de Sergio el gusto era aun mayor y sentía su polla contra las paredes de mi chochito, arrancándome frases de gusto que no podía ni controlar:

– ¡ Que bien me follas, cabrón ! – le decía. – ¡ Así, así, así, hasta dentro !, ¡ Quiero notarla entera dentro de mi !, ¡ fóllame, fóllame !…

Estaba totalmente ida en aquel maravilloso polvo. Él empezó a moverse dentro de mi coño con gran maestría, con un rítmico adentro y afuera, haciendo una paradita casi al final y colando toda su polla de golpe hasta el fondo en un intento por darme un trozo extra. La verdad es que follaba muy bien.

Los demás se limitaban a observar a distancia y a pajearse mientras observaban como Sergio y yo nos uníamos en un coito increíble.

El gusto me fue llegando más fuerte, incluso una vez, aún tuve tiempo de asomarme a ver la cama donde estaban Carlos y Tomás, que seguían igual, profundamente dormidos.

De pronto, en una de las fuertes embestidas, sentí como mi piel y mi cabello se erizaban, como mi cuerpo sudoroso se convulsionaba, como mi coñito se humedecía aún más, como de mi boca salían gritos y gemidos de extremo placer y como un intenso orgasmo recorría mi interior, mientras mordía mis labios y arañaba el culo y la espalda de aquel hombre.

Cerré los ojos e hice sentirme en aquel orgasmo por más tiempo apretando mi coño contra sus huevos.

Por mi cabeza pasaban las imágenes de todos los chicos sobándome y besándome y mi novio tirándose a Rosa.

Me corrí como pocas veces.

Sergio continuaba en el rítmico vaivén, haciendo su parada, y metiéndola después hasta el fondo, mirándome y sin borrar la sonrisa de su rostro.

El ritmo se fue acelerando hasta que de pronto noté como él cerraba los ojos y en una de sus fuertes metidas, su polla se tensó y se corrió dentro de mi , notando su semen caliente y potente.

Por un momento se quedó inmóvil. Me abrió las piernas, las dejó caer al suelo y se tiró sobre mí, besándome y juntando nuestras lenguas en su boca.

Todos seguían observándonos y masturbándose gracias a aquel polvo.

Unos segundos después Sergio se separó de mi y se quedó observándome, siempre con su bonita sonrisa y mirando mi cuerpo tendido en el suelo.

– ¡ Estas que triscas ! – me dijo.

Siguió observándome y sonriendo. Yo me quedé pensativa mirándole y algo me pasó por la cabeza:

– ¡ Ahora lo entiendo ! – salté de pronto – habéis organizado todo esto con toda la intención, para vengaros de Carlos, joderle bien y de paso joderme a mi.

Todos sonrieron y de alguna manera lo asintieron.

– Bueno, si tu le quieres llamar venganza – contestó Sergio – Carlos le ha hecho una buena despedida de soltera a mi novia y tu me la estás dando a mí. ¿no?

Me reí.

– ¡ Visto así ! – dije – . Yo lo he pasado muy bien. Espero que te haya gustado a ti…

– ¿A mi? – preguntó – ¡ he disfrutado como nunca !, pero… pasa una cosa.

– ¿Que ocurre?

– Pues… la fiesta no ha acabado. Tendrás que follar con todos. No se van a quedar con esa empalmada…

Me quedé mirándole, y sus palabras me gustaron, seguí sus órdenes, me sonrió y a partir de ahí continuó la fiesta-orgía de despedida de soltero.

Me dejé hacer de todo como si fuera la mayor puta.

Me pusieron a cuatro patas.

César colocó su polla junto a mi boca y sin tardar me la metí hasta el fondo de mi garganta.

Echó su cabeza hacia atrás y gozó como loco. Chema se colocó tras de mi, deseoso de follarme, puso la punta de su falo en mi chochito, al principio le costó algo colarla en mi chochito y al fin, poco a poco me penetró.

Lolo se puso bajo mi vientre tocándome y besándome las tetas, gozando como loco y dándome a mi mucho gusto también. Sergio me acariciaba la espalda y el pelo, supongo que agradeciéndome el polvo que habíamos echado minutos antes.

Las embestidas que me daba Chema por detrás eran bastante fuertes y mi coño se adaptaba bastante bien a su polla. La postura no le gustaba demasiado y decidió ponerse debajo mío porque según me dijo quería verme las tetas bailar al ritmo de un buen polvo.

Sergio se fue excitando de nuevo y también quiso ser el primero en encularme, y así como estaba, a cuatro patas, pasó su pene por mi vagina, recogiendo mis flujos y luego poco a poco fue acercando su polla a mi agujerito y mientras me acariciaba la espalda fue metiéndomela por el culo, haciéndome daño al principio y luego más y más gusto.

Chema que ya se situó debajo, logró penetrarme por delante, y casi al mismo ritmo empezaron a follarme uno por delante y otro por el culo con mucha fuerza.

Yo sentía algo de escozor y dolor, pero también mucho placer. Lolo, bastante excitado, metió su polla en mi boca y yo con mucha dulzura comencé a chuparle.

Era todo un enjambre de hombres comiéndose a una insaciable mujer.

Chema, sin dejar de decirme cosas bonitas y acelerando su ritmo, no pudo aguantar mucho tiempo y fue el primero en detener el ritmo, se corrió dentro de mi mientras me sobaba las tetas, lo que hizo que yo también me corriera, que en cadena hizo tener un orgasmo a Sergio soltando su leche dentro de mi culo y que a su vez llegando la vibración a Lolo se corrió dentro de mi boca, tragándome su leche que entraba en mi garganta a borbotones.

Sin apenas recuperarme César que estaba a la cola y deseoso de follarme, me cogió en volandas se sentó en una silla y me puso encima de su verga tiesa.

Mi coñito escocido recibió con gusto a aquel tronco y empecé a subir y a bajar por toda su longitud. César prefería follarme él solo, además los otros estaban bastante cansados por el momento.

Me agarraba por el culo y hacía subir mi coño hasta la puntita de su glande y luego me soltaba, lo que hacía que todo mi cuerpo cayera sobre aquella dura polla.

Una y otra vez me metía su pene, notando como chocaban sus huevos en la entrada de mi rajita.

Debido a la gran excitación y a mis grititos de gusto y de mis frases de aliento, César no tardó en correrse dentro de mi.

Se quedo un rato con los ojos cerrados y luego me besó con ganas.

Era increíble el gusto y la excitación que yo seguía sintiendo a pesar de haberme corrido varias veces y de haber complacido a aquellos chicos, que a pesar del alcohol, estaban en plena forma y parecía que querían más.

Eché un nuevo vistazo a la cama, pero mi Carlos como si nada.

Luego sin tardar me colocaron en el aparador y me follaban, me enculaban, me metían sus pollas en la boca, me sobaban, me chupaban, me mordían. Se apartaban unos a otros diciendo “ahora me toca a mi” e iban pasando por mi chochito una y otra polla sin parar. ¡ Que gusto ! Es una sensación alucinante.

Cuando me intentaba recuperar, volvían a follarme una y otra vez, haciéndome sentir orgasmo tras orgasmo, sin dejar de chupetearme y besarme por todo el cuerpo.

No había un centímetro de mi sin tocar.

Nunca hasta entonces había sido devorada de aquella forma por esos cuatro hombres, que se quedaron completamente satisfechos y me hicieron sentir muchísimo placer.

Todo aquello duró varias horas, hasta el punto de que empezaba a amanecer, nos duchamos, bueno mejor dicho, entre todos me ducharon, me follaron alguna otra vez, aunque ya casi los pobres no podían.

Ellos se vistieron, lograron llevarse a Tomás a su habitación, yo me puse un camisón y me metí en la cama junto a Carlos, pues la noche había sido agotadora y me dolía todo el cuerpo.

A la mañana siguiente, Carlos y yo nos confesamos mutuamente nuestras historias que incluso ahora recordamos de vez en cuando, sin reproches, ya que respetamos que cada uno pueda hacer lo que quiera en cuanto al sexo se refiere.

Creo que eso nos ha hecho ser más felices y estar más unidos.

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