Estuvo de pelos

Estuvo de pelos

Por razones de mi trabajo debo viajar constantemente a grandes y pequeñas ciudades. Trabajo de 8 de la mañana a 6 de la tarde y alrededor de las 7 P.M. llego a los hoteles.

Eventualmente debo hacer algunos ajustes a las actividades para el día siguiente, pero por lo general, me doy un baño, me cambio de ropa, salgo a dar un paseo y termino en un bar para degustar una copa y observar a los parroquianos.

Habitualmente establezco comunicación con la persona más próxima y mientras tanto sondeo sus reacciones; si veo la oportunidad, de algún modo encamino el diálogo al tema de sexualidad y empiezo a cuestionar sobre las experiencias al respecto… conforme veo la vía abierta… pregunto la opinión sobre relaciones gay, intencionales o accidentales o fortuitas.

En algunas ocasiones, consigo una confidencia y si el espécimen me agrada, me lo llevo al hotel y practico sexo seguro…

Soy muy cuidadoso en este sentido y debemos serlo todos.

Una ocasión reciente, mi búsqueda en el bar fue infructuosa.

Terminé por llevarme unas cervezas al hotel.

Llegué, me desnudé… me encanta andar en bolas por las habitaciones… abrí una lata de cerveza, me puse a ver TV, moviendo los canales sin ton ni son…

Vi una película pornogay en cable que me hizo ponerme a 1000.

Mi calentura me llevaba inexorablemente a una buena masturbada…

El TV. dejó de funcionar de súbito, hablé a la administración y me prometieron de inmediato la visita de un técnico de mantenimiento.

Me até una toalla a las caderas y esperé.

No pasó mucho tiempo y escuché leves toquidos a la puerta.

Abrí y era un muchachote de unos 30 años, alto, pelo casi al rape, camisola abierta hasta el segundo botón con una pelambre que le oscurecía el pecho y sus rizos asomaban en la base del cuello.

Aquel hombrón me preguntó qué había pasado con el aparato, le expliqué y puso manos a la obra. En menos de dos minutos dejó el artefacto funcionando.

Se volvió a verme cuando le dije gracias.

Entonces me comentó como al descuido: «Caray, que vida se dan los huéspedes», -«se vé usted muy cómodo…. siempre he pensado en andar así algún día…-. «¿Me permite pasar a su baño?» y ante mi aceptación fue a pararse frente al inodoro…. desde mi posición un gran espejo reflejaba su figura a tres tercios cerrado, como se dice en teatro….. abrió su pantalón y lo dejó caer hasta las rodillas…. levantó su camisa muy por encima de sus caderas y entonces pude ver un lindo par de nalgas o cachas muy peludas, igual las piernas… mi calentura subió al límite máximo….. él siguió hablando y dijo: «Casi me meaba, cuando me dieron la orden de venir a ver su TV» El chorro de orina cesó y las sacudidas fueron más de tres, lo que me hizo concebir esperanzas.

En efecto, se volvió de modo que pude observar su gran paquete: una gran verga sin circuncidar pero exhibiendo el rico glande rosado y palpitante.

Presentaba una semierección y cuando dio unos pasos, rebotaba sobre unas hermosas bolas peludas…. terminó de sacudirse y comentó mientras cerraba su pantalón y dejaba totalmente abierta la camisa: «La cheve se vé rica….» Yo entonces le dije: -«¿Tienes problema si tomas una?» y me contestó: «No está mi jefe, ya es noche, a lo mejor sí le acepto una», acto seguido viendo mi ademán de invitación, destapó una lata…

Yo me senté en la alfombra y al hacerlo, se cayó mi toalla dejando ver mi tremenda erección. Comentó: «Qué rico sería estar sin ropa».

Le dije: «Quizá si mientras tomas la cerveza puedas sentir esa ricura»

Dicho esto, se despojó de su ropa y para entonces, ya su erección era descomunal.

No tenía una cinta a la mano, pero no eran menos de 20 cm.

Es una delicia que siempre tengo oportunidad de conocer grandes vergas, como que las olfateo….. por eso me encantan… son riquísimas.

Le dije en son de broma: «Te lo cambio». Me contestó: «No es muy cómodo, pesa mucho… tóquelo». Y lo hice…casi suelto mi carga viril… era una piel tersa, un glande suavecito y esponjado… unos huevos que se escondían entre una mata de excitantes pelos.

Cuando él sintió mi mano en su intimidad, tembló y suspiró… acto seguido, me tomó por la nuca y me indicó el camino: su gran paquete aguardaba mi caliente boca…

Qué rica mamada le propiné… Sin dejar de presionar mi cabeza sobre su rica verga, se fue levantando y yo siguiéndolo… subimos a la cama, tomamos posición de 69 y ha sido una ricura sentir su caliente boca sobre mi verga… luego nos fuimos a los huevos, después a los agujeros del culo y los jadeos no se hicieron esperar… hábilmente me fue moviendo de modo que acabé en posición supina sobre el borde de la cama y él se paró justo con su trunca apuntando a mi hoyo privado… escupió en la entrada de mi culo que ya lo esperaba ansioso y de una sola embestida me dejó ir todo su trozo…

Fue fabuloso… un dolor placer combinados me invadieron, los movimientos fueron acompasados y rítmicos al principio, agresivos después, él me golpeaba con la palma de ambas manos las nalgas y yo deseaba que aquello no terminara nunca… fue una cogida estupenda… finalmente, soltó ardientes chorros que sentí en lo más profundo de mi intestino…

Hablaba como loco y decía cosas respecto a que hacia mucho no se había comido un culo tan rico, a que quería repetir muchas veces la experiencia… posteriormente se retiró con el atacante vencido, es decir, su verga colgando ya sin energía…

Nos metimos bajo la ducha, nos enjabonamos y aseamos con cuidado y de nuevo bajo la ducha me ensartó su gran verga, abriéndome el culo enérgicamente, pero esta vez lubricado previamente con jabón de tocador…

Es otra sensación… pero increíblemente placentera… de nuevo el baño y… suena el teléfono… salgo apresurado a contestar y me preguntan por el técnico… les digo que acaba de salir…

Él sale, se viste rápidamente, tuvo cuidado de no mojarse el pelo….. me promete volver…

Pasa una hora y regresa, trae cervezas, trae una bolsa con algo, descubre su cargamento y me muestra una larguísima verga de goma de dos cabezas, un grosor aproximadamente de 16 cm. de circunferencia… ambos las mamamos, nos acomodamos frente a frente en la cama y empezamos a penetrarnos cada cual con una punta… no logramos meternos toda la extensión, pero faltó muy poco. Jamás había hecho eso… nos desencajamos, nos acercamos, nos besamos y sin tocarnos los sexos soltamos al unísono sendos chorros de esperma caliente…

Una cogida directa más y me pide que sea yo quien le penetre.

Fue espléndido al cederme su culo en toda su plenitud y finalmente, se retira.

Tuvimos otros dos deliciosos encuentros, pero como todo principio tiene un final, yo tuve que volver a mi ciudad.

No he vuelto por allá y no tuve la precaución de preguntarle su nombre, sólo le llamaba Chiquito.

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