Mi nombre es “Leono”, soy un chavo de 31 años casado, pero con muchas ansias de tener intimidad con chicas menores que yo, así que todo contacto con ellas empieza mi lucha, para que una de estas acepte tener relaciones con alguien casado pues es prácticamente nula, pero comencé diciéndole que podría hacer con ella y fue así:

Describía un poblado el cual está enclavado en la montaña, el frío y la neblina son constantes en estos lugares, yo pasaba por ella a su trabajo y en mi camioneta nos apartábamos en un paraje con árboles y una oscuridad impresionante, el estéreo tocaba la canción de Arjona de “también es mi primera vez”, empiezo tocándola por la mano y acercándome a su cara para darle un gran beso, ella corresponde con cierta timidez dejándose llevar por el momento, mis manos diestras toman por rehén su cintura y corrí mi mano hacia arriba hasta llegar a sus bubis, era obvio que la excitación en ambos era notoria, los vidrios de la camioneta estaban empañados, ella tomó también la iniciativa y comenzó a desabrochar mi camisa, al poco rato ya estaba desnudo de la Cintura para arriba y en ella solo había alcanzado a desfajar su blusa y demás.

Ella se sintió incomoda y me pidió que parara, talvez era una oportunidad que no podía desaprovechar así que encendí la camioneta y me dirigí sin preguntar a una casa de un amigo que me había prestado su departamento.

Al llegar me baje primero y abrí la casa ella espero atenta a lo que sucedía una vez que estuve dentro y cerciorarme de que no había nadie regrese por ella y tomándola de la mano la invite a pasar, la sala estaba acogedora en realidad veníamos muy abrigados por el frío que hacía así que nos quitamos las chamarras y las dejamos sobre el sillón, tomándola de la mano nos dirigimos a la recamara, estando ahí nos sentamos en el borde de la cama y comenzamos a besarnos de pronto ambos sentimos frío y nos cobijamos tal cual vestidos como íbamos, ella levantó las cobijas de tal manera que quedamos todos cubiertos en la totalidad, de pronto ese frío que teníamos se convirtió en calor y comenzamos a despojarnos de nuestras ropas, ella quitó los botones de mi camisa y yo su blusa y su sostén, estábamos ya a flor de piel de la cintura para arriba, los besos eran interrumpidos y la respiración onda y pausada, ella me indico que el cinturón de mi pantalón el lastimaba y a mí los botones de su pantalón me parecían fríos así que decidimos quitarnos los pantalones los cuales quedaron hechos bola en los pies de cada uno de nosotros.

Tome la iniciativa y me subí en ella y comencé un movimiento que le hizo pensar en cual rico seria el que la penetrara, pero no era lo que buscaba, estaba disfrutando tanto como ella el momento, pero ella también quería su turno y en un movimiento quede debajo de ella, situación que aproveche para meter mi mano bajo su pantaleta y agarrarme fuertemente de sus pompas, mis manos no eran lo suficientemente grandes para abarcarlas por lo que mis dedos quedaban clavados a la mitad de ellas, el rocé de sus bubis en mi pecho, el sudor de nuestros cuerpos hacían un aroma muy especial, mis manos solo alcanzaron a bajar sus calzones hasta poco más arriba de la rodilla y con mi pie diestramente los hice bajar en su totalidad y ahí la tenía ya totalmente Encuerada, ella no quiso quedarse así y comenzó a bajar mi calzón pero algo se le dificultaba por lo que tuve que levantar mi cadera para que lo hiciera, en ese momento quedo expuesto mi miembro erecto a mil y con ella tocando cada parte de mí.

Con gran destreza, abrió sus piernitas y mi miembro se encontraba atrapado en medio de ella, embriagada por la lujuria comenzó un movimiento de arriba hacia abajo, no existía penetración nuestros besos eran interminables y mi placer iba subiendo de tono, cuando sentí desfallecer pedí parara, pero mis suplicas parecían no importarle sus movimientos no cesaban parecía incansable, volví a suplicar que parara pero lejos de hacer eso arrecio sus movimientos cuando de pronto un grito de placer salió de mi aaahhhhhhh y de mi miembro un chorro de leche caliente, voltee a verla y en sus ojos apareció un semblante de satisfacción, me dio un beso y me dijo un te quiero y con ello abrazados tal cual habíamos quedado nos dormimos, lo que paso después al despertar será otra historia.