Capítulo 7

A principios del 2023, precisamente el día 5, me llamaron del pueblo para que fuera a firmas unos papeles, los cuales eran importantes, y que tenía que resolver en urgencia, yo dije que, que al otro día viajaría al pueblo de nuevo, estaba arreglando mis cosas personales, cuando me acordé de karla, pensé por un momento con serenidad, tenía que olvidar lo pasado, tenía que soltar esas cosas tan oscuras y perversas, pero la obsesión y lujuria me segaron por segunda vez, tomé mi teléfono, y con la tentación al máximo, mandé mensaje a karla con lujuria diciéndole “wey, voy para allá mañana, que te parece si me muestras es traje exótico” ella tardó en contestar, yo tranquilamente empacaba mis cosas, pero mi corazón latía al mil, con una sensación extraordinaria por la adrenalina de saber la respuesta de karla, ella contestó como a los 30 min. la respuesta fue simple y contundente, “si, estaré preparada, a qué hora llegas” yo con una sonrisa en mi rostro, conteste de inmediato, “llego en la tarde, como a las 5” ok ella contestó, esa noche me imagine con exageración lo que ocurriría al día siguiente.

Al despertar desayuné con entusiasmo, me despedí de la familia, y me dirigí a esperar el autobús, era un viaje un poco largo con duración de tres horas y media, antes de embarcar en el autobús, tomé un desvió hacia a la farmacia, compre un paquete de condones, un frasco de lubricante, y un gel estimulante, ya llevaba mi plan ello a la perfección, solo faltaba ella y la disposición, me subí al autobús y comentó el viaje, llegue a mi pueblo a las 6 de la tarde, con la calentura al cien, me bañe, me afeite con extrema profundidad, le mandé un mensaje a karla, preguntándole si ella estaba lista, a lo que ella contestó, “si, ya estoy preparada” perfecto dije en mi cabeza, listo para lo que me esperaba, llegué a casa de mi abuela victoria, me acerque con entusiasmo y alegría, “abue, como esta, como ha estado” mi abuela victoria muy contenta, me abrazo como si no hubiera estado en años o décadas, ella siempre me animaba, se alegraba de mí, me consentía, daba la vida por mí, yo en cambio la apreciaba pero a veces me sentía sobreprotegido por ella, y sus consejos tan directos, por consecuente dije una frase tan sutil, “y karla, donde anda” mi abuela victoria contestó sin titubeos, está en su casa, está sola, tú tía mariana aun no llega, anda trabajando” aaaa ok dije con normalidad, “voy a ir a verla, ahorita vengo” le dije a mi abuela victoria, me dirigí a la casa de mi tía, donde estaba karla, ella estaba sentada en una pose sensual, una pierna entre cruzada con la otra, ella delgada, morena ,buen cuerpo, vestía una blusa negra y un pantalón de mezclilla, le dije con una sonrisa llena de lujuria en la cara, “holaaaaaaa, ya o que” ella me miró fijamente y con una expresión de alegría me respondió, “ya” dándome un beso en la boca, la empujé un poco más hacia la habitación, abrazándola de la cintura y acercándola hacia mí, ella colocó con suavidad sus brazos en mi cuello, acercamos nuestras caras y sucedió, estrellamos nuestros labios enredando las lenguas en una ola candente, unos besos apasionados que parecían eternos, sentimos una sensación de calor en la boca, y entre más caliente era la sensación más nos besábamos con locura, besándola la conduje hasta la cama, enrollados en una ola de sensualidad nos posamos sobre las sábanas blancas, el sentimiento ya no era nuevo, tampoco primerizo, sabíamos lo que nos gustaba, lo que nos apasionaba, lo que despertaba el deseo prohibido desde lo más profundo de nuestro ser, despacio fui bajando mis labios, los coloqué en su cuello, en su mejilla, poco a poco, despertaba dentro de ella, ese ser supremo de la diosa afrodita, el ser que dejo salir en el viaje a Cancún, el calor que radiabamos los dos era intenso, cadente, y primitivo, ella despacio dejaba salir sus deseos carnales, se desprendía lentamente de una personalidad que no le correspondía, dos seres llenos de pasión, lujuria, perversidad, deseo prohibido, y llenos de emoción por lo nuevo, se conocían a modo anatómico, las cosas se pusieron más candentes e intensas, ella desabrocho su blusa y la dejo caer, dejando su abdomen al descubierto, con sus manos me quitó la camisa, entregándonos mutuamente al calor del momento, quité su brasier y con mis labios bese sus pequeños pero hermosos atributos, besé cuidadosamente sus pezones, el éxtasis del momento aumento las cosas, la sensibilidad con cada lamida aumentaba, su piel tersa y suave se sucumbía ante el arte que hacía con mi lengua, baje el pantalón con cada mordisco que daba, quité su ropa interior con mi boca, de nueva cuenta comencé a sustraer los jugos de la pasión, llevé la sensibilidad de su área a los límites permitidos, el calor era extremadamente intenso, un mar de erotismo inmenso, con mi lengua abría el camino hacia la intimidad, ella se expresaba de manera candente, gemidos muy leves, pero gustosos, los gemidos aumentaban con cada paso que daba, sus piernas temblaban plácidamente, en el momento gusto llegué hasta el alma de los gemidos y placer, comencé con movimientos ligeramente leves con mi lengua, poco a poco los movimientos fueron en aumento al igual que la intensidad, ella comenzaba a viajar en un mundo de estrellas, ilusiones, y sensaciones fantásticamente placenteras, ella sentía como un mundo nuevo iba descubriendo al paso que yo intensificaba la situación, ella no lo soportó más, era demasiado el placer , el calor que irradiábamos era tan grande que dio paso a un mar fascinante, su néctar brotaba a chorros de entre sus piernas, un rio que desbordaba incontrolablemente, ella soltó un gemido alto, candente, y lleno de placer.

Al soltar sus jugos afrodisiacos, cambiamos de posición , ella se levantó de la cama, y aun escurriendo se arrodilló ante mí, empezó con una felación extraordinaria, una felación que me erizó la piel, olas de placer enrollaron mi cuerpo, mi miembro templaba con el rose de su lengua, cada toque, cada movimiento que hacía con ella, seguía y seguía con su mano lo agarró e hizo movimiento leves y suaves, yo con la testosterona en los cielos, y una sensación extremadamente fascinante, sus labios cálidos se envolvían en mí , ella hacía que se me estremeciera hasta los huesos y todo el cuerpo, su saliva caliente envolvía mi ser, en un momento sin poder aguantar más, un chorro salió disparado de mí, cayendo y empapando la cara de Karla por completo , caí en una satisfacción tremenda, ella dejo que mi ser resbalará por su garganta dejando que solo su cara quedará empapada, ella siguió haciéndome una felación con mucho entusiasmó.

Mi oscura decisión

Mi oscura decisión VI: Las nuevas calenturas Mi oscura decisión VIII: La tragedia