Hola amigos le contare un pequeño secreto de mi vida íntima y de mi esposa.
Ella es más joven que yo y un poco más caliente. Su nombre es Ana, es una mujer gordita, bajita, pero tiene unas tetas que son enormes y tremendas, además tiene un culo bien carnoso.
El caso es que mi esposa es de este tipo de mujeres que no puede beber, porque no tiene aguante. Desde que bebe se pone floja de las piernas y cuando cae en la cama es como una piedra, ni una bomba atómica la despierta.
Salimos para una fiesta de un amigo mío de la infancia, Javier, que con el paso de los años se terminó haciendo amigo de ambos, y nos quedaríamos a dormir allá, porque era muy lejos la distancia de nuestra casa, entonces ya habíamos arreglado de antemano que nos quedaríamos a pasar la noche en su casa, que afortunadamente es muy grande y cuenta con muchas habitaciones.
Ella bebió como loca esa noche, pues me dijo que disfrutaría porque no teníamos que viajar y yo acepte, ella disfruto como no hacía en mucho tiempo, la verdad que a veces es complicado no poder beber por miedo a que se quede dormida.
La fiesta termino, y nuestro amigo nos mostró la habitación donde dormiríamos. Eran como las 2 de la mañana, ella no podía ni caminar y estaba ya casi dormida.
Mi fantasía fue siempre, verla con otro hombre y se lo había comentado a mi amigo en otras ocasiones, pero sin pasar a mayores, solo como un comentario al pasar.
Esa noche, él me comento que ella estaba más buena desde la última vez que nos habíamos visto, lo cierto es que al vivir tan lejos, a veces pasan varios meses sin vernos, y la última vez que nos habíamos visto en este caso, había sido hacía casi 2 años ya.
Yo aproveché y le dije que también con el tiempo se había vuelto más puta, él encontró extraño eso y no le dijo alegremente. Duramos como media hora más bebiendo, él y yo totalmente solos en la casa, y le volví a comentar lo de mi fantasía de verla con otro, él pensó que la otra vez yo se lo había dicho medio en broma, lo cual yo le dije que no, que era una fantasía que tenía desde hacía tiempo ya, y le dije además que era hoy o nunca el momento para cumplirla.
Él se rio a carcajadas y creía que era uno de mis juegos y no me creía, así que le dije ven conmigo que te quiero mostrar algo.
Entramos a la habitación y ella estaba como una piedra de dormida y él tenía miedo de tocarla.
Javier: ¿Qué pasa si despierta?
Yo: No, ella jamás despierta después de beber tanto, así que puedes cogértela con toda confianza y sin ningún miedo.
Entonces Javier la desnudó y yo solo miraba desde la distancia, no me perdía ni un momento, él estaba como loco, le mamaba la conchita y las tremendas tetas que tiene Ana, como si su vida dependiera de ello.
Javier: No te enojes amigo, pero no sabes las ganas que tuvo de chuparle las tetas… desde que me la presentaste.
Yo: No pasa nada, de hecho, es algo que me excita, verte chupándoselas ahora me da mucho morbo.
Javier: Desde que la conocí soñé con este momento, y debo confesarte que más de una vez me masturbé imaginándome entre sus tetas.
Yo: No sabes lo que me calienta escuchar esa confesión.
Mi amigo le chupaba las enormes tetas con desesperación y rapidez, y no duro mucho en subirse sobre ella y comenzar a penetrarla, yo le dije que no se preocupe por nada, que podía llenarla de leche por donde quisiera, ya que ella se cuidaba tomando pastillas.
Él la sometió como quiso durante unos minutos, y casi al momento de venirse se aguantó y la volteó, y la penetro por el ano, cosa que no le resultó muy difícil, ya que yo se lo había hecho por ahí muchas veces.
Él terminó pronto y le llenó su colita de leche, se bajó y yo me subí y acabe rápidamente en su vagina, realmente estábamos los dos cansados.
Descansamos un poco y volvimos a la carga, lo hicimos como tres veces cada uno y finalmente nos acostamos a dormís, tremendamente exhaustos.
Al día siguiente Ana se levantó con un fuerte dolor de cabeza, de vagina y de ano, me preguntó que había pasado la noche anterior y yo le dije que la disfruté toda la noche, que yo se lo hice una y otra vez hasta el cansancio y ella me miro con cara de no te creo, y me pregunto de donde había salido tanto semen, a lo que le dije que estaba muy excitado.
Desde aquella noche habían pasado unas tres semanas, y ella cada vez que lo hacíamos me decía, dame como el día de la fiesta, y yo acababa más rápido para mi desgracia por la excitación de recordar precisamente esa noche, mi amigo sobre ella, cogiéndola como si no hubiera un mañana, y prendido a sus enormes tetas.
Nuestro amigo me dijo que haría otra fiesta, pues su hermano cumpliría años, tenía 17 y cumplirá 18, y por supuesto que Ana y yo estábamos invitados, de inmediato ella dijo que si, y yo me sentía a mil con solo pensar que había la oportunidad de repetir aquella gloriosa noche.
El día llego finalmente, y fuimos a la fiesta, ésta fue bastante parecida a la anterior, solo que los invitados eran distintos, pues esta vez el cumpleañero era su hermano, Ana estaba igual o peor que la otra vez, asi que la llevé al cuarto y la recosté en la cama.
Me fui para la sala y allí estaba mi amigo y su hermano, Javier me pidió que de regalo de cumpleaños dejara que su hermano se cogiera a mi novia y yo encantado accedí.
Los tres entramos al cuarto y empezamos a denudarla sin ninguna precaución, pues vimos que ella bebió más que la otra vez, le mamamos bien sus hermosas tetas entre los tres, luego la penetro el cumpleañero primero, después mi amigo, y finalmente yo.
Así lo hicimos como dos veces cada uno, y cuando todos terminamos, cada uno se fue para su cuarto.
Yo me tire a un lado de ella, todavía tenía el pene un poca erecto por la excitación de lo ocurrido, cuando de repente siento su mano que me agarra el pene y me dice al oído:
Ana: Ah, esto fue lo que paso la otra vez ¿cierto?
Me quede frio, al parecer ella se estaba haciendo la dormida, y aguanto callada todo lo que le hicimos. Al parecer esta vez no había tomado casi nada, fue todo un acting de ella, y todos se lo creímos.
Para mi sorpresa, ella se me subió encima y empezó a cabalgarme con muchas ganas y con su vagina llena de semen de todos los que la habíamos penetrado apenas un rato antes, se movía duro, estaba como poseída, y finalmente llegamos al orgasmo casi al mismo tiempo… Luego nos quedamos dormidos.
A la mañana siguiente me desperté y Ana no estaba, creí que estaba en el baño y fui allá a buscarla, pero no estaba, de repente escuche unos gritos y gemidos en el cuarto de mi amigo y cuando llegue estaba ella haciendo un trio con ellos dos, el hermano mayor y el menor, yo no me quede y me uní.
Lo primero que vi fue supremo, ni bien entré en la habitación, la vi a Ana arrodillada en la cama, delante de ella estaba mi amigo Javier. Ana le estaba chupando la pija, y parecían estar disfrutándolo los dos. Atrás de mi esposa, estaba el hermano de Javier, y la tenía tomada de la cintura a mi esposa, clavándosela con una velocidad moderada.
Las tetas de Ana se movían al compás de las estocadas de su nuevo macho joven, mientras que su otro macho aprovechaba ese movimiento para cogérsela por la boca a mi esposa. Era una visión sencillamente única de mi esposa, siendo pervertida por los hermanos.
Ya desnudo y con la pija parada, me acerqué a ellos, Ana se sacó la pija de Javier de la boca y me miró fijo a los ojos, mientras me decía.
Ana: Anoche fui yo quien simuló estar borracha y dormida, mientras ustedes me cogían a mi… hoy vas a ser vos el que se quede quieto, pero sentado en aquella silla – señalando una silla que estaba en el vértice de la habitación, a unos 2 metros de donde estaban ellos – y vas a mirar como estos dos machos me hacen su puta, y hacen conmigo lo que ellos quieran, y solo después de que terminen conmigo, yo te voy a dejar que te acerques ¿está claro?
Yo: Si mi amor, está claro – Dije bajando la cabeza y caminando hacia la silla que ella me terminaba de señalar – Me encanta que seas la puta de ellos dos.
Ana: Entonces te va a encantar lo que vas a ver, porque apenas hace media hora que empezamos.
Ana volvió a meterse la pija de Javier en la boca, y mi amigo cambio la sonrisa que tenía dibujada por una cara de súbito placer, al sentir que mi esposa se metía su verga nuevamente en la boca.
Estuvieron asi unos minutos más, hasta que Javier se recostó en la cama y Ana se subió encima de él y comenzó a cabalgarlo, sus tetas se movían demasiado, quizás sería porque ella lo cabalgaba con muchas ganas pensé, pero después me di cuenta de que además de cabalgarlo, ella se daba el lujo de saltar bien alto sobre la pija de mi amigo, cosa que conmigo no puede hacer, porque se le saldría, la mía es mucho mas corta que la de Javier, y ella lo gozaba eso.
El hermano de Javier se colocó atrás de Ana y comenzó a meterle despacio un dedo en el culo, le ponía bastante saliva, y luego le metió el segundo dedo, y apenas en un minuto ya le estaba metiendo la pija en el culo, que era larga como la del hermano, pero no tan ancha como la de Javier.
Se turnaban entre ambos para amasarle las enormes tetas, a veces Javier se las chupaba, y a veces era su hermano quien se las agarraba desde atrás, ambos jugaban con sus pezones, que ya estaban re duros como piedra, mientras la seguían cogiendo en lo que era la mejor doble penetración que yo había visto jamás.
Ana entre gemidos comenzó a anunciar que estaba a punto de tener su tercero o cuarto orgasmo de la mañana, yo ya había perdido la cuenta, pero cuando ella dice que le viene, es porque el que viene es verdaderamente grande.
Y así fue, acabó entre gritos y gemidos, pidiéndole a ambos que se la cojan mas fuerte y que le den más y más pija. Su cuerpo temblaba, y sus piernas lo hacían, pero más aún.
Se ve que ese tremendo orgasmo, generó algo en ellos, porque ambos comenzaron a decirle que también acabarían, a lo que ella les pidió que no salgan, que le acaben adentro, y así lo hicieron.
Un ratito después, los hermanos salieron de adentro de mi esposa, y ella cruzo las piernas y me dijo que me recueste boca arriba en la cama. Así lo hice, con mi pija dura, apuntando hacia el techo, esperando que ella se suba y me cabalgue como la noche anterior.
Pero fue solamente idea mía, ya que ella se puso sobre mi cara, y comenzó a bajar, hasta refregarme su concha por la cara.
Ana: Tomátela toda la leche que me dejaron tus amigos, límpiame bien, y quiero que te tragues hasta la última gota.
Yo no podía hablar con su concha en la cara, pero sinceramente tampoco quería decir nada, sencillamente me estaba gustando lo que ella hacía, me estaba sintiendo usado y humillado, y aunque jamás se me ocurrió que algo así me podría llegar a pasar, realmente estaba pasando… y me estaba gustando… y mucho.
En un minuto a dos, terminé la limpieza de toda la leche que salía de sus dos agujeros recién usados.
Ana: Ahora si, te ganaste esto, te voy a sacar la leche a vos ahora.
Y diciéndome esto, se montó sobre mi pija, y me cabalgó apenas un minuto, y yo estaba largando hasta la ultima gota de semen que tenía adentro.
Ana: Te portaste bien, por eso te dejé cogerme. A partir de ahora va a ser así, sólo vamos a coger si yo te lo permito, y también voy a coger con quien yo quiera y cuando quiera, ¿entendido? Y vos vas a ser mi cornudito, a veces no me vas a ver, y otras veces si, solo cuando yo te deje hacerlo, y te vas a tomar toda la leche de mis amantes, cada vez que yo te lo pida, ¿está claro?
Yo: Si, mi amor – dije en un tono de voz muy bajo.
Ana: No te escuche bien, ¿Qué dijiste?
Yo: Si mi amor – esta vez levantando la voz para que todos en la habitación escucharan lo que yo terminaba de aceptar.
Y así fue como comenzamos nuestra vida cuckold, yo deseándolo con muchas ganas, y mi esposa tomando la iniciativa y llevándolo todo hasta el siguiente nivel.
Fin