Soy un hombre promedio de 43 años en una relación de pareja desde hace 5 años con mi novia. Al principio todo iba bien entre nosotros pero con el tiempo empecé a sentirme intimidado por la mujer que es, una mujer de 35 años, poderosa, con curvas, una mujer de bandera o una jamona, como muchos dicen. Melena rubia. Grandes y bien puestos pechos naturales que siempre iba mostrando con generosos escotes. caderona con un culazo grande y alto por sus largas piernas de poderosos muslos. Sus andares delataban a una mujer sensual y caliente por dentro. Todo eso afectó a mi rendimiento sexual. Debido a mi incapacidad para satisfacer sexualmente a mi novia desarrollé un complejo de inferioridad que me castigó durante mucho tiempo y que derivó en empezar a tener fantasías de cornudo deseando poder ver a una mujer como ella siendo bien aprovechada aunque fuera por otros ya que yo no podría jamás más que desperdiciar su potencial. así que pasé transformé una frustración en una nueva manera de disfrutar de mi novia aunque a sus espaldas. Comencé a entrar en chats de temática de infidelidades para poder hablar de ese mundo interior que estaba desarrollando con otras personas interesadas en el tema. Hablaba con hombres similares a mí pero la mayor parte de las veces con hombres más dominantes, interesados en las mujeres de otros. Esto era lo que más me gustaba, hablar con ellos de mi novia, de mis fantasías, etc. No solo me sentía realizado como macho inferior sino que acabé sintiendo una excitación sexual con esas conversaciones y un placer muy por encima de lo que podía disfrutar de mi monótono y triste desempeño sexual con mi novia ya que yo tenía que follarla de forma muy lenta y suave para aguantar la corrida al menos 5 o 6 minutos. de otra forma si practicaba un sexo más vigoroso y enérgico como ella necesitaba y me requería yo no duraba más de 2 o 3 minutos, dejándola insatisfecha. Masturbarla o hacerle sexo oral era mi única forma de llevarla al orgasmo pero con el tiempo ella se cansó de lo que ella entendía como «soluciones B» y me decía que echaba de menos correrse mientras la penetraban bien fuerte. Cuando yo hablaba en el chat con machos dominantes del tema se regocijaban con cada explicación. Pero poco a poco hablar con hombres así me fue transformando y me fui haciendo un hombre cada vez más incapaz con ella y más dependiente de esas charlas y de masturbarme con las fantasías. Cada vez me requerían más y más en las conversaciones y casi todos me pedían imágenes de ella para verla. Al principio siempre me negaba pues pensaba que era algo peligroso. Si llegase a saberse o ella llegase a enterarse podría significar una crisis de pareja o el fin de la relación, cosa que me mataría pues yo estoy profundamente enamorado. Pero algunos machos son tan extremadamente persuasivos, dominantes, hábiles en la conversación que poco a poco fui cediendo a las peticiones de unos y otros, siempre con las precauciones posibles dentro de lo que cabe.

Así fue que un día charlando con un macho dominante de los que me hacían disfrutar, especialmente pervertido y agresivo en sus modos y lenguaje, después de contarle todo lo habido y por haber de lo que ya he expuesto aquí, empecé a mostrarle imágenes de ella. Al principio siempre ocultaba su rostro aunque finalmente me convenció para que la mostrase por completo. tras horas hablando y muchas fotos, ocurrió un punto de inflexión en mi vida. El tipo me dijo que nos conocía. Yo entré automáticamente en shock. Lo pernicioso no eran las fotos en sí ya que no eran comprometedoras. Solamente fotos normales de calle, eso sí, vestida bastante sexy. Lo malo fue desvelarle a un conocido todo ese mundo secreto que me comprometía terriblemente. Pero me paré a pensar que quizá solo era una forma más de ese desconocido de someterme y excitarme. Pero no, cuando se lo insinué me dijo «Sí os conozco. Tu eres Adrián y ella Elena. Soy vecino vuestro. Vivo justo arriba, soy Ángel». Ahí mi mundo se desmoronó. quedé petrificado sin reaccionar. Mi mente me decía que cerrase la conversación rápidamente (aunque ¿de qué iba a servir?) pero algo más visceral y fisiológico me impedía hacerlo. Quizá que tuviera la erección más dura que había sentido en los dias de mi vida. Viendo que yo no reaccionaba él siguió hablándome ahora en un tono conciliador sabiendo que la conversación pendía de un hilo. Me quiso tranquilizar diciéndome que no tuviera miedo, que mi secreto estaba a salvo, que ella no sabría nada y que si yo seguía en contacto frecuente con él no pasaría nada que yo quisiera. A pesar del tono y de la amabilidad de las palabras, la última frase encerraba una amenaza velada de chantaje que me hizo temblar pero no sentí que fuera por miedo sino por pura excitación de sentirme en manos de un hombre con su mentalidad.

pasaron semanas, meses, hablando con él con frecuencia. Tiempo en el que me fue moldeando, madurando en mis aspiraciones de cornudo. me fue direccionando para que la incluyera a ella en mis fantasías, que la empujase un poco a ese mundo de morbo que implicaba siempre a ella y a otros. Al principio fui comentándole morbos durante el sexo, que me gustaba que la mirasen en la calle, que me excitaba, que me hacía sentirme orgulloso de ella, etc. Ella lo fue encajando bien pues, antes de nuestra relación ella era una chica bastante extrovertida con los hombres, aunándolo a su aspecto voluptuoso y su vestimenta entre sexy y provocativa, todo ello hacía el cóctel perfecto de lo que vulgarmente se califica como una calientapollas. Y eso había sido siempre ella. Algo reprimido cuando yo estaba presente pero no del todo pues yo ya estaba acostumbrado a verla intentando ser ligada por hombres que ella atendía amablemente y con una sonrisa cuando se le acercaban. A ella le gustaba mucho gustar y sentirse observada.

Un día, dirigido por él, ya empecé a hablarle a ella de nuestro vecino, pero no de lo que había ocurrido, sino como una especie de juego erótico que nos podía dar morbo a ella y a mí, simulando que él no sabía absolutamente nada y que era una persona totalmente ajena para mí. Le comenté a ella que si no se había fijado en cómo la miraba Ángel, nuestro vecino de arriba. «¿El viudo? Sí claro, ¿Cómo no darme cuenta? Me mira con mucho descaro. El pobre está solo, debe de hacer tanto que no tiene sexo… Por edad ya tiene que estar a punto de jubilarse y con lo feo que es, el pobre, con esas patitas de alambre, barrigudo, contrahecho, calvo y con esa boca tan fea con los dientes torcidos… Debe de estar desesperado. No me extraña que se me quede mirando así».

Yo le dije que me excitaba mucho ver lo descarado que era, como le miraba las tetas incluso en mi cara, en el ascensor. Y que sería divertido provocarle aún más, hacerle explotar de deseo. Ella convino en que siendo algo cruel, podría ser divertido y nos pusimos a planear situaciones. Todas las que yo exponía realmente eran ideadas por él que yo trasladaba como mías.

Al poco tiempo se fueron generando rutinas. Yo le avisaba de cuando ella iba a llegar o salir de casa para que él coincidiera en el garaje, ascensor, entrada, etc. Ella por su parte al verle tan salido mirándola de cerca le sonreía, jugueteaba con su pelo, le hacía ojitos, se desabrochaba la blusa un poco, se subía la falda o vestido si él iba detrás, cosas así. Pero la rutina más excitante que acabó estableciéndose fue la de que coincidieran a la hora de tirar la basura. Ella bajaba a la calle a las 00:45 todas las noches en ropa de cama, camisón o picardías, con lencería de encaje. Sí, a la calle. Sabíamos que no habria nadie y yo le dije que le vi un día a él a esa hora, y acabaron coincidiendo siempre. Él hacía por subir los pocos escalones de la entrada justo detrás de ella con el culo de ella delante de su cara, viéndola prácticamente en bragas y luego en el ascensor mirando su generoso escote. Ella me iba contando excitada sus avances. Las ultimas veces ya me decía que le daba pena porque en el ascensor él se relamía los labios y se frotaba el paquete.

Todo ello iba ocurriendo de forma paralela con el resurgir de nuestra vida sexual. Ella se dio cuenta de que todo aquello beneficiaba mi rendimiento y en especial los juegos eróticos. El más practicado fue uno que me explicó Ángel que hiciera con ella que consistía en simular que la follaba un extraño. Yo la calentaba y ella con conjuntos eróticos de lencería, medias, ligueros, sin bragas ni sujetador, con un antifaz y bien atada a la cama o a los rieles de las cortinas de pie con los brazos en alto esperaba a que yo la usase simulando que era otro. Hacía el paripé completo. Le decía que había quedado con un extraño, que estaba abajo, me iba a abrir la puerta de la calle, cerraba, entraba y decía en alto «Ahí la tienes, disfrútala» o cosas parecidas y luego en silencio la acariciaba, la sobaba, la masturbaba y la acababa usando como se me ocurriera ese día». Ella disfrutaba una barbaridad, como nunca antes conmigo.

Pero todos esos juegos no eran más que una cocción a fuego lento del plan a largo plazo elaborado por Ángel y ejecutado por mí, para hacer realidad sus deseos y los míos, convertirme en cornudo y verla siendo usada por otro hombre más macho y más duro que yo.

Cuando él y yo convenimos que ya había llegado el día, ocurrió tal que así. Con el juego erótico de siempre, a ella la dejé con su melena rubia, sus labios rojos, bien pintada, con el antifaz que no le permitía ver nada, las muñecas atadas y los brazos en alto, la cuerda en el riel de la cortina, de pie, solamente con el liguero y las medias de red y unos tacones negros de aguja muy altos. Me fui a la puerta y le dije que el extraño iba a entrar, pero ese día no había paripé, Ángel estaba fuera en la puerta cuando la abrí. Ël entró con los ojos desencajados sabiendo que por fin se desquitaría de todo el calentón que durante meses ella le había provocado. El hombre se presentó con un viejo chándal, con su aspecto de desagradable Gargamel castizo, casi me ignoró al entrar y se dirigió al dormitorio. Se quedó paralizado al verla como se la había preparado. Ya la había visto así muchas veces en fotos que hice furtivamente para su deleite pero verla en persona le dejó en shock. Caminó hacia ella, después de observarla un buen rato detenidamente empezó a acariciarla con suavidad en su gran culo redondo, sus pechos naturales de la talla 100 d en forma de pera, bien puestos aún a pesar del tamaño, sus muslos poderosos, su pubis totalmente depilado, su delgado cuello… Ella como siempre, se estremecía, suspiraba. Solamente notaba unas manos y una presencia cercana con el aroma de mi colonia de siempre que él se había puesto para la ocasión. Él sacó su móvil del bolsillo y me lo dió. No hacía falta que hablásemos pues ya todas las instrucciones habían sido dadas con antelación. Mientras la tocaba, posaba para la cámara y yo hacía innumerables fotos de mi novia desnuda y atada en las manos de Ángel. Pasó de las caricias al manoseo y sobeteo. Ya le metía mano fuertemente apretando sus nalgas, sus pechos, a chuparlos con su asquerosa lengua, a morder los pezones con sus amarillentos dientes retorcidos, a chupar su cuello y su cara y posteriormente a empezar a masturbarla metiendo sus dedos en el coñito de mi novia, un coñito gordito por fuera como un cojín, pero de labios escondidos. ella empezó a doblar las rodillas de placer manteniéndose en pie dificultosamente. Él pasó de simplemente masturbarla a follarla con la mano a una velocidad terrible, primero con dos y luego con tres dedos, haciendo resbalar todo con el jugo que ella ya iba soltando pero sin dejarla correrse, aminorando cuando notaba que le llegaba el orgasmo mientras le mordía y chupaba el cuello todo mientras yo hacía fotos y videos de su desempeño.

Cuando ella ya no podía más estar casi en pie él soltó la cuerda y la empujó de los hombros para que hincase las rodillas en el suelo. Ella intuyó que iba a chupar polla, cosa que no practicábamos desde hacía años. Abrió la boca y sacó la lengua y ahí se quedó esperando de rodillas, sentada en sus tobillos con las manos atadas aun sobre los muslos, boca abierta, lengua fuera, como una niña buena pero castigada y convertida en puta. Él empezó a masturbarse con la polla a escasos centímetros de la cara de Elena. Cuando ya la tenía morcillona casi dura la empezó a rozar suavemente con la lengua de ella. Ella parecía no inmutarse esperando el miembro con decisión. Él seguía rozando la polla en la lengua de mi novia y miró a cámara por primera vez sonriendo de felicidad. Ya la tenía dura como una piedra. Una polla ni corta ni larga, pero extremadamente gruesa y venosa. Agarró la cabeza de elena con sus dos manos y poniendo el enorme cabezón encima de su lengua de repente dió un empujón de cadera y se la metió hasta la campanilla. Ella se sobresaltó tremendamente y haciendo sonido como de asfíxia se intento echar para detrás y apartarse de él empujando con las manos. Pero él de forma firme con una mano aparto las manos de ella y con la otra en la parte posterior de su cabeza la agarró para dar una segunda embestida profunda. Dominada ella solamente podía aguantar como podía el envite. Él prosiguió una follada de boca agarrando su preciosa cabecita rubia haciendo chocar los colgones, grandes y peludos huevos de macho en la barbilla de Elena que tragaba aquella tranca como podía cono toda serie de ruidos y estertores y babeando una barbaridad.

tras unos minutos tremendamente intensos él se detuvo y la dejó respirar. Este me pareció un momento muy delicado pues yo no la había tratado así jamás y esperaba que ella me pidiese que detuviésemos el juego. Tras unos segundos en los que ella se repuso vino su reacción. «Dame más polla por favor», dijo ella. Me quedé estupefacto y él me miró sonriendo. Vino una follada de boca igual de intensa pero más larga, de unos 10 minutos con breves descansos para dejarla reponerse.

Luego de aquello la levantó y la llevó hacia la cama colocándola en la postura de 4 patas en el centro. se apartó de ella y me quitó el movil. Se puso a hacerle fotos desde todos los ángulos. De perfil donde se veía bien su postura arqueada, mostrando bien el coño por detrás esperando que la follaran, los tetones colgando. Luego desde detrás, etc. Luego colocó el móvil grabando sobre la mesita de noche con buen ángulo para registrar todo lo que iba a pasar. Yo, liberado de mis obligaciones me senté en la silla del rincón y ya con mi pequeña polla ridícula de cornudo en la mano dura como una piedra me masturbaba a base de breves y suaves sacudidas, pues no podía tocarme con normalidad sin evitar la corrida, y yo no me quería correr, sino el último.

Él se desnudó y se puso un preservativo (la única condición irrenunciable por mi parte, a la que intentó negarse pero yo en rotundo me opuse), se colocó detrás de ella y colocando su verga en el coño expuesto de Elena, de un cruel y fuerte empujón se la metió entera. Ella gritó como si una viga incandescente la atravesase y luego dijo «Cabrón!». Me extrañó que no comentase nada de la sensación del tamaño pero supongo que la brusquedad, inusitada, y la excitación la hicieron confundir todo. Ángel empezó entonces lo que me había prometido desde un principio, unja follada animal. Nada de hacerle el amor como el pusilánime de su novio, una follada salvaje, sin miramientos, con menos delicadeza que a las putas que podía follarse de año en año. La follaba con la desesperación y hasta la furia almacenada en meses de mirarla en paños menores, de su culo y sus tetas en su cara, de sus fotos enviadas por mi en el móvil, de mucha tensión contenida y liberada en un tormento de embestidas. Ella gemía entre dolorida y excitada de la tremenda follada. Eran quejidos-gemidos en cada embestida. Ella acabó por perder el equilibrio de las embestidas y acabó tumbada boca abajo. Él también cayó y sobre ella, con todo el peso de su viejo cuerpo desnudo encima de mi novia siguió follándola con el ímpetu.

Parecía que ella iba a correrse cuando él paró y se la sacó. Ela dijo «Noooo, nooo sigue por favor, sigue jodiéndome! Fóllame por favor!» Ángel la empezó a mover de postura otra vez. La sentó en el borde de la cama, la tumbó de espaldas boca arriba le levantó las piernas agarrándola por las corvas de las rodillas y se las abrió al máximo teniendo una vista privilegiada de el coño de mi novia bien expuesto, sus largas piernas totalmente abiertas y ella suspirando y suplicando «méteme la polla, métemela, follame por favor». Él puso su porra gorda en el coño de Elena y la volvió a atravesar bruscamente, follándola otra vez como un energúmeno. Cuando hubieron pasado unos 15 minutos de empotramiento brutal ella empezó a mostrar signos de orgasmo, los gemidos eran cada vez más fuertes y agudos y decía «SIIII SIIII jódeme, jódeme más SIIII me corro, me corroooo», y empezó a gritar con el orgasmo más fuerte que le he visto. Ante aquella situación yo ya estaba preparado por sus instrucciones previas y estaba junto a ella con mis manos cerca del antifaz. Cuando ella empezó a correrse lo agarré y se lo quité de súbito. Mientras Elena gritaba y sentía las contracciones de su brutal orgasmo tuvo la visión del cuerpo decrépito de Ángel desnudo delante de ella sujetando sus piernas abiertas de puta guarra y metiendo su polla en su coñito palpitante de tremendo gusto. La vi al tiempo que se corría como los ojos se le abrían como platos y mientras se seguía corriendo cambió los SIIIII SIIIIII por los NOOOOO NOOOOOO. Su cara era de estupor, de rechazo y al tiempo seguía corriéndose en un orgasmo interminable que ya más bien era un multiorgasmo encadenado. cuando Elena paró de correrse Ángel la seguía embistiendo como un cerdo sin parar y ella bien sujetada por sus piernas y atada de manos me buscó con la mirada y me vio a su lado meneándome la polla con gusto y vicio de cornudo. «POr qué, por qué has hecho esto!?!?!?» me espetó. «Elena, yo sé que estabas falta de polla, de macho, de sexo, y Ángel puede y quiere darte todo eso. Has disfrutado como nunca y al mismo tiempo estás haciendo un bien al prójimo haciendo un regalo incalculable a este hombre que te desea con locura. Míralo disfrutar. No te gusta servir para algo tan bello? Conmigo estabas desaprovechada pero él te va a aprovechar mucho mejor» le dije. «Pero es asqueroso, míralo, no me gusta, no quiero! noo noooo» dijo ella. «Elena, no digas eso. No corresponde con tu comportamiento. Sigues disfrutando de como te mete la polla, sigues abierta de piernas, quieres que siga follándote, no es verdad? Le dije pero Ángel me interrumpió y tomó la palabra al tiempo que seguía bombeando polla dentro de su coño: «Elena, no insistas. Eres una pedazo de guarra. Lo he sentido en cuanto te he puesto la mano encima. Puta ramera, sigues abierta de patas porque te falta polla y no la puedes rechazar. Estás tan falta de macho que hasta uno feo como yo te hace correrte. Vaca lechera puta, toma polla, cerda, toma polla como la puta que eres». Elena quedó sin palabras y mirando a la pared a un punto inconcreto empezó de nuevo a jadear, anestesiada por las palabras dominantes de su macho. Ángel siguió «El cornudo de mierda de tu novio y yo hemos estado planeando esto desde hace meses y no te imaginas la de pajas que se ha hecho imaginando este momento. Míralo al mierda de tu novio cómo se la machaca como un enfermo viendo como tu viejo vecino te folla como una puta a su antojo». Ella me miró pero yo creo que ya no podía pensar en mí. Se mordía los labios y entrecerraba los ojos sintiendo los pollazos del macho pervertido que la follaba y empezó a sentir que le venía de nuevo otro orgasmo. Ángel que lo noto aminoró el ritmo a lo que ella le miró inquiriéndole. «no, sigue, sigue fuerte porfa» «Qué dices, puta? No te oigo, más alto», «Que sigas por favor!», «Yo sigo, no paro, pero dime lo que eres. Dilo que te oiga tu novio el cornudo», «Soy una puta. Fóllame», «Más alto, grítalo. Y tú, Adri, abre la persiana y la ventana». Le hice caso y él empezó a follarla con toda la dureza de la que era capaz. Ella se volvió loca. «Vamos, puta grítalo fuerte si quieres que te folle viva» dijo él y ella siguió «Soy una puta, fóllame fóllame soy una putaaaa». Mañana seríamos la comidilla del vecindario pero en ese momento nadie pensaba en las consecuencias y ángel se aprovechó de nuestro estado para dar la última vuelta de tuerca. «Adri, yo se que tú quieres ser cornudo. Pero yo te voy a hacer cornudo de verdad. A la puta de tu novia la voy a rellenar de leche caliente». «NO» dijimos Elena y yo al unísono. «Vamos, sabéis que va a pasar. Que lo voy a hacer. Que no tenéis voz ni voto en esto. Esta guarra me la estoy follando como quiero y la voy a marcar para siempre con mi leche. Lo deseais profundamente los dos. Ella quiere que le preñe este coñito de zorra puta que tiene y tu quieres ver como tu vecino el viejo pervertido se vacía enteros los cojones dentro de tu novia para hacerla una puta para siempre». Esas palabras me desmoronaron. Mi polla palpitaba ya con mucha fuerza en la mano. Me derrumbé en la silla y me pajeaba mirándola a ella fijamente y ella a mi con cara como de pena, no sé si era un ruego de que intercediera o gesto de disculpa por no ser ella tampoco capaz de parar aquello. «Veis, ninguno de los dos pone fin a esto. Quereis mi leche y la vas a tener, elena. Tu novio quiere que me corra dentro tuya y tu tambien quieres pedazo de puta». ángel calló un rato y empezó a follarla agarrando sus nalgas preparándose para eyacular. Ella me miraba pidiendo perdón o ayuda y yo la miraba pajeandome viéndola mas guapa que nunca cuando él empezó a correrse, «SIIII JODER TOMA LECHE CERDA PUTA ELENA TOMA LECHE PUTA JODER SIIIIIII».

Después de un rato cuando ya hubo bombeado todo el semen de sus huevos dentro de ella y quedó derrumbado encima de ella, inmóviles los tres, él recuperando el aliento, ella sintiendo la sensación de la leche caliente dentro de su coño que la habia hecho correrse por enésima vez y yo pajeado y con mi triste semen de cornudo desparramado en mi vientre y mis piernas, él se apartó de ella, la miró sonriendo y se fue a coger su teléfono. Y finalizando el video comenzó a vestirse y dijo «Elena, seguro que has salido guapísima en el video. Os lo pasaré para que lo disfrutéis los dos. No os preocupeis porque no lo propagaré por ahí. Si acaso lo enseñaré a algún amigo que yo quiera que te conozca, pero no lo haré público porque vamos a seguir siendo amigos y los amigos no se hacen daño. Mañana cuando salgas a tirar la basura pasaras de largo de tu piso y subirás al mio a jugar. Adri, tu te quedarás en tu casa, porque tendré a algunos invitados y contigo ya seríamos multitud. Hasta mañana». Y salió por la puerta.