Hola, mi nombre es Gerardo y desde hace tiempo soy cornudo. Mi esposa es una mujer muy caliente. Nosotros somos muy abiertos a experiencias, porque mi pene es pequeño y la verdad no puedo satisfacer a mi esposa, que es muy caliente y puta. Le encanta andar con shorts muy transparentes y le encanta traer hilos o tangas con encaje. La verdad se ve muy rica la puta. Tiene un culo muy delicioso y unas tetas de buen ver, y le encantan las blusas donde se vean los pezones. Nunca usa brasier. Todo eso que hace ella me excita mucho. Me siento humillado por ella porque yo sé que le encanta andar como una puta.

Cuando vamos al súper a hacer las compras siempre se va así y ella sabe que eso me pone excitado. Cuando llegamos a un lugar como ese, siempre la cacheo antes de que baje del carro y le digo que me haga cornudo, que vea y se deje ver por quien sea. Le digo que la voy a estar viendo desde lejos y que por favor se ponga a platicar con todos los machos que a ella le gusten. Ella se calienta tanto que cuando le meto la mano en los shorts está toda mojada, su respiración se altera y me dice que me va a hacer cornudo.

Cuando terminamos de hacer las compras nos vamos a casa y cogemos, pero yo sé que mi verguita de 10 cm no le hace ni cosquillas a la puta. Hasta ella me dice que se va a conseguir un hombre de verdad que se la coja como ella necesita. Yo, cuando termino, le lamo el culo y la vagina hasta que ella logra un orgasmo. Así estaba nuestra relación.

Hasta que un día llegó a casa y me cuenta que conoció en la colonia a un joven de unos 20 años. El joven le pidió el número de teléfono y ella se lo dio sin pensarlo, y que todavía le dijo que no era casada. Cuando me dijo eso yo me puse duro, la tomé y la recosté en la cama. Empecé a mamarle la panocha caliente y le preguntaba si le había gustado mucho el muchacho. Me dijo que todo el día había hablado con él y que ya había quedado de verse mañana para que le ayudara con unas cosas, cuando yo me fuera al trabajo.

Yo quedé muy excitado y la puta de mi esposa me dijo si quería ver lo que iba a pasar. Yo le contesté que sí, que me iba a esconder en el otro cuarto e iba a escuchar y ver todo por un hoyo en la pared. Después de que le dije lo que iba a hacer, ella tuvo un orgasmo y nos acostamos a dormir.

Al otro día ella preparó todo y me preparó a mí. Mi esposa me sodomiza, me mete un consolador por el culo, me lame el culo y me viola a su antojo. Como mi pene es muy pequeño y a mí me gusta que me humillen, esto es especial para mí.

Entonces llegó el momento. El joven llegó y mi esposa estaba más caliente de lo normal. Traía unos shorts muy cortos que se le miraban media nalga y se transparentaba el hilo que traía abajo. Se puso un top que apenas le tapaba las tetas. Su panochita estaba hinchada y se notaba la partidura. Ella olía a puta en celo.

Por otro lado yo traía un plug en el culo y un cinturón de castidad para que no pudiera jalármela. Estaba tan excitado.

Mi esposa lo recibió y el joven se sorprendió. Ella le preguntó si le gustaba lo que traía. Él dijo: «Claro». Ella lo llevó al baño y le dijo el problema. El joven no dejaba de ver el culo de mi esposa. Ella se volteaba a propósito y se agachaba para que le viera el culo y las tetas. Ella se paseaba por toda la casa y él no dejaba de mirarla.

Entonces ella entra al cuarto donde yo estaba y me la empieza a mamar, me mete el dedo en el culo y empieza a decirme lo que va a pasar. Después ella se va con el joven y se lo lleva al cuarto. Ella le baja los pantalones y tiene una verga de unos 20 cm. Mi esposa empieza a mamar y dice que su verga es más grande que la de su ex marido. Él la empieza a coger tan duro que mi esposa se viene sin piedad. Se la coge por una hora y luego termina adentro de ella. El joven se alista y se va.

Yo salgo de la habitación y comienzo a mamar los mecos del vato y luego le devuelvo los mecos a mi esposa. La puta empieza a humillarme diciendo que él es mejor que yo y termino adentro de ella.