_Uyyy que orto divino tiene esa mami!!, mírala disimuladamente_ fue el comentario de Pedro, un padre con quien siempre charlamos a la salida del colegio mientras esperamos a nuestros hijos.

Con efusividad no disimuló sus ganas para indicarme que dirija mi atención a una tremenda milf que iba a pasar justo detrás de mí.

Y la verdad que sí… Me di vuelta y la vi pasar. Sinceramente el culazo de Belén era de infarto, por lo que la miré con más entusiasmo que en otras ocasiones y me excité por instinto.

Es que la liviandad de la tela de su vestido de color crema tan ceñido y a su vez corto permitía identificar perfectamente el contorno de aquella ropa interior que lucía orgullosa debajo de éste y tal vez por ser un retazo tan pequeño de tela no le sustentaba para tapar la generosa

carne de su tan redondo culo.

Se trataba de una tanga blanca lisa, que para los ojos de cualquier mortal sería algo común, una prenda íntima sin ningún detalle y con solo un elástico fino sosteniéndola.

Y ese delgado elástico lateral se alzaba hasta su cintura.

Y al verla desde atrás traslucía un minúsculo triangulo de algodón que tapaba casi nada y desaparecía en las profundidades de sus nalgas como no queriendo ver la luz del sol jamás.

Por el amor de Dios…qué culazo!! Jamás me habría imaginado verla asi a Belén, esa mamá de unos 32 años que despertaba suspiros en la platea masculina todas las tardes.

Si bien desde el día uno ya me generaba una «atracción», por así decirlo, porque siempre venía a esperar a su hijo vistiendo pantalones tipo joggins o calzas que hacían que sobresalgan sus atributos femeninos, esa vez me sorprendió porque se puso un vestido así, tan corto, por demás atrevido y algo ya casi transparente.

Y el morbo de verla tan suelta y liberada me despertó una impensada erección.

Belén ensimismada y con el objetivo de ir al encuentro de su primogénito se nos adelantó unos metros y quedó dándonos la espalda. Yo quedé con los ojos fijos en ese culo que era una tentación visual que me dejó el pene duro como un garrote.

Me acerqué desde atrás, y me pegué tanto a ella como buscando sentir el calor que emanaba esa zona tan erógena que no sé si para la vista de cualquier hombre le generaría lo mismo, pero para mí en ese instante lo era todo. Mi diablo interior me tentaba a levantarle el vestido, hacer a un lado su ropa interior y cogerla así de parada solo sostenida por los tacos agujas de su fino calzado. Imaginé mil cosas retorcidas en ese momento, como que el tiempo se detuvo y las personas quedaban congeladas y solo éramos Belén y yo en el planeta.

Increíble todo lo que puede provocar una hembra con un cuerpo de guitarra vestida tan sexy para llamar la atención.

Y tal fue mi estado de hipnosis que ni siquiera me di cuenta que Joaquín, mi hijo se acercaba efusivo y feliz por haber finalizado su jornada escolar junto a Bruno, quien era su compañero, socio de travesuras e hijo de esa milf del culo perfecto.

Los chicos en su mundo de diversión y en cosas propias de su edad se reían y correteaban.

Y con un _Hola mi amor!!_ Belén se inclinó de brazos abiertos y sin flexionar las rodillas para recibir a su hijo Bruno, por lo que yo al estar tan pegado a ella con mi intención de descubrir la suavidad de la textura de su vestido, me pegó ese culo redondo come tanga y de forma accidental pude sentir como se apoyó en mí.

_»La puta madre!! Ahora voy a quedar como un degerado_ Pensé y ya me veía venir como mínimo algún insulto de su parte o tal vez una cachetada bien merecida.

Pero gracias a Dios la milf no llegó a decir nada o tal vez no se dió cuenta de lo sucedido, por lo que torpemente y para disimular (entre otras cosas mi erección) me puse a la par de Belén para recibir a mi hijo.

A pesar de lo que había logrado me sentía avergonzado en lo más profundo.

Imaginen mi situación: Un hombre de 45 años con una esposa, un hijo y una monótona vida matrimonial aburrida y sin sobresaltos. Por lo que lo sucedido fue como una hazaña, algo fuera de lo común.

Aclaro que nunca antes había mirado a Belén con alguna intención oculta, ni siquiera con un deseo especial, más allá que era la mami de la salida del colegio que sobresalía de las demás pero desde esa tarde y por una reacción instintiva, todo cambió.

Al levantarnos ambos, fue inevitable y los ojos de Belén se cruzaron con los mios, que para mi asombro, no parecía estar molesta, sino que más bien me miraba divertida.

Se despidieron nuestros hijos y nos despedimos nosotros, los padres con un «Chau hasta mañana» casi al unísono.

Y la imagen de ese orto divino se me había quedado grabado y volvía a mi mente una y otra vez.

Cuando todos empezaban a irse a pesar de sentirme un tonto, la tentación me dominó y dejé que se me adelante para echarle otra ojeada y era hermoso verla caminar erguida con sus zapatos de taco fino y meneando el culo de un modo tan sensual con el frunce del vestido color crema bien pronunciado en el medio de esas nalgas redondas y macizas.

Ya en casa volví a mi aburrida vida. Se hizo de noche y en la soledad del living me encontré viendo un canal de deportes, mi cerebro alternaba dos imágenes que se repetían una y otra vez: la de la tanga que había podido apreciar y por otro lado la sonrisa que Belén me había dirigido después.

Intenté pensar en otro tema pero esa tanga blanca vista desde atrás escondiéndose como el sol al atardecer entre las nalgas de Belén no se me olvidaba.

Acto seguido mi mano se dirigió a la entrepierna y empecé a tocarme por encima de la ropa. En cuestión de segundos mi miembro adquirió una dureza inusual y de manera inconsciente me masturbé motivado por el cuerpo de esa mujer.

Después de la paja descargué las ganas y volví al mundo real.

Me propuse por lo más sagrado que no la iba a mirar. Que todo era una calentura de momento y me podría traer problemas.

Al día siguiente me quedé alejado del resto, iba a cumplir mi propósito, pero las cosas no siempre salen como uno lo desea.

Belén estacionó su Ford Ka Tatoo color negro y fijó su vista hacia donde yo estaba.

Si bien nuestro contacto verbal nunca se extendía de un «Buenas tardes» y un «Hasta luego» ésta vez se acercó a mí con toda naturalidad, con su sonrisa característica y me dejó sin escapatoria posible.

Imposible evitar pegarle un repaso de arriba abajo, y ahora que la examinaba atentamente la noté más hermosa todavía.

Se puso unos jeans como a presión y una musculosa que sin ser ajustada le marcaba ligeramente su silueta y aunque de pechos no era tan grande le quedaban muy bien en su figura.

Y su cabello lacio castaño claro con algunos reflejos rubios decididamente la dejaba muy bonita.

_Hola Belén cómo estás?

_Yo muy bien, y vos por qué estás tan aislado?

_Por nada, es que acababé de llegar y estaba respondiendo unos mensajes de texto_ improvisé.

_Ay perdón, yo solo venía a hacerte compañía, pero si molesto te dejo solo_ respondió Belén y dió medio giro para irse.

_Uy no…Otra vez_ me dije a mí mismo sin dejar de mirar la redondez de ese culo que iba a explotar la tela del jean.

_No.. no Belén no molestas, quedate por favor_ respondí casi en modo súplica.

Entonces se quedó y la charla se volvió amena de verdad. Fueron apenas unos minutos, pero disfruté el momento y así pasó nuestra primera conversación.

El fin de semana transcurrió demasiado lento y aburrido y nunca ansié tanto que arranque la semana escolar.

Llegó el lunes y nos volvimos a ver, yo procuré estar antes y ella al bajar de su auto vino a mí.

Y así transcurrieron los días y las semanas y entre charla y charla con suma discreción veia su cuerpo de pies a cabeza.

Si bien era más joven que yo (ella 32, yo 45) su cuerpo, sus curvas, su cabello largo y sus ojos verdes escondidos tras unas gafas de sol le daban un aire interesante.

Eso sí, al irnos a nuestros hogares la dejaba caminar por delante cuando los chicos salían corriendo.

Simplemente amaba mirarle el culo.

Tenía la sensación que ella lo sabía y se prestaba al juego o quizás lo hacía a propósito.

Lo cierto es que al llegar a casa encontraba una excusa para masturbarme imaginando a Belén y eso en cierto modo me hacía bien, porque me sacaba de la rutina.

Para mi suerte, Joaquín y Bruno eran inseparables, los mejores amigos y cada vez protestaban más antes de volver a casa.

Así que los cuatro caminábamos hacia un parque cercano para que ambos pasen un rato más en compañía.

Por su parte Belén cada día estaba más linda, más sexy y hasta me hacía sentir celos cuando algún automovilista le decía cosas guarras al verla caminar conmigo.

Y así un día finalmente llegó el mes de diciembre, fin del año escolar y se acercaban las vacaciones.

Con la excusa de las «tareas incompletas» de nuestros hijos empezamos a chatear por Whatsapp y aunque los mensajes eran muy espaciados los esperaba con mucha ansiedad.

Pasó Navidad, año nuevo y llegó el mes de enero y con la excusa de que Bruno extrañaba a Joaquín me escribió.

Acordamos vernos para que ambos niños se reencuentren y ofreció hacerlo en su casa para que los chicos puedan darse un chapuzón en la piscina.

Llegó el día y estaba más que nervioso. Era algo nuevo en la vida de un hombre común y corriente como yo.

Me pasó la ubicación y partimos buscando la dirección y si bien estaba algo alejada al llegar me encontré con una casa muy bonita y en una zona muy apacible. Llevaban un buen vivir.

_Hola Joaquín bienvenido_ y papi de Joa también… me alegro tanto de verte _ añadió tras una pausa.

Tal vez por tanto tiempo sin verla hizo que mi miembro reaccione al instante y empezaba a pararse de modo difícil de disimular.

Es que Belén me había recibido como si ya estuvieran en la piscina. Llevaba el bikini puesto pero en la parte inferior quedaba oculta bajo un pareo.

Luego de dejar a los chicos en la piscina la milf me invitó a pasar y nos dirigimos a la cocina y desde allí controlamos a nuestros hijos desde el ventanal.

_Querés tomar algo?

_Que te parece si tomamos una copa de vino, me acompañas?_ se adelantó antes de que yo diga algo.

_Claro, sí, por supuesto_ dije.

Y ella estaba tan fina como siempre y muy reservada pero tampoco daba ningún paso más.

Es que en su territorio era sensato esperar que hiciera ella un primer movimiento.

Aunque por otro lado era la casa que compartía con su marido. Tendrá marido?

_Belen te hago una pregunta: está el papá de Bruno?

_El papá de Bruno? No, está trabajando y muy lejos… en algún lugar del Océano Atlántico en este momento, es marino mercante.

_Ah no lo sabía…por eso siempre te ocupas vos de buscar a Bruno verdad?.

_Exacto. Estoy siempre sola sabes?

Y la confesión ya fue una insinuación y es que fantasear es gratis pero ahora parecía que la fantasía podía cumplirse.

Momento después la conversación se estancó, y esa sensación de ya no tener temas no era tan agradable para ambos.

Belén se levantó para llevar las copas al lavatorio y ocurrió el milagro.

Al reclinarse la pileta, sacó un tanto el culo hacia afuera. Sin dudas algo precioso, es que su bikini metiéndose entre los dos cachetes, resaltaba la redondez de sus nalgotas.

Aquello que llevaba meses soñando casi a diario volvía a aparecerse ante mis ojos.Tan cerca, tan perfecto. Y esta vez los dos solos.

Mientras ella lavaba los platos dónde degustamos algunos snacks me levanté y acercándome desde atrás posé una mano en su cintura.

Belén soltó un suspiro que le salió del alma. Cerró el grifo y también los ojos.

Y mientras nuestros hijos se divertían sanamente en el patio, la mami sacó un poco más el culo hacia afuera dando luz verde.

Mis manos encontraron el nudo que ataba el pareo, lo desaté y este se dejó caer.

Mis manos se fijaron bien abiertas sobre su retaguardia y mi sueño de poder tocarla se estaba haciendo realidad.

Me adherí completamente a ella por detrás, apoyando mi crecida erección entre esas nalgas que eran mi obsesión.

_Vamos_ me dijo y agarrados de las manos nos dirigimos a un lugar más íntimo.

Con prisa subimos las escaleras y entramos a su habitación y nuestras lenguas se encontraron y no se soltaban y yo poseído la hice girar, puse su cara contra la pared y volví a magrear el tremendo culo a manos llenas, mientras no dejaba de besarle el cuello y lamer detrás de su oreja.

Belén estaba algo necesitada, excitada de sobremanera, y se dejaba tocar mansamente.

De un tirón la llevé hasta la cama, se tumbó boca abajo me subí encima para hacer que mi sexo se frote contra ella y desesperadamente buscando más me hizo una paja con la fricción de sus nalgas.

_Comeme las tetas por favor, eso me gusta y mucho.

No eran muy grandes, pero me encantaron. Tenía unos pechos que quizás por su modesto tamaño, se mantenían muy bien en su sitio.

Tomé una de sus tetas, pero ella rápidamente agarró la otra y la dirigió a mi boca. Le gustaba que se las coma a ambas al mismo tiempo y esto hizo que se le escapara algún gemido algo más potente.

Cuanto más fuerte se los mordía más fuerte le agarraba el culo y curiosamente más parecía gozar ella.

_Ay amor, me encanta!

_Te cojo.. no aguanto más.

_Sí, por favor…

Y Belén se abrió de piernas lo más que pudo.

_Ponéte en cuatro Belu, cumplime el deseo.

_Así?_ me dijo, y ya se había girado, y poniendo el culo en pompa. Provocativa, buscona. Que infierno de mujer!!.

_Noto que te gusta mi culo verdad?

_Si mamita estoy loco por tu culo.

_Cogeme por por favor. Llevo meses y meses sin sexo.

_Espera, nena… Quiero hacer algo que tengo en mente desde que te conocí.

Y me arrodillé detrás y empecé a lamerla.

_Dios mío Me matas! Que placer!!_ dijo.

Y yo lamía y lamía. Culo y concha, y viceversa escondido entre sus piernas, agarrando con una mano cada cachete, abriéndolos para facilitar el camino mientras ella apoyaba los codos en el sommier.

De afuera para adentro, de arriba para abajo. La postura no era cómoda, pero la visión era perfecta.

Y asi sentía como sus gritos iban aumentando de volumen conforme su placer también lo hacía.

_Ahi voy amor!!_ le dije y se la hice entrar por primera vez mientras ella giraba la cabeza y pedía un poquito más.

Y más…Y más. Era muy demandante.

Al cabo de unos minutos, cuando ya me sentía acabar, la dueña de casa quiso hacerlo en otra posición, esta vez ella sentada sobre mí a punto para cabalgarme.

_Ahora me toca a mí. Quiero sentirla hasta el fondo.

_Quiero más, me encanta como me coges.

_Vas a querer más?

_Si. Más, mucho más.

_Pero y tu marido…Y mi mujer?

_No existen… Ahora somos vos y yo.

Y mientras decía esto se ensartaba hasta el fondo.

Y así como cuando la veía caminar, por el contoneo de sus caderas predije que en menos de un minuto me iba a hacer acabar.

_Te acabo mamita coges tan bien… Ya no aguanto… ahí te va.

_Dónde quieres acabarme… Querés sobre mis tetas?… En mi boca?… Sobre mi culo?

_Quiero acabarte adentro, preciosa, quiero descargarte toda y que sientas como te lleno.

_Sii… dámela toda… dame tu leche… Tengo muchas ganas.

_Sí. Si hermosa. Ya viene… Ahí te va.

Y exploté.

Pasado el momento de tanta pasión no tuvimos más remedio que volver a la planta baja para echarle un ojo a nuestros hijos y mientras tomamos un café no dejamos de acariciarnos en ningún momento, mientras charlamos.

_Sos consciente de que acabamos de cometer una locura?… Qué nos pasó?

_La culpa es tuya Belén. Todo empezó el día que llegaste a buscar a Bruno con ese vestido tan corto y ver cómo se te marcaba la tanga me voló la cabeza.

_Ah si?… es verdad, ya me acuerdo. Tendrías que haber visto tu cara. Nunca nadie me había mirado con un deseo tan evidente. Me encantó.

_Y no te asustaste de que te mirara como un depravado?

_Depravado? Nada que ver. Si sos un amor. A mi ya me gustabas desde hacía tiempo y esa tarde fue maravilloso sentir que por fin te fijabas en mí.

_Y no te molestó que te haya arrimado el bulto… Sin querer?

_Jaja no… para nada. Eso pasó de modo accidental. Fue obra del destino que sucediera.

_Belén desde entonces no pude dejar de mirarte.

_Ya lo sabía y me esforcé para que así fuera. Me arreglaba más de lo habitual especialmente para vos, solo para que te animes y ya lo ves, lo hiciste muy bien.

Ya te dije que me gustabas desde antes. Pero como eras tan formal y solemne no dabas chance.

_Y cuando empezamos a hablar me encantaste.

_Y de ahora en mas qué hacemos?_ le pregunté.

_Y… espero que muchas cosas… total mi marido por un par de meses no va a regresar.

_Y ya que Bruno y Joaquín están entretenidos en la pileta yo creo que tenemos tiempo para un rapidín… No sé vos pero yo tengo ganas otra vez._ me lanzó mientras me arrastraba a un rincón de la cocina desde el que no nos verían desde el exterior.

Se apoyó en la pared, sacó el culo hacia afuera y se puso en puntas de pie.

_No me dirás que no te gusta mi culo verdad?

Qué perversa, sabía que eso me volvía loco.

Y desde ese día ya no la pude dejar.