En este relato único, Lis abre las puertas de su hogar para una sesión de entrega absoluta, donde el martilleo anal y su busto infinito son los protagonistas de un sueño hecho realidad.
Una mujer de 40 años que parecía haber sido esculpida para el deseo. Tenía los senos más descomunales que mis ojos de coordinador habían visto jamás
En este capítulo, la frialdad de Martha se resquebraja ante una pasión que no admite réplicas. la que parecia tener el control termino siendo controlada
Marta se infiltra en el coro parroquial con un objetivo carnal: cazar al mismo hombre que su amiga Liz desea. Un juego de apariencias y pecado en San Roque.
"Carolina buscaba en mi vicio la intensidad que su esposo ignoraba. Una historia de traición, deseo y el descubrimiento de su verdadera naturaleza bajo mi mando."