Visita de mi nena

La pareja de mi sobrina Vivian tuvo que salir a un curso de capacitación a Guadalajara, eso le permitió tener cierta holgura de tiempo para al fin pasarlo conmigo, se salió de su casa para pasar unos días en la mía, llevaba ya dos días y medio viviendo conmigo, salíamos a comer a restaurantes que me gustaban y le presumía que el negocio iba bien y podía darme el lujo de cumplir casi cualquier capricho que tuviera, aunque ella era muy mesurada al pedirme cosas, éramos tan cercanos y nos tratábamos con tanto cariño que incluso a los lugares a dónde íbamos nos preguntaron si ella era mi hija, a uno de los meseros le dijimos que sí, y solo reímos por la ocurrencia del momento, íbamos al cine, comíamos juntos, pasamos por un helado, recorrimos los centros comerciales etcétera. Así transcurrían los días y a la hora que regresamos a casa Vivian se quitó los zapatos en la sala y caminó descalza a su recámara, (yo le había preparado la de invitados) se fue directo para descansar del largo día y yo igual fui a mi habitación, un momento más tarde ya que me encontraba acostado Vivian entró a mi habitación para darme las buenas noches, caminó hacia el pasillo al lado de mi cama y se acercó a mi cara para darme un beso y un abrazo yo no la solté y la jalé con la intención de rodarla sobre de mí y que aterrizara a mi lado en la cama, le hacía cosquillas y apretaba su pancita jugueteando… Por supuesto que fue un momento gracioso y tierno. Ella reía a carcajadas y un momento después se acomodó a la izquierda de la cama quedando boca arriba y yo me encontraba del lado opuesto, y como quedamos muy cómodos nos dividimos las almohadas para descansar un poco, en medio de risas y aún jugueteando, le arrebaté la almohada que tenía diciéndole que no estaba cómodo, y me dió varios manotazos como venganza, “¡Ay! como me duelen tus patadas de mosca” le bromeaba al recibir la violenta muestra de afecto de mi Nena

– Ya no te quiero… 🥺😭

Me decía a modo de berrinche con su ojos de perrito de la calle mientras me enseñaba la lengua. Ay, mira… Mejor cállate y acomódate para que los dos podamos descansar un rato, le respondí. Yo ofrecí mi brazo para que descansara en él, y con ternura se acercó posando en mí su pequeña cabeza y sus manitas en mi pecho, volteó me miró a los ojos y dijo:

– Eres muy malo conmigo…

Sonreí… La abracé poniendo mi barbilla en su cabeza dándole ocasionalmente besitos en la frente, yo la abrazaba con ternura al tiempo que con la mano que tenía bajo su cuello acariciaba su espalda, mientras con la otra la tomaba por la cintura. “Te quiero mucho Vivian” le susurré.

– Yo también te quiero mucho tío, lo sabes…

Me buscó la mejilla para darme un beso pero por la posición en la que estábamos me lo dió alcanzando la esquina de mis labios… Wow! ¡Eso fue estremecedor! Sentí realmente bonito, pasaron varios minutos y ninguno de los dos decíamos nada, quizá porque sería absurdo pensar que uno se pone caliente con su sobrina o con un tío, a lo mejor había sido por accidente pero el roce de sus labios con los míos, el estar en la misma cama abrazados y acariciándonos aunque fuera de modo fraterno, me había calentado, su rodilla buscó mis piernas y yo la atrapé entre ellas por un instante, se me paró la verga solo por la tibieza del beso que me acababa de dar y empecé a tener pensamientos incestuosos, su aroma era tan delicioso como irresistible, su cercanía me excita, para disimular la calentura a modo de juego le dí de besos en toda la cara sin pasar por su boca, en la nariz, ojos, mejillas, frente y barbilla. Ya mejor vete a tu cuarto Vivian, creo que lo mejor es que te vayas de aquí… Así que la empujé tratando de sacar el brazo donde se encontraba descansando, pero se dio la vuelta y ahora tenía a la vista su espalda, al pretender alejarla de mi solo logré que se aferrara a mi brazo, quedando como de cucharita, Podía ver cómo su cintura se convertía en sus caderas, exponiendo sus majestuosas nalgas, acaricié su costado y ponía mi frente en su nuca disfrutando del aroma de su cabello, se hizo otro silencio solo que está vez no fue tan largo. ¿Estás cómoda? Pregunté nervioso…

– Mjuhh…

Hizo ese ruidito como asintiendo… Me acerqué un poquito más y rodeé su cintura con la mano que tenía libre, sin dejar de acariciarla, con la mano en su costado bajaba y subía sin dejar de tocar tanto como pudiera sobre la ropa, sujeté con firmeza el huesito de su cadera, y ella levantó las pompas, al no haber resistencia decidí probar suerte y presioné mi erección en su trasero…

– ¿Qué haces tío…!?

No le contesté porque ni siquiera yo sabía que estaba haciendo, solo la jalé hacia mí y me puse a tallar mi verga entre sus nalgas… Vivian, supongo que también estaba caliente, porque comenzó a hacer un movimiento lascivo aunque sutil, restregando su culo en mí, puse mi mano en sus senos aunque solo por encima de la ropa, estos eran perfectos y turgentes, además de paraditos, se sentían duros al tacto, Vivían empezó a hacer sus pujiditos como si estuviera en celo su piel suave me invitaba a meter la mano por debajo de su brasier, que tibiecitos son las tetas de una Nenita como ella… La acaricié durante unos minutos, sus pezones se endurecían entre mis dedos, a veces ponía mi mano completa sobre ellos y cambiaba para presionar sus tetillas entre mis dedos índice y pulgar, apretándolos para que sintiera rico, la acomodé boca arriba y Vivian reaccionaba positivamente a mi mando. Me acerqué a su boca y metí la lengua para darle un beso lleno de saliva y pasión era un beso de esos que gritan “déjame cogerte” solté su cinturón y después el botón de su pantalón metí la mano hasta su rajita que ya estaba mojada tras el faje que le estaba dando

¡Desnúdate el torso! Le pedí y ella accedió de buena gana y con prontitud.

Se incorporó un poco para obedecer a mi pedido, yo me levanté de la cama para quitarme la playera y el pantalón, solo para volver a recostarme a su lado, qué maravilla era tener a mi pequeña sobrina semidesnuda a mi disposición sus firmes pechos eran una invitación a mamar y yo no lo iba a desperdiciar. Ansioso; acerqué mi boca hasta sus aureolas y quedé prensado al instante, no podía parar de chupar, de lamer, de tocar… Vivian solo echaba la cabeza hacia atrás en señal de excitación después de unos instantes dedicándome a sus tetas, bajé la mano hasta llegar al elástico de su panty, le dije déjame quitártelo, con su ayuda levantó las caderas lo bajamos hasta las rodillas y pude sentir sus deliciosos y carnosos muslos, quería toquetearla por todos lados, cuando su pantalón ya estorbaba simplemente lo aventamos al piso, abrí sus piernas y lo primero que hice fue empezar a masturbarla, comencé por encima de la piel, sobre su monte de Venus, haciendo movimientos circulares que parecían gustarle a mi sobrinita, paseaba en ocasiones mis dedos medio y anular sobre sus labios vaginales solo para humedecerlos y así la masturbación sería más placentera, ella era una fuente; estaba empapada, yo quería probar y ya nada me lo iba a impedir, me acerqué a su vulva y como poseído metí la lengua desesperado por conocer el sabor y reconocer las texturas de ese delicioso sexo, las muestras de placer no se hicieron esperar sus manos me sujetaron el cabello al tiempo que sus caderas empujaban su coño hacia mi cara con desesperación, se notaba que mi hábil lengua y labios habían encontrado el punto exacto donde la podía hacer sentir placer, así es que insisto y repito una y otra vez las mamadas, succiono su clítoris y paso mi lengua por toda la pucha, ella se retuerce cada vez de manera más violenta, me pide más al tiempo que me empuja y al mismo tiempo me vuelve a jalar hacia su sexo,

– Tíoooooo… Me quiero venir…!!!! Que rico por favor ya métemela, cógeme por lo que más quieras… quiero pito…

La obedecí de inmediato, también me urgía poner mi verga dentro de ella, aunque dudé por un instante, los instintos me hicieron tomar sus piernas y echarlas hacia atrás abriéndolas tanto como se pudiera, tenía expuesto su rosado coño y sin avisar puse la punta de mi pito en su vulva y se la metí de una sola, sus ojos se abrieron como platos y podía sentir perfectamente las contracciones de su vagina queriendo devorar mi verga, de hecho eso es exactamente lo que estaba haciendo, me rogaba por sexo y a mí me encantaba estar adentro, que cálido es estar dentro de mi muñeca… uffff vaya que me encantó sentir como me deslizaba en sus adentros, comencé el bombeo, simplemente era riquísimo el vaivén, después de dos minutos este se hizo más intenso, yo intercalaba las metidas de pito con un dedeo en su clítoris, me acerque a besarla sin dejar de cogérmela mi dura verga entraba y salía una y otra vez, podía disfrutar de su cuerpo y sentir su piel, quería estar así para siempre, cogiéndome a mi niña…

Tenía muchas ganas de ver ese maravilloso culo, así es que la puse boca abajo y jale sus caderas para que quedara ensartada ella solita como perra… Nena… Te la voy a meter por el culo

– No tío… Ay no por favor, por favor, por favor, me va a doler!

Ni siquiera le di tiempo para negarse, yo estaba a mil y mi fierro duro como acero y se la metí sin problemas

– Aahhhhggggsssjshdodsgg me duele, me duele mucho, por favor noooo sácamela

Mi respuesta fue más violenta, la jalé para escuchar sus nalgas rebotando en mis piernas y perfectamente podía ver su ano dilatándose por mi gruesa polla… al cabo de unos minutos empezó a pedirme más y a disfrutar

– Ahhh no mames, que rico tío, no pensé que se sintiera tan bien tener una pija en el culo… Hazme más, métemela mucho

Viv, me voy a venir, estoy sintiendo riquísimo…

– Yo también estoy sintiendo delicioso… Dime tío, dónde me los quieres echar, pídeme lo que quieras, me quieres preñar? Te quieres venir en mi culo que acabas de estrenar? Quieres que me los trague? Qué quieres hacerme? Para eso soy tu putita.

Te voy a llenar el culo y quiero ver cómo escurre por tus muslos.

– Sí por favor, échame los adentro, no te contengas

Me vengoooooo….!!! Que delicia mi amor… No quisiera sacarte la verga nunca, preferiría estar en tus adentros para siempre…

Un instante después los espasmos de su esfínter expulsaron mi miembro y podría empezar a disfrutar de la espectacular vista de sus redondas nalgas mientras por el ano le escurrían los restos de mi semen por las piernas, tal como lo quería ver…