Esta es la primera parte de nuestra experiencia incestuosa entre mi hna y yo. Mi hna tiene 28 años y yo 37 somos de Peru y queremos conversar y compartir nuestra experiencia incestuosa con personas que realmente incestan como nosotros.
...le aviento una buena cantidad de esperma que su concha devora mientras siento como me aprieta la verga, sin pensar en que se pudiera embarazar o ningún otro tipo de consecuencia, nada me importaba yo ya tenía mi regalo y no quería que fuera de nadie más…
De forma automática, con mi mano izquierda empecé a jalármela mientras mi boca y mi mano derecha seguían internadas en el sexo de Elena. Mi lengua empezó a moverse más rápido, con un frenesí desbocado y el cuerpo de mi hermana empezó a temblar con espasmos cada vez marcados.
Despues que accidentalmente el yerno vio a la suegra cogiendo con el suegro y admiro su delicioso culo, ella tambien por accidente entra al baño y pudo admirar el tamaño de la verga de su yerno, ambos saben lo que tienen y en las convivencias familiares, se rozan , se tocan hasta que se deciden
Tras la muerte de su hermana, Clara recibe a Leo en su casa. Juntos deberán esforzarse para adaptarse a una nueva rutina, mientras descubren que una tensión erótica subyace detrás del dolor por la pérdida.
De repente, mamá dejó de retorcerse. Echó la cabeza hacia atrás y gimió. Juntó los tobillos, atrapando a mi hermana en su lugar. Tiró de su pezón derecho de forma impactante y empezó a vibrar. Su respiración se volvió aguda y entrecortada mientras gritaba de placer.
Metí el dedo índice en la abertura de la ropa interior de mamá. Su coño húmedo y excitado cedió deliciosamente, pero no era para eso que estaba allí. Tiré hacia abajo, le arranqué la prenda del cuerpo y la arrojé al otro lado de la habitación. Mamá ya me abría las piernas.
“¡Joder, mamá, me está llenando de lo lindo! ¡Se está corriendo en mi coñito apretado y me encanta! ¡Córrete dentro de mí, hermano mayor! ¡Lléname el coño de puta con tu lefa! ¡Joder, tu carga caliente me está haciendo correrme demaa ...
Me sumerjo en un laberinto de culpa y deseo al descubrir cómo Arturo mi hermano somete a nuestra madre a actos cada vez más degradantes, desde mamadas forzadas hasta el uso de un dildo, la línea entre lo correcto y el placer se difumina.
“Hazlo, Kevin. Córrete dentro de mí. Quiero sentirlo. Córrete dentro del coño de tu hermanita”. Para subrayar esas palabras, Cora se empujó hacia abajo sobre mí, alojando mi polla lo más profundo posible en su coño. Mi mano quedó atrapada entre nosotras, jugando lo mejor que pudo con su clítoris.
Mi hermana no solo se había sentado a observar mientras mi madre y yo hacíamos el sesenta y nueve como las adolescentes más cachondas del planeta, sino que además se había corrido. Mi hermana se había masturbado hasta el clímax viendo a su madre y a su hermano follarse la cara.
Todo empezó cuando acompañé a mi mamá a una reunión en la escuela de Arturo. El profesor y el director nos dijeron que mi hermano tenía problemas serios, que era agresivo y no se llevaba bien con los demás. Mi mamá, siempre tan dedicada, decidió hacer lo que fuera necesario para ayudarlo, incluso si
Ambos yacíamos jadeando en la oscuridad. Periódicamente, una pequeña sacudida recorría a mamá haciéndola retorcerse contra mí. La abracé y sonreí como un idiota. Una parte de mí quería quedarme despierto y observar a esta mujer insoportablemente sexy alcanzar su brillo postorgásmico.
Quitándose los tacones de una patada, llegó al borde de mi cama, donde se sentó riendo. El olor a sudor y vodka impregnaba el aire. Mamá tenía el pelo despeinado. Todavía llevaba el vestidito negro, francamente escandaloso, con el que había salido.
Una mano la metí debajo del top para poder apretar las tetas, la otra la empleé para meterle un dedo mientras con mi boca succionaba su clítoris. Como si fuera un sueño, escuché la mejor frase que he escuchado en mi vida “tío por favor penétrame”,
En el relato anterior les había contado que había follado a la sobrina de mi esposa , una linda joven que me excitaba y provocaba desde el dia en que la conocí y pude follarla como quería, hoy les traiga la segunda parte de esta historia de sexo y pasión, la primera vez fue cuando fui con mi esposa
No se como confesarle mis deseos a mi abuelo, yo tengo 18 y el 73, pero más allá de la edad, mi miedo es que el no sienta lo mismo que yo y perderlo para siempre o almenos esa relación que tenemos el uno con el otro.
Una masajista erótica es impulsada por una peligrosa curiosidad. Decidida a impartirle una perversa lección a su hijo, lo lleva a la intimidad de su consultorio donde sucederá algo que cambiará a ambos para siempre borrando todas las fronteras entre ellos.
Su panty blanca estaba enredada en sus tobillos. Una pequeña y ligera playerita de tirantes azul cielo cubría su dorso, a excepción de su teta derecha, la cual se asomaba por encima de aquella delgadísima tela.