Hace ya varios años que tengo sexo ocasional con mi tío Memo, ya saben que desde hace 14 años él fue mi primera experiencia sexual y siempre me ha tenido a la mano y me hace como quiere, en resumen soy muy puta con él y hago todo lo que me pide porque me gusta lo que me hace… Bueno, mi intimidad con él siempre está llena de morbo con las fantasías que compartimos mientras me coje. Sus palabras me excitaban muchísimo, su mente fantasea acerca de mil locuras y eso me encanta, además disfruto mucho cómo me toca y tiene esa forma de mirarme que me desarma: tranquilo, seguro, como si supiera exactamente lo que mi cuerpo necesitaba antes que yo.
Descubrí que me gustaba entregarme a él, no solo porque lo quiero, sino porque también me da mucho placer.
Mi putería escaló hace unos meses. Una noche, después de cogerme con mucha intensidad, mi tío me contó algo que llamó mi atención, el voyeur:
—¿Y si alguien más te viera?—
Preguntó… Tuvimos una conversación larga sobre celos, límites y morbo. Fue entonces cuando me habló de Bianca, una amiga más cercana a su edad que se decía “unicornio” porque iba sola a reuniones swinger. Fue por ella que mi tío estaba en un grupo de WhatsApp de parejas swingers y él me enseñaba lo que los miembros del grupo compartían. Al principio solo observaba. La gente subía fotos de sus parejas, algunas suaves y otras más intensas, a veces videos cortos y los comentarios eran mayormente educados, eso sí siempre me prendían, cada vez que me enseñaba lo que había en el grupo sentía un calor intenso en el vientre, y mi tío se ponía como loco al notar lo mojada que me ponía, una tarde que estaba con él me convenció de compartir una foto mía, me la tomó de por detrás y se veía un poco mi espalda y mis piernas, un poco mi cara, ya que estaba cubierta por mi cabello. Los comentarios fueron respetuosos y cordiales, aunque la verdad es que me excité un buen con lo que decían otros señores y algunas mujeres.
Eso me animó un poco a hacerlo de nuevo, La segunda vez me atreví a mostrar más: piel desnuda, nalgas expuestas, aunque aún sin mostrar mi cara.
La tercera vez fue más atrevida: mi tío Memo me grabó mientras lo montaba. Se veía casi todo mi cuerpo, mis tetas rebotando y cómo su verga entraba y salía de mí. Al terminar, mientras estábamos abrazados y desnudos, bromeó con subir el video. Discutimos un rato y al final cedí, fueron solo 11 segundos de video… Cuando vi que empezaron a llegar los mensajes, me sentí intimidada… pero también muy excitada. Me prendí muchísimo al sentirme expuesta y deseada con tanto morbo. Me mojé de nuevo y de inmediato le agarre la verga a mi tío para jalársela mientras él me dedeaba y besaba mi cuello mientras yo estaba pegada a él. Sentía su dura verga en mi mano. Yo me movía lentamente, frotándome en sus dedos, dejando que mi humedad lo cubriera. Los mensajes y el olor de su excitación me tenía super caliente.
— Mandamos algo más? — murmuró mi tío en mi oído.
Me puse encima de él, con el cabello cayéndome sobre los hombros. Me tragué su verga de un sentón, entró durísimo y profundo. Solté un gemido largo cuando lo sentí abrirme por completo. Mi tío levantó el teléfono y tomó la foto justo en ese instante: mi cara de placer, labios entreabiertos, sus manos en mis caderas y su verga desapareciendo dentro de mí.
La subió al grupo con un texto simple: “Tarde tranquila en casa”.
Los comentarios llegaron rápido. Leí algunos en voz alta mientras estaba ensartada sobre él. Luego hizo una videollamada. Varias parejas y hombres solos se conectaron. Sentí decenas de ojos sobre nosotros.
— Abre más las piernas, Vivian— pidió una chica… —Queremos verte bien–.
Obedecí. Me recargué hacia atrás y separé los muslos. Todos podían ver cómo su verga entraba y salía, batida por mis jugos.
Bianca, su amiga; también comentó:
— ¡Qué rico se ve! Tócate las tetas Nena… Haznos el show completo!
Lo hice, no se porque pero estaba muy obediente. Me apreté los senos, pellizqué mis pezones y gemí más fuerte de lo que quería. Mi tío empujó con más fuerza. Los comentarios se volvieron más directos y cargados. Me tocaba el clítoris mientras él me follaba, haciendo lo que me pedían unos desconocidos.
—Ponla de a perrito— dijo alguien
Mi tío me puso a cuatro patas me grabó empinada y acercó la le te para exponer mi vulva y como me iba metiendo la verga, siguió cogiéndome con fuerza.
—Ay tío… Lléname, por favor… — supliqué mirando a la cámara—. Quiero que me marques delante de todos…
Él aceleró… El orgasmo me golpeó con fuerza. Grité mientras me corría, apretándolo con intensidad. Mi tío se enterró hasta el fondo y se corrió dentro de mí, llenándome con chorros calientes y abundantes. Colgamos la llamada y nos quedamos abrazados, con su semen escurriendo entre mis muslos.
— ¿Estás bien?— preguntó con gentileza.
Mejor que bien… Me sentí muy puta, pero también muy deseada. Por un momento me estaba arrepintiendo… Aunque la verdad es que me gustó un chingo. Te amo mucho tío Memo.
— Yo también te amo, mi niña hermosa.
Esa experiencia con el grupo seguía rondando en mi cabeza. Una noche le dije:
Tío… Sí quiero involucrarme, me da mucha curiosidad y a la vez me excita la idea de ir a un evento del grupo a ver cómo es el intercambio, aunque sé que eso quiere decir que voy a ir para cogerme a un extraño y tú a una vieja cualquiera no? Sería rico aunque un poco extremo, y si invitas a Bianca primero…? Quiero preguntarle cosas y a lo mejor que probemos algo más privado con ella.
Él aceptó encantado. Nos invitó a comer el sábado siguiente. Durante la semana hablamos en un grupo de chat que mi tío creó entre los tres, así fue que definimos todo y coordinamos el encuentro, por fin había llegado la fecha, Bianca (Bi, como le dice mi tío) llegó con un vestido ligero que marcaba sus curvas, ella era realmente muy atractiva.
La conversación durante la comida con el vino se volvió cada vez más intensa. Bi y yo platicábamos trivialidades mientras mi tío nos atendía para que nosotras no tuviéramos que hacer nada, estábamos sentadas una al lado de la otra y cada vez acercábamos más las sillas, rozabamos ocasionalmente nuestras manos y nos mirábamos con evidente atracción.
—Estas muy bonita Vivian, aunque muy chiquita—
Me confesó Bianca con una sonrisa coqueta
—Tus fotos no te hacen justicia. Añadió…—.
Tú también eres muy guapa Bi, respondí, sonrojada… Especialmente tus curvas, tienes un cuerpo muy sexy.
La tensión sexual creció hasta que mi tío se acercó a la mesa, con una mano sujetó mi cabello y con la otra me tomó del cuello haciendo mi cabeza mirara el techo y me besó apasionadamente mientras sostenía mi copa de vino, fue muy excitante sentir esa pasión y deseo animal mientras su verga aún dentro del pantalón se tallaba en mi brazo, me soltó solo para acercarse a Bianca y hacer exactamente lo mismo, la beso con lujuria, con pasión y deseo, me levanto de la silla y me hizo señas para que me uniera al beso de ambos, Bi también tomó mi mano y me la puso sobre sus tetas, mientras manoseaba las mías me ruborizaba o quizá solo era que me estaba poniendo muy caliente, nos fajamos durante unos minutos ahí mismo en el comedor y comenzamos a quitarnos las ropas, el beso intermitente entre los tres era súper cachondo, caminamos rumbo a la alcoba, el camino por el pasillo se sintió eterno, yo estaba llena de ansiedad y deseo.
Tiramos nuetras prendas que aún teníamos puestas en el camino, una vez desnudos los tres, Bi me tomó por los brazos, me recostó en la cama y se colocó encima de mí. Me besó con deseo, su boca era suave al igual que su lengua, me abrió las piernas y unió su coño caliente y empapado contra el mío. Empezamos a frotarnos lentamente, nuestras vulvas hinchadas deslizándose una contra la otra. Estábamos muy mojadas y esa humedad se mezclaba, haciendo el roce resbaladizo y delicioso. Bi me miraba a los ojos mientras me cogía.
— Qué rico se siente tu coño contra el mío Nenita…— susurró.
Aceleramos. Yo apretaba sus tetas grandes contra mi cara, chupando sus pezones con hambre mientras nos frotábamos cada vez con más intensidad. El obsceno ruido de nuestros sexos retumbaba en la habitación. Mi mente se puso en blanco y me corrí primero, temblando fuertemente contra ella. Bi siguió moviéndose hasta correrse también, presionando su sexo palpitante contra el mío.
Mi tío se masturbaba mientras veía que me cogía su amiga, y cuando terminamos, nos enfocamos en él. Bi y yo nos arrodillamos frente a mi tío y le chupamos la verga juntas, turnándonos y besándonos alrededor de su cabeza. Bi me encargó que siguiera mamando mientras me empezó a manosear las tetas, besaba mi espalda y me tocaba por todos lados, estaba encantada de tener una jovencita a su disposición con la complacencia de mi tío…
Bi me tenía agarrada del cabello mientras yo seguía chupando verga con ganas, bajando hasta el fondo y subiendo lento, babeándola toda, ella me apretaba las tetas con deseo, pellizcándome los pezones y lamiéndome el cuello.
Después de un rato, Bi se separó y se tiró en la cama boca arriba. Abrió bien las piernas, mostrando su coño completamente mojado y le dijo a mi tío:
— Ven, métemela.
Él me quitó la verga de la boca, la colocó entre sus piernas y se la metió de un solo empujón hasta el fondo. Bi soltó un grito de gusto, arqueando la espalda. Al cogérsela hacía que sus enormes tetas rebotaran con cada metida.
Ver cómo se colocaba entre las piernas abiertas de Bi y se la metía hasta el fondo me golpeó como una corriente eléctrica.
Dios mío… está metiéndosela toda… justo enfrente de mí.
Físicamente sentía un calor brutal recorriéndome el cuerpo. Mi coño palpitaba con fuerza, empapado, casi doliendo de lo hinchado y sensible que estaba. Sentía cómo me escurría por los muslos. Mis tetas pesaban, tenía los pezones duros y adoloridos. El corazón me latía tan fuerte que parecía que se me iba a salir del pecho. Cada vez que veía como mi tío se la metía a Bi y ella gemía, yo sentía una contracción profunda en mi vientre, como si mi cuerpo estuviera enojado y excitado al mismo tiempo. Había una punzada de celos, sí… ver cómo se la cogía con esa fuerza, cómo ella arqueaba la espalda y gemía sin control me hacía sentir vulnerable. Pero esa vulnerabilidad solo alimentaba un morbo enfermizo y delicioso. Me sentía puta, pequeña, pero extrañamente poderosa por estar ahí, permitiéndolo sabiendo cuántas veces había estado dentro de mí.
Mírala… cómo se la está disfrutando. Cómo le tiemblan las tetas cada vez que se la mete. Quiero que me coja igual… no, quiero que me coja más duro.
El instinto era fuerte. Sentí un deseo primitivo, casi doloroso. Mi cuerpo me pedía a gritos que me uniera, que me frotara, que abriera las piernas y suplicara que me cogiera también. Sentía un hambre sexual profunda, como si estuviera en celo. Quería que me usara, que me degradara, que me tratara como a ella… o incluso peor.
Quiero que me vea así… mojada y desesperada. Quiero que sepa que estoy dispuesta a todo con tal de que me coja siempre.
Cada gemido de Bi, cada grito, cada sonido húmedo de la verga de mi tío entrando y saliendo de su coño, me hacía apretar los muslos. Estaba al borde, casi temblando de pura excitación contenida. Era humillante y excitante al mismo tiempo… y no quería que terminara
-Yo también quiero que me la metas… supliqué.
Mi tío sacó su verga del coño de Bi, chorreando, y me miró. Me puse en cuatro patas al lado de ella, levantando bien el culo. Y él se colocó detrás de mí y me la metió de golpe. Gemí fuerte al sentirlo tan adentro.
Estuvo alternando entre las dos: le cogía a Bi un rato mientras ella tenía las piernas bien abiertas, luego sacaba la verga empapada y me la metía a mí en cuatro patas. Cambiaba de un coño a otro, cogiéndonos durísimo, agarrándonos con fuerza de las caderas.
Bi gemía sin control cada vez que se la metía. —Ufff! Qué rico te la coges… jadeaba—.
Después de varios minutos alternando dentro de nuestros coños, mi tío dijo:
—Ya no aguantó más Nena—…
Bi y yo nos pusimos frente a él rápidamente, con la boca abierta y la lengua afuera. Mi tío se la jaló unos segundos y se vino con fuerza. Chorros espesos y calientes cayeron primero en mi boca, llenándome la lengua y parte de la garganta.
Bi, me agarró del cabello, y con la boca aún llena, me besó profundamente y le pasé toda su leche boca a boca. Compartimos el semen caliente y espeso entre las dos, tragando un poco y dejando que el resto nos escurriera por la barbilla y cayera sobre nuestras tetas.
—Definitivamente me la tengo que llevar al club para que se la cojan…— dijo Bi
Al final de la noche, los tres terminamos exhaustos y satisfechos. Nos metimos a la cama juntos. Mi tío quedó en medio. Yo apoyé mi cabeza en su pecho y Bi se acurrucó del otro lado. Nos acariciamos con ternura durante un buen rato… Mi tío me besó la frente y yo sonreí contra su pecho, No había prisa. Solo una intimidad cálida y profunda
— Gracias por invitarme — susurró Bi.
Tome su mano y también agradecí la cogida que me hab
ía puesto, me sentía plena y saciada por el momento, y ansiosa por volver a coger con ambos.