Hola, me dicen Luchi, tengo 28 años.
Quería contar la historia de cómo cambió mi grupo de la escuela. Éramos 5: mi amiga en ese tiempo, Valen, y yo éramos muy unidas. Luego estaba Cami, la única de mi grupo que no era de nuestra escuela. Después estaba Javi, el único hombre del grupo. La verdad tuve mis dudas si le gustaban los chicos o no, jajaja. Era alto, con barba desde que éramos muy chicos, jugaba al rugby. Y la última, Emy, la abanderada, que también iba en nuestra clase y la que menos salía con nosotros, pero igual la queríamos.
El tema de cambio fue cuando Javi empezó a frecuentarse con una chica y no duró mucho. Lo notamos decaído, ya que su primer “casi algo” no duró mucho. No la conocíamos, sabíamos que era mayor que nosotros y que él era reservado. Una de tantas noches que nos juntamos en lo de Cami, tomamos unos tragos y salió el tema de la chica. Se llamaba Brisa. Entre tragos e insistencia nuestra, nos contó que ella lo dejó porque se frustraba, ya que él casi nunca y muy pocas veces llegaba a acabar. Nos lo contó medio triste mientras decía bajito que tampoco era su culpa. Yo la verdad creía que era virgen, pero me sorprendió, la verdad, jajaja.
Cami escuchaba atenta porque a ella le gustaba Javi, pero él la evitaba siempre. No duró mucho triste, ya que conoció otra chica en la escuela de él, nos contó. Se llamaba Mica, que era muy buena y medio metida en la iglesia. Era un grado menor que nosotros y lo malo era que no le caíamos muy bien: era muy tóxica y la verdad un poco loca. Pero bueno, estuvo feliz un par de meses hasta que se volvió a quedar solo. De nuevo en el quincho de Cami nos tomamos y contó todo: que él estuvo siendo paciente ya que ella era virgen y el día que iban a hacerlo ella vio su cosa y se asustó porque era muy grande. Nos reímos pensando que solo decía eso para quedar bien, hasta que Cami, como siempre con sus comentarios muy sin filtro cuando se trataba de él, le dijo: “Si es tan grande, quiero ver”. No sé si fue curiosidad o que estábamos medio tomadas, la escuché decir a Valen: “Yo igual quiero ver, mostrá”. Me quedé medio muda porque ya no era un chiste. Pasó de Cami como siempre, era más real. Me miré con Emy, la más virgen de nosotras, y capaz porque habíamos tomado mucho le dije: “Y mostrá”, como si no me importara, pero la verdad sí me dio curiosidad.
Él, siempre medio tímido y un tanto respetuoso, dijo: “Bueno, si a ninguna le molesta”, esperando que le diéramos nuestro visto bueno. Y lo hizo. La sacó enfrente de nosotras 4. Era muy grande, más que mi antebrazo entero, bien blanca, la cabeza rosada con una parte del frenillo todavía intacta. Dudé si estaba afeitado o era lampiño porque no tenía ni un cabito de pelo. No pasó ni un segundo que comenzó a ponerse dura y Valen y yo nos quedamos mudas sin decir nada, pero imaginando muchas cosas. En cambio, Emy se acercó bastante, se notaba que era la primera que veía y que quería probarla. En cambio, a Cami le brillaban los ojos y no se guardó comentarios diciendo: “¡Qué rico! Con una así se me moja hasta chorrear”. Lo que un poco parece que lo inhibió y la guardó.
Luego pasaron chistes y el tema quedó de lado, pero sé que todas nos quedamos con eso grabado en la cabeza. Luego Javi se fue ya que vivía a un par de cuadras de lo de Cami y Valen nos llevó a Emy y a mí a nuestras casas, ya que era la única con auto. Llegué a mi casa y me fui derecho a la cama pensando en esa pija enorme y no pude dejar de tocarme hasta que acabé de una manera intensa y me dormí.
Nuestro grupo siguió normal después de eso hasta un mes y medio más tarde. Valen me escribió para que nos veamos y me contó que estaba enojada porque descubrió que Cami se estaba cogiendo a Javi. Igual que ella quedé sorprendida y la verdad celosa porque me ganaron de primeras. La verdad Valen era con la que mejor me llevaba y le dije la verdad: que yo también estaba interesada en él. No reaccionó bien y se fue.
No quería perder más tiempo, le escribí a Javi para ir a su casa a “hablar algo” y aproveché que él era el único que vivía solo. Llegué y como teníamos confianza pasé a su pieza. Le metí que había cortado con mi novio (que pasaba bastante seguido) y él me consoló. Cuando me abrazó ni lo dudé y le encajé un beso mientras le agarraba la verga. No retrocedió ni un poco y fue lo mejor que me pasó. Tanto con las manos, la boca o en mi concha no daban para ese monstruo que tenía y encima en 5 minutos acabé, pero él seguía y yo encantada. Llegué a su casa a las 4 de la tarde y paramos porque se hizo la hora de comer y me cocinó algo. Me ardía de tanta fricción, pero valió la pena.
Después de una buena comida y un jugueteo le dije que sabía de Valen y Cami. Se sorprendió, pero le dije que no me importaba. Me comentó que con Emy también. Eso sí me sorprendió, pero no le di importancia. Una semana después nos juntamos en el quincho de los papás de Cami y el clima estaba diferente. Hasta que en un momento Emy se lo llevó a Javi a una esquina y le plantó un beso. No eran celos, pero sentía que tenía que poner algo de mí porque sino me lo ganaban. Yo, bien astuta, lo vi solo y lo metí conmigo al baño. Apenas entramos le bajé los pantalones y me la metí en la boca hasta que me salieron lágrimas. No duré ni 5 minutos que Valen abrió la puerta con Emy y Cami detrás de ellas.
Valen, la más posesiva y enojada, gritaba, pero Cami, más calmada, le dijo que no hagan escándalo. Entre charlas y enojos nos dijimos las verdades entre nosotras. La primera fue Emy, que largó que una semana después de cuando nos la mostró se vieron y perdió su virginidad con él y lo hacían casi diario. La verdad me dio un poco de lástima porque se veía enamorada y era su primer chico, pero yo tampoco quería perder. Luego siguió Valen, que también alrededor de una semana se empezaron a ver y no se veían con tanta frecuencia. Luego Cami, que ella ni lenta ni perezosa al otro día de que la mostrara lo invitó a coger los días que no veía a su novio. Y al final yo, la que llegó a último casi un mes y medio después de que se la vi. Les dije que fui a su casa y ahí empezaron los problemas porque resulta que era la única que iba a su casa, luego con Emy que era la única que lo veía todos los días.
Entre discusiones me di cuenta de algo: casi sin hablar ya nos dimos cuenta de que lo compartíamos y él no tuvo ni un problema. Él estaba esperando al lado de la barra tomando un trago mientras nosotras nos intentábamos matar por él. Pero la cosa se calmó y decidimos no pelear por esto y que si alguna quería algo con él, que sea físico. En palabras quedó todo bien, pero en realidad nos distanciamos en 2 grupos: yo y Emy por un lado y Valen y Cami por otro.
Pero 2 meses después nos volvimos a juntar en lo de los papás de Cami y el ambiente fue más raro aún, en dos grupos separados. Él llegó tarde, apenas entró un beso en la boca a cada una y me sentí un poco sucia.
Él llegó y se calmó un poco la cosa hasta que empezamos a jugar verdad o reto (aunque todos fueron preguntas) y llegó la pregunta de una: ¿cuánto fue lo más que han llegado? La que comenzó fue Emy, con que lo presentó a sus papás aunque como amigo y dijo que no le creyeron. Luego Cami y Valen, ellas fue su trío con él. Y yo que me sentí por debajo de todas y le dije que nada raro, que no sé, podría ser que un día en la costa y que me dejó toda la concha llena de leche.
Me miraron mal y dijeron así que con vos sí lo hace a pelo. Me sorprendí, creí que con todas, pero al parecer ese era mi punto fuerte. Luego de esa noche no las vi más ni a Cami ni a Valen. A Emy sí, ya que nos hicimos cercanas. Luego de 3 meses le comenté algo de nuestras 2 amigas y me dijo que no las veía más. Me sorprendió y me dio curiosidad, le pregunté a Emy y me dijo que hace 1 mes que ya no hablaba con él, o sea que era la única. La verdad me sentí ganadora y le dije que esa noche lo iba a visitar ya que era sábado, yo no tenía universidad y él no trabajaba.
Me preparé como nunca: conjunto de encaje rojo nuevo a estrenar y llegué a su casa. Tomamos un fernet, comimos unas hamburguesas y tomé la iniciativa en la cama. Me dejé el conjunto y él sin nada. Se la chupé, hice arcadas pero no paré. La mandíbula cansada ya como 30 minutos hasta que no di más. Él como un loco empezó a chuparme la concha muy bien y mojando un dedo que terminó en mi cola. Solo él tocó mi cola, acabé como 3 veces en lo que él sale de entre mis piernas y me levanta en brazos. Me la mete entera de una sola vez que acabé y temblaba entera. Mientras me alzaba me metía un dedo por la cola y me traía hacia él una y otra vez y yo no sé ni cuántas veces acabé.
En un momento yo recostada acostada en la cama y él dándome muy fuerte, siento algo que pasaba poco: sentí como se hinchaba y después el calor más rico de todos adentro mío y era de acabar bastante. Yo toda sudada con los ojos lagrimeando y mi rímel por las mejillas creí que tendría un descanso ya que habían pasado horas y él cuando acababa se le bajaba, pero no se le bajó. Él bajó despacio hasta mi cola y me empezó a chupar la cola con la lengua hasta adentro. Yo aunque cansada seguía un poco caliente y le dije: “¿Querés probar por ahí?”. Él me sonrió y sacó de su cajón una gel anal cerrado nuevito, como si esperara el momento. Aunque lo metió despacio era muy grande y dolió, pero no dejé que se note. Después de un rato ya no dolía y mientras me la metía con su mano jugaba con mi clítoris y de vez en cuando para que no se seque me metía el dedo mientras me mordía el cuello. Acabé un par de veces más con un par de squirt y en un momento me sentí medio cansada y medio que me desvanecí.
Me desperté con él medio preocupado mirándome y le sonreí. Me dio un beso y así fueron casi diario las sesiones de sexo: eran intensas y muy largas, normal 4 o 5 horas, pero los fines de semana todo el día. Estábamos casi todo el día en su casa, pasaba tanto tiempo en ese lugar que tuvo visitas un par de veces y conocí a sus hermanas y su mamá. Yo ya me sentía la señora de la casa.
Cuando una noche yo desconfiada de él (ya que sabía su contraseña porque jugaba con su celu), lo revisé mientras dormía: fotos, chats, WhatsApp, Face e Insta. Casi ningún chat con mujeres y los pocos de Insta que respondió les ponía que andaba con alguien así que no le escriban más. Yo contenta y se me ocurrió ver el chat con Ezequiel, su mejor amigo. Mi miedo se calmó de golpe cuando leí: “Le quiero pedir ser mi novia pero no sé si querrá eso”. Yo dentro mío pensé “obvio mi cielo”, pero me calmé y dejé el celu en su lugar. Mejor que no sepa que lo toqué porque el tema de la confianza y eso eran importantes para él y si sabía se iba todo al carajo. Esperé 1, 2, 3 semanas y nada. Me pareció raro y dije “ya fue, capaz se arrepintió”. Y en eso me llega un mensaje de mi ex que tenía algo de él en mi casa. Ni lo abrí porque no me interesaba.
Pero esa noche, después de que cogimos hasta quedar rendidos, se durmió y decidí revisar su celu otra vez. Tengo que decir que no tuve cuidado: me senté en la cama y leí el chat del amigo (no decía nada) y por curiosidad entré a Instagram y bajé los chats. Se me dio por girarme un poco y lo vi despierto mirándome como le revisaba todo y no sabía qué decir. Me dijo: “Pasame mi celu”. Lo agarró, no dijo nada, cambió la contraseña y me dijo: “Mañana andate a tu casa”. Me recorrió un frío por todo el cuerpo y me intenté excusar:
Yo: No quería revisarte el celu.
Él: Se desbloqueó con el WhatsApp abierto y ya que estabas viste Insta.
Yo: No, no es que desconfiaba de vos, es que sabía que me ibas a pedir ser novios y quería ver por qué no me pediste.
Cuando dije eso supe que la cagué. Me miró de frente y me dijo: “Ah, entonces ya me lo habías revisado antes”. Fue a la parte alta de su ropero donde yo no llegaba y sacó unos regalos y dijo: “Te quería preparar algo lindo, pero me arrepentí”. Me dieron ganas de llorar y le dije que no quería que se enojara, le pedí perdón, le dije que si quería podía revisar mi celular poniéndoselo en la cara. Y me dijo: “Te escribió tu ex”. Ahí ya no la podía cagar más. Me miró con una cara que no le conocía de asco y me llevó a lo de mis papás. En el camino le pedí perdón 20 veces y no me contestó en todo el camino. Le quise dar un beso cuando me bajé y me corrió la cara. No pude dormir.
Al otro día le escribí si nos podíamos ver al mediodía. Me respondió que estaba afuera de lo de mis papás. Salí zaparrastrosa como estaba y él impecable y perfumado. Le sonreí y sacó de la caja del auto una bolsa llena de mis cosas. Le dije que esperara y me respondió: “No me lo hagas más difícil”. Nada más.
Y así no lo vi por un año. Lo vi en un funeral, me saludó normal y se fue. Seguí en contacto con Emy, la única de mi grupo que veía.
Nos teníamos en redes pero no hablábamos. Vi que ya tiene 6 años de novio y cuando cumplí 27 me lo crucé y me felicitó por mi cumple. Por impulso lo invité a tomar algo y me miró raro. Le dije que vayamos a un bar: él con su novia y yo con una amiga. Conocí a la novia, un amor, y yo despechadísima. Pero sé que ya no se puede, así que hace un año estoy acá intentando ser su amiga o como me dice él, su mejor amiga, aunque toma mucho su distancia. Y desde entonces soltera.
Esa es la historia de cómo mi grupo de amigos de chicas se separó y cómo la cagué con el pibe perfecto.
Espero que les guste mi primera historia.