Capítulo 1

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Pasaron algunos días, desde la pijamada, era un jueves por la mañana, el día se tornaba nublado, manuel nos pidió a mí y a karla que lo acompañáramos a dar la vuelta en la motocicleta, le pregunté a dónde, por qué se notaba que iba a llover, pero el muy tranquilo contestó, no tengan miedo del agua, vamos, acompáñame, los dos accedimos, salimos del pueblo en la moto, contentos, jugando mientras manuel manejaba, fuimos a un poblado alejado de casa, como a hora y media de camino, íbamos platicando sobre la escuela, sobre calificaciones, eran alrededor de las 5 de la tarde cuando el cielo se torno oscuro, el aire se puso denso, las corrientes del viento arrastraba el pavimento contra nosotros, de pronto, la lluvia se soltó, nos regresamos a casa lo más rápido posible, pero estábamos lejos.

La lluvia se expandió y se intensificó, al grado que los tres quedamos completamente mojados, llegamos a un poblado más cerca de casa donde encontramos un tejado para cubrirnos de la lluvia, cuando bajamos de la moto, vi a karla completamente empapada por el agua, la cual hizo que la ropa se le pegara al cuerpo , y ahí estaba , por primera vez, vi lo que la ropa escondía, un cuerpo perfectamente tallado, una figura esbelta y bien definida, que se mezclaban con su cadera y sus piernas, era un cuerpo perfectamente bien diseñado, pero eso ya no era suficiente, sin pensarlo me había obsesionado con el cuerpo de mi prima, que ya no me bastaba con mirar que era delgada, yo quería observar su cuerpo completamente desnudo, logré ver lo que escondía la ropa holgada pero yo quería ver más.

Esperamos 2 horas en ese lugar, hasta que la lluvia disminuyó, continuamos con nuestro viaje, pero yo con la mente perturbada, cuando llegamos a casa, mi tía mariana estaba tan enojada por qué no sabía nada de nosotros durante todo el día, yo miraba a karla con tanta discreción y tan detalladamente, empecé a preguntarme si era lo correcto, si estaba tan enfermo a tal grado que me excitaba ver a mi prima, había escuchado sobre el incesto, pero no podía creer ni aceptar que yo estaba al borde de cometerlo.

Pasaron alrededor de 2 semanas desde que volvimos a convivir así, durante ese tiempo yo investigué sobre el incesto, descubrí que era un delito penal, y que era más común de lo que yo imaginaba, hermanos que se dejaban llevar por la pasión y el deseo carnal, padres e hijas que cometían actos eróticos y sexuales, madres e hijos que se besaban con tanta dedicación y deseo, y por supuesto primos, que encontraban en ellos mismos lo que buscaban en otras personas.

La amistad entre los tres se volvía más estrecha con forme pasaba el tiempo, hablábamos con groserías, nos insultábamos, nos abrazábamos, etc., un día soleado mis abuelos y mi tía salieron de casa para hacer algunas diligencias, e iban a tardar 5 horas en regresar, nos quedamos solos y empezamos a hacer desorden, karla con una sonrisa llena de felicidad hablaba sobre que le estaban creciendo más los pechos y manuel se burlaba de ella llamándola plana o tabla, los tres nos reíamos sin cesar, yo le decía que, “más vale que tengas buenos pechos”, karla con risas incesantes contestaba con groserías y albures haciendo gestos con la mano y albureándome incansablemente, en un momento que no esperaba, manuel le tocó con las manos los pechos a karla diciendo, “no tienes nada”, de manera burlona, yo y manuel, comenzamos a tocar más a karla, al grado de manosearla, sin pensarlo comencé a acariciarle la cintura y poco a poco bajando las palmas de mis manos sobre su cuerpo hasta agarrarle los glúteos con movimientos lentos haciendo pequeños círculos, sentía que tocaba la gloria y por unos segundos tuve una erección pero nada grave, en ese momento una persona llamó a la puerta, yo me levanté a abrir, era mi tía que se le había olvidado una cosa en casa y tuvo que regresar, por un instante sentí nerviosismo de que karla hablara de lo ocurrido ante mi tía, el pánico me estremecía el cuerpo, pero afortunadamente ninguno habló de lo ocurrido.

Al día siguiente no podía dejar de pensar lo que había pasado la tarde anterior, la sensación al tocar las curvas de karla, su cintura y sus pequeños glúteos, era algo indescriptible y tan emocionante, entonces me di cuenta de que esto ya no era una curiosidad, más bien era un deseo prohibido y que estaba cometiendo incesto de manera mental, comencé a buscar ayuda psicológica, pero no sabía por dónde empezar, vivíamos en un pueblo pequeño, donde las noticias corrían como viento en un tornado, y el hecho de que un adolescente tuviera pensamientos de incesto era algo tan imperdonable como novedoso, era una bomba de tiempo con temporizador segundero, yo no podía correr el riesgo de que la familia lo supiera.

Sin dudarlo, acudí con la única persona que le tenía mucha confianza y que sabía todos mis secretos, mi mejor amigo, pero las cosas no pasaron como esperaba, mi mejor amigo alex, me dijo que era algo tan excitante y prohibido, el me aconsejó que hiciera lo que el momento me digiera, ese fue el peor consejo que me han dado, así que me decidí intentar algo sucio como el incesto, pero sabía que no iba a hacer fácil follarme a mi prima y que tampoco estaba fácil que ella aceptara, pero estaba decidido, y con toda la confianza del mundo me aventuré por el camino equivocado.

Transcurrieron los días, y no sabía por dónde empezar, hasta que, un domingo de mayo, viajamos a un poblado llamado palo alto, a una comida familiar para festejar el día de la madre, fue una comida muy bonita estaba toda la familia reunida hasta personas que no conocía, todo marchaba bien, las felicitaciones, los obsequios, los aplausos, las risas, todo con una armonía excepcional una tía nos pidió a mí y a karla ir a la tienda por unos platos desechables, para ello, teníamos que pasar por un camino sólido en medio del cañal, los dos fuimos a la tienda sin problemas, en el trayecto me armé de valor, y comencé a tirar indirectas y preguntas incómodas, “karla, si te estuvieran a punto de follar, que posición preferirías?”, karla sin dudarlo contestó “yo nunca me voy a dejar montar, ni nada de eso”, yo con una meta clara seguí intentando, “pero algún día tienes que darlas” respondí, en ese segundo karla con una sonrisa tranquila se bajó de manera diagonal el pantalón dejando al descubierto un poco de sus pequeños glúteos diciendo ,“estas no van hacer de nadie”, como si no hubiera pasado nada se subió el pantalón y continuamos caminando, yo no podía creer lo que había visto, estaban ahí, unos perfectos glúteos pequeños y redondos, fue algo que nunca voy a olvidar, el resto de la tarde siguió como si nada, la familia no supo nada, pero en mi mente estaba más que decidido, me tenía que quitarme las ganas, tenía que follarme a mi prima, eso fue lo que detonó la confianza y la seguridad de que podía llevar a cabo tal cosa, pero necesitaba la manera, el momento, el lugar , las circunstancias adecuadas para desnudarla y forjar el amor que estaba creciendo dentro de mí.