Llevábamos el nombre por igual, (J.J) pero en este caso, nos llamaremos Laura.
Todo comienza en una pijamada en casa de Laura, éramos un team de 4 siendo 2 hombres, Laura y yo; por esos tiempos, nos gustaba mucho compartir en casa de Laura y reunirnos allí, ya que su casa era prácticamente habitable para nosotros sin ningún tipo de molestia y además, un lugar muy adecuado para hablar de temas un poco salidos de tono, hasta que llegó la noche en la que damos inicio a una pijama y algo más…
Esa noche solo éramos 3, uno de nuestros amigos (lo llamaré Santiago) Laura y yo. Decidimos jugar juegos de mesa, mientras platicábamos sobre nuestros gustos sexuales, donde Santiago dijo que le gustaban muchísimo las mujeres, pero que no quisiera perderse la experiencia de estar o sentir a un hombre, pues lo que más le llamaba la atención, era la fricción del miembro y que le gustaría sentirlo en sus glúteos mientras le pasan la lengua por medio de la oreja. Cuando el terminal de hablar, Laura y yo nos miramos con esa típica mirada burlona y de «¿Pero que le pasa? » A lo cual Santiago se da cuenta y le pregunta a Laura que a ella que le gustaría experimentar, respondiendo que sinceramente, nunca le había atraído una mujer o quizás el hecho de sentir morbo o tocar el cuerpo femenino que no fuese el de ella, por lo cual yo quedo aturdida de todo lo que estaba escuchando porque de tantos momentos que habíamos pasado por pijamadas, jamás se habían tocado estos temas y estaba lejos de pensar que ellos se sintieran de esa manera. Cuando llega mi turno, ambos se miran con cara de lujuria y sueltan una risa nerviosa, la cual yo noto que se traen algo entre manos, pero no sabría descifrar, solo dejé que fluyera el momento y mi respuesta fue: «La verdad, nunca me había preguntando sobre este tema a si misma, pero ya que lo preguntan, sí me gustaría estar con una mujer, por lo menos poder tocarla como a mí me gusta hacerlo en mi cuerpo y saber si siente placer, pues creo que sería mucho más morbo porque podemos jugar entre sí y hacer muchas cosas, pero el hecho de que se enamore de mi o yo de ella, si me lo pierdo porque no me veo con una mujer.» Santiago y Laura se miran con más asombro, creo que respondí todo lo contrario a lo que querían escuchar.
Empezamos a beber unos pequeños shots de ron y aquí empieza el juego de «verdad o reto». ¿Que podría pasar entre tres amigos que se conocen muchísimo tiempo? Santiago gira la botella y el cuello de esta queda apuntando hacia mí, lo cual me preguntan si quería verdad o reto, a lo que respondí, «verdad», Laura quería preguntar algo, pero Santiago le cortó la conversación y procede a preguntarme que si era cierto que ya me había besado con Laura, pues allí me doy cuenta de que la noche no solo ameritaba dormir, más bien era la presa de ese lugar, no le di importancia, solo me reí y dije que no.
Cuando gire la botella, queda apuntando hacia Laura, no sabía que preguntarle, pues sabía que estaban buscando la manera de que el ambiente se prestara para algo más y no quería dañarlo o quizás el hecho de que yo había mal interpretado todo, antes de yo preguntarle que opción quería, ya lo tenía bastante claro y respondió, «verdad» a lo cual yo le pregunto que si era cierto que ya había perdido la virginidad, respondiendo entre risas nerviosas «No, pero quién quita y hoy sí» a lo cual mis sospechas se fueron inmediatamente y en mi cabeza solo pasara en pensamiento de que Santiago y Laura se querían devorar y yo solo era un mal tercio. Seguimos jugando, llegó el turno de Santiago y dijo que quería un reto, a lo cual yo de buena samaritana, le dije que se parchara a Laura durante 2 minutos. Ellos dos se miran con cara de no querer y se sienten incómodos, pero yo simplemente no sabía que más decir; pasan los 2 minutos, la botella cae en dirección de Laura y ella pide reto, a lo cual Santiago le dice que como ya se besaron ellos dos, seguía el turno de las dos Lauras. Mi cara en ese momento fue un choque porque de la amistad que teníamos, jamás habíamos hablado de eso y besarnos así sin más, era algo loco. Accedí y de los 2 minutos que duraba el beso, pasaron a ser 6, Santiago nos separó, pero antes de acabarse el beso, Laura muerde mi labio inferior y luego me dio un piquito para que no me doliera. Seguimos jugando, ya las rondas de convirtieron en retos solamente y todo conllevó a quitarnos una prenda, pero era la que decidiera la otra persona, Santiago pidió mi blusa, (no traía nada por debajo) al quedar con mis senos descubiertos, Laura sin pensarlo, se abalanzó hacia ellos, entre risas nerviosas, Santiago salió del cuarto porque sentía que sobraba, cuando vi a Laura en esa posición, solo paso por mi cabeza que todo era una noche loca y nada más, hice realidad mi respuesta dicha unas horas antes y empecé a juguetear con su boca, le daba mordiscos suaves, mientras mis manos recorrían si cuerpo y se postraban en sus nalgas, ella mientras tanto, con su mano me tocaba mi vagina y de lo mojada que la tenía, me tiró a la cama y me abrió las piernas como si fuera lo último que hiciera en su vida. Mi miedo desapareció, me senté y cogí su carita, me puse encima de ella, logrando hacer el 69, entre gemidos muy suaves porque no queríamos que el momento se acabara, me pide que por favor no le vaya a meter mis dedos porque le daba miedo que le doliera, pues nunca lo había hecho, puedo decir que parte de su virginidad me pertenece, me olvidé por completo de lo que me había dicho, metí mis dedos en mi boca, los llené de saliva y muy despacito, sentí cuando mordió muy leve mi clitoris y apretaba mis senos, mientras que mi dedo ya le faltaban centímetros para desaparecer y estar totalmente dentro de ella, cuando supe que no le dolió, empecé hacer movimientos suaves y veía que le excitaba mucho, pues mojaba cada vez más su entrepierna y mi lengua jugando con su clitoris, no ayudaba mucho, hasta que sentimos la puerta, era Santiago diciendo que nosotras éramos unas malas amigas y le habíamos negado todo este tiempo nuestro gusto, cuando me intenté parar para quitarme de encima, sentí rápidamente como me metía sus dedos hasta lo más hondo posible, provocando un orgasmo delicioso, que hasta provocó que mi mirada se desapareciera, Santiago puso su miembro en mi boca, se lo chupaba mientras Laura disfrutaba entrando y saliendo de mi, cuando Santiago se iba a venir, nos echo su semen en medio de las dos, quedando mi espalda y el pecho de Laura, mojados por Santiago, nosotras sin poner mucho cuidado, cambiamos de pose, bajo a chuparle la vagina a Laura y me siento como si fuese la más experimentada, Laura no podía parar de hacerle presión a mi cabeza para que no la despegara de su parte, finalmente subo a chupar sus senos y dejarle recuerdos de esa noche tan loca, sin dejar por fuera el cuello, allí le dejé un chupado bastante notorio y que en varios días no se le quitaría.
Laura al estar tan extasiada, me coge por el pelo, me muerde los labios con una hambre que solo ella sentia, mientras me rasguñaba la espalda sin más motivos que también dejarme con recuerdos por varios días. Miramos el reloj y su abuela llegaba de trasnocho sobre las 7 am, eran las 6:50 am, nos pusimos la pijama, cambiamos de cama y en medio de las cobijas, nuestras manos se buscaron tanto, que terminaron entrelazadas, despertando al otro día con un beso en la boca y morbo mientras salíamos con la toalla puesta.
Después de ese día, la excusa era salir a comer y dormir en casa de Laura… Ustedes ya sabrán haciendo que.
Continuara….
Hoy tengo 20 años y lastimosamente ya no somos amigas, pero que buenos recuerdos tengo con ella y que rica experiencia, actualmente estoy con una mujer, pero desearía tenerla a ella como mi novia y hacerle el sexo cobrándome todos estos años que dejamos perder.