Capítulo 1

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PRIMER ENCUENTRO

Luego del mini resumen pasado llegaron estos 3 encuentros que les voy a contar, que terminaron por afianzar nuestra relación incestuosa y finalmente el despertar del deseo sexual, por lo menos de mi parte, hacia las mujeres y el nuevo mundo que se me presentaba.

Ya que yo, como dije, era dos años menor que ella y obviamente no conocía nada de las mujeres, excepto por los videos porno que veía o las historias de mis amigos que me contaban sobre sus novias.

ENCUENTRO 1

Las noches siguientes a lo que me hizo ella no la volví a tocar mientras dormíamos, por miedo a sobrepasarme, ya que mis pensamientos llegaron a un punto de sobrepasar algunos límites y no solamente limitarme a tocarle el culo y pajearme (además es obvio que ella no estaba dormida las veces que yo la tocaba y que eso la impulsó a tocarme ella también).

Teníamos algunos encuentros de miradas a veces mientras estábamos en familia. Era evidente que ambos sabíamos lo que pasó y, por lo visto, ninguno sentía culpa y mucho menos nos sentíamos incómodos estando en la misma habitación juntos, aunque muy pronto volvería a suceder una situación similar a aquella noche, pero esta vez sería mucho más “picante”.

Ya que a las semanas tuvimos un almuerzo con toda la familia por el cumpleaños de una prima en casa de mis tíos, la cual no es enorme, pero sí es más grande que la nuestra.

La familia de parte de mi padre son dos primos y mi prima, quien cumplía años, además de sus 2 padres. Bueno, llegando a su casa (ya que vivían lejos) pude sentir a mi hermana en el auto mientras íbamos a casa de mis tíos: ella me tocaba de más, pero de una forma sutil, o por lo menos buscaba un mínimo contacto conmigo (ella nunca fue muy cariñosa conmigo ni mucho menos de tener ese tipo de contacto).

Me sorprendió para bien y claramente yo no rechazaba esa atención especial y tan extraña que me estaba dando, así que le seguí el juego y yo también, cuando nuestros padres no miraban, le ponía mi mano en su pierna por unos segundos sin decir nada o apoyaba levemente mi cabeza en la suya sin que ella dijera nada.

Por su parte, en mitad del camino se acomodó el escote de su vestido ante mi mirada y sin parecer importarle en lo más mínimo. Y así fue todo el viaje, con un silencio cómplice de lo que hacíamos en el auto sin que nuestros padres sospecharan en lo más mínimo.

Al llegar por fin al cumpleaños, luego de por lo menos 30 minutos dentro del auto y yo con una erección que por suerte todavía se podía disimular, ella descendió del auto primero y yo detrás de ella.

Claramente me decidí a continuar el juego y dejarle mi miembro en su espalda durante ese segundo que bajamos. Pude sentir sus piernas depiladas y ella, me imagino, que sintió algo más, pero solo saludó de lejos a mis tíos y entró en la casa.

Después de eso estuvimos en el cumpleaños y, como siempre, cada uno por su lado. Ella estaba con su celular adentro con mis papás y demás, mientras que yo jugaba con mis primos (quienes tenían mi misma edad en ese momento, excepto mi prima que cumplía recién los 18), a la vez que de reojo buscaba su mirada nuevamente y veía sus piernas. Pero ella nunca volteó a verme hasta que llegó la hora de comer y todos nos sentamos ahí mismo.

Ella decidió sentarse al lado mío y, de la nada, apoya su mano en mi pene dejándola quieta unos 3 segundos mientras todos estaban en la suya. Ella me dice “perdón”, pero era claro que fue a propósito.

Así que yo decidí que no iba a ser la única que jugaría de esa forma. Así que durante todo el almuerzo estuve pensando una forma no tan descarada de hacerle algo parecido e iniciar nuevamente nuestro juego antes de que terminara la comida.