Gracias Elsa por tu sinceridad.
Ya va para cuatro años que mi esposo no tiene una ereccion, y todo por esa maldita enfermedad crónica que encima no le permite tomar la pastilla azul por temas coronarios.
Soy Elsa tengo 39 años y trabajo de administrativa en una gran cadena de gimnasios.
Siempre tuve una vida sexual normalita,lo hacíamos dos o tres veces en semana y lograba a veces llegar al orgasmo.
Desde hace cuatro años mi vida sexual murió, entre la desgana de mi esposo y el no tener el pene erecto lo hacemos una vez al mes aproximadamente.
Hemos intentado de todo lo posible, le hago mucho sexo oral y de esa manera eyacula pero con aquello sin dureza,el me hace lo mismo a mi pero la rutina cansa y la verdad necesito ser empotrada aunque lo guardo en silencio.
El pene plástico lo use pero no es lo mismo y actualmente se encuentra escondido en un armario.
Llevo años masturbandome a escondidas en la ducha o a veces cuando mi esposo duerme y como no soy de mucho gemir no se nota nada,
Mis pensamientos de masturbaciones va desde los bultos que veo a diario en jóvenes del gimnasio con mallas pegadas hasta algun arrimon en transporte público al sentir la dureza en mis nalgas de los penes.
Mi hijo Héctor tiene 18 años y ya está muy desarrollado pues parece un hombretón aunque sigue siendo mi niño,el ahora está en esa edad de hacer todo a escondidas ya que cierra el baño con llave al ducharse y su habitación parece un convento de clausura, vistiendo por casa con pantalón de deporte cuando antes iba siempre en calzoncillo.
Al limpiar su habitación me he fijado que tiene un rollo de papel higiénico en su escritorio y mirando en la papelera los restos veo muchos trozos con manchas amarilla y pegajosa con lo cual tengo seguridad que ya tiene eyaculaciones y se masturba.
La parte secreta comienza hace poco, mi esposo trabaja desde las 7 de la mañana hasta la noche y mi horario en el gim es de 9 de la mañana a las 4 de la tarde,desde siempre mi rutina es levantarme asearme preparar desayuno e ir a despertar al dormilón de mi hijo para llevarlo al cole.
Una mañana ya en días de calor entro como siempre en su habitación y veo que está algo destapado, duerme en slip y al acercarme me fijo en su tremenda erección, no quiero mirar solo despertarlo pero mis ojos solo miran otra ese gran bulto.
Me noto húmeda y no lo entiendo y menos cuando pongo mis dedos y aprieto para sentir la dureza,respiro profundamente y lo despierto.
Esto es como una droga cada mañana quería lo mismo y cada semana algo más,
Una semana se la saque y su dureza y tamaño me sorprendió, cada día lo masturbaba despacio mientras escuchaba algún que otro gemido por su parte,yo cambié mi rutina y primero el pene de mi hijo y después ducha y masturbación cada vez con más morbo y placer de lo que hacía.
Otra semana la llevé a mi boca, que sensación sentir eso tan duro, la lamia y la comía, uno de los días pensé que ya había estropeado todo y me quedaba sin helado cuando con el ansía y sin mucho aviso se vino con gran cantidad de semen en mi boca,pero falsa alarma pues pensaba que habría tenido eyaculaciones durmiendo.
Pero quería lo de siempre y claro al final me quedaba a medias hasta que un día mi hijo cambió de actitud.
Lo veía más contento y mucho más cariñoso, me estaba todo el día sobando y jugando conmigo como si hiciese el amor.
Al principio lo frene pero terminó por gustarme,me metía mano de manera descarada a mis pecho y apretaba mis duros pezones,me tiraba en la cama apretándome y pegando su pene duro en la vagina, yo reía pero estaba a morir de excitada y muy húmeda.
A veces pocas palabras bastan,hace poco estando el sobre mi toma mis dos piernas abiertas y las pone sobre sus hombros, mi camisón estaba subido hasta el ombligo y solo tenía la braga como defensa, el se bajo su pantalón de deporte y como un resorte salto esa polla grande.
Me puse sería al sentirlo pegado a mi braga y le dije que ya bastaba y que el juego llegó demasiado lejos,el apartando mi braga a un lado puso la cabeza de su polla justo en la misma entrada y mirándonos a los ojos me dice tranquilo y serio.
Mami por favor no te enfades, desde hace tiempo se lo de papá y sus erecciones,y de un empujón me la clavó entera.
Dios mío grité cuanto deseaba sentir esa sensación de algo muy duro y caliente dentro de mí, como joven que era me embestía como una bestia y en esa postura me llegaba a la garganta.
Me estuvo horas cogiendo y mis gemidos y gritos sin poder ocultarlos se escuchaban mucho.
Yo no quería nada más que polla dentro y eso pedía hasta que múltiples orgasmos me sacudieron hasta que el se corrió enormemente entre mis tetas.
Algo recompuestos me dice en voz baja.
——mami sabes que la chupas de escándalo y uno de los días no pude aguantarme.